¿Por qué México no está en la "lista negra" del narcotráfico de la que salió Venezuela?
¿Por qué México no está en la "lista negra" del narcotráfico de la que salió Venezuela?
Sputnik Mundo
Después de 20 años, el Gobierno de Estados Unidos decidió sacar a Caracas del compendio de países que no cooperan en la lucha contra el narcotráfico, tan solo... 18.09.2026, Sputnik Mundo
Además, la decisión se da meses después del secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, a quien Washington acusó de encabezar una red de tráfico de drogas y una organización criminal llamada el cártel de los Soles (misma que, posteriormente, las autoridades de EEUU negaron su existencia).Con esta acción, solo cuatro países integran la llamada "lista negra", entre ellos Colombia, aunque este último, según el propio Gobierno estadounidense, podría salir del ranking en el próximo año, ello por las estrategias de seguridad que busca implementar el novel presidente, Abelardo de la Espriella.A pesar de la insistente narrativa sobre la colusión del crimen organizado con gobiernos de América Latina, la Casa Blanca no ha incluido a México en este listado, pero tampoco considera que el país gobernado por Claudia Sheinbaum esté haciendo lo suficiente en materia de seguridad.El mismo día que México conmemorara el 216 aniversario del inicio de la guerra de Independencia, Washington envió una determinación presidencial al Congreso, en la que el Departamento de Estado reconocía los esfuerzos de la actual Administración del país latinoamericano para reducir el tráfico de drogas.Sin embargo, y a pesar de resaltar que la frontera entre ambas naciones "es la más sellada y segura de la historia de EEUU", la nación norteamericana declaró que los esfuerzos que ha hecho México "son insuficientes para sostener y expandir sus campañas contra los narcoterroristas".En este contexto, las autoridades estadounidenses insistieron en la necesidad de detener a funcionarios que activamente colaboren con alguna organización criminal.En busca de la subordinaciónEn una entrevista para Sputnik, el doctor en estudios latinoamericanos, Aníbal García Fernández, opinó que la decisión de sacar a Venezuela de la "lista negra" evidencia que el interés de EEUU no está centrado en un tema de seguridad, sino en uno geopolítico, con énfasis particular en los recursos naturales.Para el integrante del Observatorio Lawfare, el tema del narcotráfico fue un pretexto para "destruir un proyecto de nación soberano que se alejaba de la geopolítica estadounidense" y que participaba en "la construcción de un mundo cada vez más multipolar".Para García Fernández, esta es una estrategia que se ha usado desde hace décadas en el contexto del combate contra las drogas, la cual ha servido como excusa para interferir en países que no se alinean con los intereses políticos e ideológicos de Washington."La guerra contra el narcotráfico en EEUU lleva más de 50 años, desde Nixon (...). Ni ha bajado el tráfico de enervantes hacia [suelo estadounidense]; sigue siendo el principal país consumidor de droga y centro de lavado de dinero a nivel internacional. Mucho de ese [delito] proviene de los grupos del narcotráfico", recordó.En este contexto, el investigador destacó que México no ha sido incluido en la lista de países que no cooperan en la lucha contra el narcotráfico, ya que, pese a las críticas, existe colaboración de alto nivel entre ambas naciones.Actualmente, México solo forma parte del listado de países que sirven como tránsito o centros de producción de drogas, junto a otros 22, entre ellos, China, Afganistán, Ecuador, El Salvador, La India, entre otros.Para García Fernández, parte de la ambivalencia en los discursos que emite la Casa Blanca, donde reconoce el trabajo de México en la materia y, a su vez, presiona para hacer más, responde a que, en los últimos dos gobiernos, han prevalecido posturas soberanistas que contrastan con la de las anteriores administraciones.Estas contrastan con la denominada Doctrina Monroe, que busca socavar la participación de potencias extranjeras como China en América Latina, adueñarse de recursos naturales e incentivar el complejo militar industrial estadounidense.Bajo un "narcolawfare"Por ello, García Fernández sugiere que México está siendo cercado a través de lo que denominó un "narcolawfare".Esto consiste en el uso del sistema de justicia estadounidense para alimentar narrativas que socaven la unidad política de un país, cuyas directrices van en contra de sus intereses.De acuerdo con el experto, de ahí deviene la insistencia en la detención de figuras como el gobernador con licencia de Sinaloa (noroeste), Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios morenistas señalados por presuntos vínculos con el narcotráfico.Ante la determinación presidencial estadounidense, la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, respondió que el país latinoamericano no necesita ser juzgado desde fuera y cuestionó la labor y resultados que ha tenido su vecino del norte para disminuir el consumo de enervantes."¿Qué se está haciendo con el consumo [de drogas en Estados Unidos]? Porque desde nuestra perspectiva es un asunto de salud pública, de atención a los jóvenes. Históricamente, ha habido una visión de que se produce droga aquí para llevarla a Estados Unidos, y hay que trabajar para que eso no ocurra. ¿Pero qué pasa con quien consume allá?", cuestionó en conferencia de prensa.
Después de 20 años, el Gobierno de Estados Unidos decidió sacar a Caracas del compendio de países que no cooperan en la lucha contra el narcotráfico, tan solo unas semanas después de que se anunciara la firma de un posible acuerdo petrolero entre ambas naciones.
