Reino Unido asume "una postura reactiva y vinculada a escalar el conflicto" en torno a las Malvinas, dice analista
Reino Unido asume "una postura reactiva y vinculada a escalar el conflicto" en torno a las Malvinas, dice analista
Sputnik Mundo
El Reino Unido ensayó en Malvinas un desembarco anfibio que replica la operación con la que Londres retomó las islas en 1982, en plena disputa con Argentina... 15.10.2026, Sputnik Mundo
Reino Unido escaló la tensión por la disputa con Argentina por la soberanía sobre las islas Malvinas. Tropas británicas ensayaron en el archipiélago un desembarco anfibio que reproduce la operación con la que Londres tomó las islas en 1982, tras la recuperación llevada a cabo por Buenos Aires semanas antes, dando inicio a un conflicto bélico de 74 días.Unos 150 paracaidistas y un centenar de reservistas locales participaron de las maniobras entre el 27 de septiembre y el 2 de octubre, en plena escalada diplomática con Argentina por la explotación petrolera en el Atlántico Sur. Los paracaidistas pertenecen a la Compañía B del 2.º Batallón del Regimiento de Paracaidistas, que desde agosto cumple funciones de rotación en las islas. A ellos se sumaron efectivos de la Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas, un cuerpo de voluntarios isleños.La elección del escenario no fue casual. Los soldados desembarcaron en San Carlos, donde el 21 de mayo de 1982 comenzó la contraofensiva británica, marcharon unos 32 kilómetros hasta Pradera del Ganso y culminaron con combates cercanos en Wireless Ridge, en las afueras de Puerto Argentino, dos puntos donde ese mismo batallón combatió durante la guerra.El Ministerio de Defensa británico sostuvo que cada rotación de tropas realiza entrenamientos similares y que las maniobras estaban planificadas de antemano. Sin embargo, su difusión se produjo recién el 13 de octubre, once días después de terminadas, y coincidió con la jornada en que Argentina llevó la disputa petrolera ante un tribunal internacional.Un día antes, el primer ministro británico, Andy Burnham, había afirmado ante la Cámara de los Comunes que hará "lo que sea necesario" para sostener la voluntad de los isleños de seguir bajo soberanía británica, y reveló que planteó la cuestión ante el presidente estadounidense, Donald Trump. Su Gobierno anunció además medidas para proteger a las empresas británicas de las sanciones argentinas.Frente a ese avance, el presidente Javier Milei afirmó ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas que Argentina "va a tomar cartas en el asunto", y reivindicó una "defensa pacífica, práctica y efectiva". El 13 de octubre, su Gobierno pidió al Tribunal Internacional del Derecho del Mar medidas provisionales para frenar Sea Lion. Ese mismo día, Londres aprobó un nuevo desarrollo petrolero en la zona.La presencia militar británica en las islas se concentra en el complejo de Monte Agradable, construido en 1985, donde se despliegan entre 1.300 y 1.700 efectivos militares y civiles, cuatro cazas Typhoon, un patrullero oceánico y un sistema de defensa antiaérea, una dotación equivalente a entre un tercio y casi la mitad de los 3.600 habitantes de las islas.Entre 2021 y 2024, la Cancillería argentina rechazó formalmente al menos cuatro ejercicios británicos en las islas, con el argumento de que contradicen la resolución 41/11 de la Asamblea General de la ONU, que en 1986 declaró al Atlántico Sur como Zona de Paz y Cooperación y exhorta a los Estados militarmente importantes a reducir su presencia en la región.Una escalada unilateral"Hay que ser claros al marcar que la escalada importante viene del Reino Unido", dijo a Sputnik Ezequiel Magnani, especialista en defensa y política internacional. Según el analista, mientras "Argentina, por un lado, activa mecanismos diplomáticos y legales", Londres "responde con discursos y actitudes materiales vinculadas a la continua militarización del archipiélago", como muestran las últimas maniobras.El especialista sostuvo que el despliegue "no es algo demasiado extraordinario en materia de lo que viene haciendo Londres y cómo se viene comportando el Reino Unido en el Atlántico, incluso en fechas provocativas", precisó, en alusión a las prácticas exhibidas el último 2 de abril, fecha de inicio del conflicto de 1982.La diferencia, para Magnani, es que la militarización "es una constante, pero que ahora toma un valor simbólico más alto, con una exposición pública mayor que se explica justamente por los acontecimientos recientes en materia de litigio en el