Además, la decisión se da meses después del secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, a quien Washington acusó de encabezar una red de tráfico de drogas y una organización criminal llamada el cártel de los Soles (misma que, posteriormente, las autoridades de EEUU negaron su existencia).
A pesar de la insistente narrativa sobre la colusión del crimen organizado con gobiernos de América Latina, la Casa Blanca no ha incluido a México en este listado, pero tampoco considera que el país gobernado por Claudia Sheinbaum esté haciendo lo suficiente en materia de seguridad.
El mismo día que México conmemorara el 216 aniversario del inicio de la guerra de Independencia, Washington envió una determinación presidencial al Congreso, en la que el Departamento de Estado reconocía los esfuerzos de la actual Administración del país latinoamericano para reducir el tráfico de drogas.
Sin embargo, y a pesar de resaltar que la frontera entre ambas naciones "es la más sellada y segura de la historia de EEUU", la nación norteamericana declaró que los esfuerzos que ha hecho México "son insuficientes para sostener y expandir sus campañas contra los narcoterroristas".
En este contexto, las autoridades estadounidenses insistieron en la necesidad de detener a funcionarios que activamente colaboren con alguna organización criminal.
"Esto incluye desenmascarar, arrestar y procesar a los muchos funcionarios públicos corruptos que han ayudado y sido cómplices de los cárteles, mismos que han traicionado la seguridad y soberanía de su propio país", se lee en el documento oficial de la Casa Blanca.
En busca de la subordinación
En una entrevista para Sputnik, el doctor en estudios latinoamericanos, Aníbal García Fernández, opinó que la decisión de sacar a Venezuela de la "lista negra" evidencia que el interés de EEUU no está centrado en un tema de seguridad, sino en uno geopolítico, con énfasis particular en los recursos naturales.
Para el integrante del Observatorio Lawfare, el tema del narcotráfico fue un pretexto para "destruir un proyecto de nación soberano que se alejaba de la geopolítica estadounidense" y que participaba en "la construcción de un mundo cada vez más multipolar".
"Lo que les interesaba era, ni más ni menos, que el petróleo. Gran sorpresa para algunos, para otros no es tanto, porque desde luego que siempre dijimos y supimos que el interés detrás de toda esta estrategia mediática, judicial, política, militar, era precisamente tener el control de las reservas [de crudo]", comentó.
"La guerra contra el narcotráfico en EEUU lleva más de 50 años, desde Nixon (...). Ni ha bajado el tráfico de enervantes hacia [suelo estadounidense]; sigue siendo el principal país consumidor de droga y centro de lavado de dinero a nivel internacional. Mucho de ese [delito] proviene de los grupos del narcotráfico", recordó.
En este contexto, el investigador destacó que México no ha sido incluido en la lista de países que no cooperan en la lucha contra el narcotráfico, ya que, pese a las críticas, existe colaboración de alto nivel entre ambas naciones.
Actualmente, México solo forma parte del listado de países que sirven como tránsito o centros de producción de drogas, junto a otros 22, entre ellos, China, Afganistán, Ecuador, El Salvador, La India, entre otros.
Para García Fernández, parte de la ambivalencia en los discursos que emite la Casa Blanca, donde reconoce el trabajo de México en la materia y, a su vez, presiona para hacer más, responde a que, en los últimos dos gobiernos, han prevalecido posturas soberanistas que contrastan con la de las anteriores administraciones.
Estas contrastan con la denominada Doctrina Monroe, que busca socavar la participación de potencias extranjeras como China en América Latina, adueñarse de recursos naturales e incentivar el complejo militar industrial estadounidense.
"Eso lo vamos a ver ya en varios países. De hecho, sucede en el caso de Argentina, que compró aviones chatarra, [que datan] de la década de los 80. Se observa, por ejemplo, en Colombia, que también ya empezó a hacer este tipo de declaraciones, y así se vive en el caso de Ecuador, que se ha convertido con el gobierno de Daniel Noboa en una base militar", declaró el investigador.
Bajo un "narcolawfare"
Por ello, García Fernández sugiere que México está siendo cercado a través de lo que denominó un "narcolawfare".
Esto consiste en el uso del sistema de justicia estadounidense para alimentar narrativas que socaven la unidad política de un país, cuyas directrices van en contra de sus intereses.
"Existe este proceso de deslegitimación y desmoralización del sistema político —en este caso, mexicano— para después insertar a esos dichosos outsiders de la política, que terminan siendo ajenos a todo el sistema político y concluye en lo que hemos visto en otros casos en América Latina", puntualizó.
Ante la determinación presidencial estadounidense, la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, respondió que el país latinoamericano no necesita ser juzgado desde fuera y cuestionó la labor y resultados que ha tenido su vecino del norte para disminuir el consumo de enervantes.
"¿Qué se está haciendo con el consumo [de drogas en Estados Unidos]? Porque desde nuestra perspectiva es un asunto de salud pública, de atención a los jóvenes. Históricamente, ha habido una visión de que se produce droga aquí para llevarla a Estados Unidos, y hay que trabajar para que eso no ocurra. ¿Pero qué pasa con quien consume allá?", cuestionó en conferencia de prensa.
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