tribunal del mar", en referencia al pedido de medidas provisionales que Argentina presentó el martes en Hamburgo.Consultado por Sputnik, el analista internacional Lucas Molinari consideró que "desde la guerra de 1982 a esta parte, este tipo de ejercicios militares ya se volvieron costumbre". A su entender, "se negocia no solamente mediante la diplomacia, sino mediante la política de defensa, y el Reino Unido responde como viene respondiendo históricamente" ante cada reclamo argentino.Molinari señaló que el simulacro parte de "la idea de que la Argentina pudiese hacer otra Operación Rosario como la del 2 de abril del [19]82, de la que estamos no lejos, sino lejísimos". Con las maniobras, Londres se muestra "poniéndose firme ante una Argentina que, por un lado, está pidiendo a las Naciones Unidas que haga valer una legislación internacional del mar".El petróleo detrás de las maniobrasSegún Magnani, "la respuesta argentina es acorde en función de la tradición diplomática". Sin embargo, advirtió que, frente a ese tipo de reclamos ante instancias internacionales, los británicos "se van a poner con una postura reactiva y vinculada a escalar el conflicto, porque es lo que Londres siempre ha hecho a lo largo de toda su historia, en todas partes del mundo".En tanto, Molinari remarcó que, con el ejercicio, "Gran Bretaña tiene como prioridad garantizar el negocio petrolero: ya es público que ellos vienen a explorar para después explotar nuestros recursos hidrocarburíferos".
El Reino Unido ensayó en Malvinas un desembarco anfibio que replica la operación con la que Londres retomó las islas en 1982, en plena disputa con Argentina por el petróleo del Atlántico Sur. "La escalada viene del Reino Unido", mientras "Argentina, por un lado, activa mecanismos diplomáticos y legales", dijo a Sputnik un experto.
Reino Unido escaló la tensión por la disputa con Argentina por la soberanía sobre las islas Malvinas. Tropas británicas ensayaron en el archipiélago un desembarco anfibio que reproduce la operación con la que Londres tomó las islas en 1982, tras la recuperación llevada a cabo por Buenos Aires semanas antes, dando inicio a un conflicto bélico de 74 días.
Unos 150 paracaidistas y un centenar de reservistas locales participaron de las maniobras entre el 27 de septiembre y el 2 de octubre, en plena escalada diplomática con Argentina por la explotación petrolera en el Atlántico Sur. Los paracaidistas pertenecen a la Compañía B del 2.º Batallón del Regimiento de Paracaidistas, que desde agosto cumple funciones de rotación en las islas. A ellos se sumaron efectivos de la Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas, un cuerpo de voluntarios isleños.
La elección del escenario no fue casual. Los soldados desembarcaron en San Carlos, donde el 21 de mayo de 1982 comenzó la contraofensiva británica, marcharon unos 32 kilómetros hasta Pradera del Ganso y culminaron con combates cercanos en Wireless Ridge, en las afueras de Puerto Argentino, dos puntos donde ese mismo batallón combatió durante la guerra.
El ejercicio sumó apoyo aéreo de cazas Typhoon y escenarios que no existían en 1982. Según el comandante a cargo, se incorporaron simulaciones de ataques con drones y de operaciones en los dominios cibernético y espacial, con el objetivo de detectar debilidades en las tácticas de las tropas británicas desplegadas de forma permanente en el archipiélago.
El Ministerio de Defensa británico sostuvo que cada rotación de tropas realiza entrenamientos similares y que las maniobras estaban planificadas de antemano. Sin embargo, su difusión se produjo recién el 13 de octubre, once días después de terminadas, y coincidió con la jornada en que Argentina llevó la disputa petrolera ante un tribunal internacional.
Un día antes, el primer ministro británico, Andy Burnham, había afirmado ante la Cámara de los Comunes que hará "lo que sea necesario" para sostener la voluntad de los isleños de seguir bajo soberanía británica, y reveló que planteó la cuestión ante el presidente estadounidense, Donald Trump. Su Gobierno anunció además medidas para proteger a las empresas británicas de las sanciones argentinas.
El trasfondo de la escalada es Sea Lion, un proyecto petrolero ubicado en la cuenca Malvinas Norte, a unos 220 kilómetros al norte de las islas. Lo desarrollan la israelí Navitas Petroleum, con el 65%, y la británica Rockhopper Exploration, con el 35%. Con una inversión de unos 2.100 millones de dólares para su primera fase, será el primer yacimiento en producción del archipiélago.
Frente a ese avance, el presidente Javier Milei afirmó ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas que Argentina "va a tomar cartas en el asunto", y reivindicó una "defensa pacífica, práctica y efectiva". El 13 de octubre, su Gobierno pidió al Tribunal Internacional del Derecho del Mar medidas provisionales para frenar Sea Lion. Ese mismo día, Londres aprobó un nuevo desarrollo petrolero en la zona.
La presencia militar británica en las islas se concentra en el complejo de Monte Agradable, construido en 1985, donde se despliegan entre 1.300 y 1.700 efectivos militares y civiles, cuatro cazas Typhoon, un patrullero oceánico y un sistema de defensa antiaérea, una dotación equivalente a entre un tercio y casi la mitad de los 3.600 habitantes de las islas.
Entre 2021 y 2024, la Cancillería argentina rechazó formalmente al menos cuatro ejercicios británicos en las islas, con el argumento de que contradicen la resolución 41/11 de la Asamblea General de la ONU, que en 1986 declaró al Atlántico Sur como Zona de Paz y Cooperación y exhorta a los Estados militarmente importantes a reducir su presencia en la región.
"Hay que ser claros al marcar que la escalada importante viene del Reino Unido", dijo a Sputnik Ezequiel Magnani, especialista en defensa y política internacional. Según el analista, mientras "Argentina, por un lado, activa mecanismos diplomáticos y legales", Londres "responde con discursos y actitudes materiales vinculadas a la continua militarización del archipiélago", como muestran las últimas maniobras.
El especialista sostuvo que el despliegue "no es algo demasiado extraordinario en materia de lo que viene haciendo Londres y cómo se viene comportando el Reino Unido en el Atlántico, incluso en fechas provocativas", precisó, en alusión a las prácticas exhibidas el último 2 de abril, fecha de inicio del conflicto de 1982.
La diferencia, para Magnani, es que la militarización "es una constante, pero que ahora toma un valor simbólico más alto, con una exposición pública mayor que se explica justamente por los acontecimientos recientes en materia de litigio en el tribunal del mar", en referencia al pedido de medidas provisionales que Argentina presentó el martes en Hamburgo.
"La Argentina lo que hace son medidas diplomáticas y legales para conservar el statu quo en la disputa, que tiene que ser resuelta cuando el Reino Unido decida cumplir con el derecho y volver a las negociaciones bilaterales en el marco de la resolución 2065", remarcó el experto. "Los que escalan son los británicos", insistió, ante "un territorio pendiente de descolonización".
Consultado por Sputnik, el analista internacional Lucas Molinari consideró que "desde la guerra de 1982 a esta parte, este tipo de ejercicios militares ya se volvieron costumbre". A su entender, "se negocia no solamente mediante la diplomacia, sino mediante la política de defensa, y el Reino Unido responde como viene respondiendo históricamente" ante cada reclamo argentino.
Molinari señaló que el simulacro parte de "la idea de que la Argentina pudiese hacer otra Operación Rosario como la del 2 de abril del [19]82, de la que estamos no lejos, sino lejísimos". Con las maniobras, Londres se muestra "poniéndose firme ante una Argentina que, por un lado, está pidiendo a las Naciones Unidas que haga valer una legislación internacional del mar".
El petróleo detrás de las maniobras
Según Magnani, "la respuesta argentina es acorde en función de la tradición diplomática". Sin embargo, advirtió que, frente a ese tipo de reclamos ante instancias internacionales, los británicos "se van a poner con una postura reactiva y vinculada a escalar el conflicto, porque es lo que Londres siempre ha hecho a lo largo de toda su historia, en todas partes del mundo".
"La Argentina tiene que prepararse para un escenario donde el Reino Unido va a responder de esta manera y con este tipo de provocaciones", sostuvo el especialista, quien reclamó "la prudencia, la sofisticación y, de alguna manera, la inteligencia". Recordó además que se trata de "un país con vocación sumamente pacífica, incluso cuando tiene el 25% de su territorio ocupado".
En tanto, Molinari remarcó que, con el ejercicio, "Gran Bretaña tiene como prioridad garantizar el negocio petrolero: ya es público que ellos vienen a explorar para después explotar nuestros recursos hidrocarburíferos".
Según el experto, "hoy Malvinas es sinónimo de un potencial estratégico fundamental geopolíticamente en el Atlántico Sur, y por eso vemos un interés recrudecido por parte de Londres ante el reclamo de soberanía argentino".
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