Eliminar la subvención a combustibles en Bolivia requiere medidas "que no olviden el factor social", dice experto
Eliminar la subvención a combustibles en Bolivia requiere medidas "que no olviden el factor social", dice experto
Sputnik Mundo
Desde 2023, la economía boliviana está afectada por la falta de dólares y combustibles. El país sudamericano importa el 90% de diésel y el 60% de gasolina, sin... 04.09.2026, Sputnik Mundo
El Gobierno encabezado por el presidente Rodrigo Paz propuso eliminar de raíz la subvención a los hidrocarburos, que actualmente le cuestan al Estado 180 millones de dólares al mes. En una reunión con alcaldes, les dijo: "Levante la mano el que quiera un hospital o un colegio. ¿Esa platita la gastamos en la subvención del combustible o la ponemos en obras para los municipios? Ustedes deciden". Desde sectores empresariales y políticos apoyaron la propuesta gubernamental, que inevitablemente repercutiría en los precios de alimentos y otros productos. Economistas consultados por Sputnik evaluaron que la medida es necesaria en este contexto, pero de asumirse, se deben tomar las salvaguardas necesarias para que el golpe no afecte a las familias empobrecidas.Hasta el 19 de septiembre estará en vigencia el estado de excepción, decretado el 20 de junio para sofocar las protestas contra la actual Administración. No obstante, en los últimos días se volvieron a levantar bloqueos en poblaciones campesinas del departamento de Santa Cruz (centro) por el alza del diésel, cuyo litro pasó de costar 9,80 pesos bolivianos a 18 unidades (aproximadamente 1,50 dólar, según la cotización de la jornada).Campesinos, agroindustriales y choferes, entre otros sectores, advirtieron con movilizarse contra la política de combustibles del Gobierno, que todavía no logra garantizar la provisión en las estaciones de servicio. Los conductores tienen que pasar hasta tres días en filas kilométricas para llenar el tanque, como constató este medio en un reciente recorrido.Paz, aquejado por una pronunciada crisis política y económica, propuso una solución radical. Sin embargo, en la madrugada del 3 de septiembre, las autoridades locales desbloquearon en gran parte de Santa Cruz, con el compromiso de seguir vendiendo diésel a pequeños y medianos productores a 9,80 bolivianos.La diferencia es abonada por el Gobierno boliviano, por lo cual la sangría de recursos estatales se mantuvo para garantizar la importación. Bolivia no produce sus combustibles, fundamentalmente porque bajó dramáticamente la extracción de hidrocarburos. Por este mismo motivo, la nación sudamericana no tiene dólares para importar, lo cual genera este círculo vicioso que afecta a la población y, sobre todo, a su relación con la actual Administración.Un problema de larga dataEn diálogo con Sputnik, el economista Jaime Bravo Sandoval evaluó: "Bolivia hace mucho tiempo tiene una crisis de balanza de pagos. Estamos gastando más dólares de los que tenemos la capacidad de generar y no hemos tenido la capacidad de reproducir la riqueza".El analista recordó que en 2014, las reservas internacionales superaron los 15.000 millones de dólares, que desde entonces no dejaron de menguar. Para el economista, esto sucedió fundamentalmente por la política de subvención a la gasolina y al diésel.Actualmente, la Asamblea Legislativa Plurinacional avanza en consensos para modificar la Constitución. En este sentido, el especialista consideró necesario hacer cambios normativos. "La Constitución establece que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) es la única empresa que tiene tuición para hacer comercialización dentro del país", recordó.YPFB fue intervenida este 2 de septiembre por el Gobierno, el cual determinó que la empresa estatal ya no realizará comercialización de combustibles. En cambio, deberá enfocarse en el hallazgo de nuevos pozos y su explotación.Este paso deberá ir acompañado de "un conjunto de medidas que no olviden el factor social, que es fundamental porque este puede ser un detonante de la conflictividad".Además, "la coherencia debería ir en la construcción de mejores condiciones, sobre todo para las personas menos favorecidas, es decir, subirles el nivel de vida. Más allá de solo combatir la pobreza, comenzar a generar elementos que permitan ampliar el empleo de calidad".En tiempos de vacas gordasEl economista Fernando Romero dijo a Sputnik: "La subvención a los hidrocarburos, que viene desde hace más de tres décadas, ha ayudado a que en el sector público y privado se hayan beneficiado de carburantes baratos, los más económicos de la región por mucho tiempo".Nadie había cuestionado hasta ahora esta política, porque "había el boom del gas natural, entonces teníamos reservas internacionales y las divisas suficientes para importar de sobremanera, sin importar si se iba al contrabando, a autos indocumentados o inclusive a actividades ilegales como la minería y el narcotráfico. Nadie decía nada", graficó Romero.Pero "desde 2015 ha ido cayendo la producción y exportación de recursos hidrocarburíferos, principalmente de gas natural. Así han caído los ingresos fiscales y, por lo tanto, los ingresos de dólares. Toda esta ilusión ha ido desapareciendo y, a pesar de esto, se ha mantenido la subvención, sabiendo que todavía desangraba las finanzas públicas".En este sentido, la intervención de YPFB es "una señal positiva, pero si vamos a creer que por esta medida mañana Yacimientos va a tener dólares para importar carburantes y que se van a acabar las filas, o que el día de mañana vamos a comenzar a producir y exportar más gas natural, o que vamos a producir hidrocarburos líquidos como diésel y gasolina, nos estaríamos engañando", dijo Romero, presidente del Colegio de Economistas de Tarija.Un plan estratégicoSi se avanzara en la propuesta de eliminar la subvención, se deberían prever medidas de salvaguarda para los sectores sociales. Porque un acomodamiento a los precios internacionales (alrededor de 1,5 dólar en la región) requerirá "un plan estratégico antes, durante y después de la eliminación total de la subvención".Para el economista, lo más importante no es el precio del dólar: "El problema de fondo es que no hay dólares".Si se concretara este escenario, "se va a generar un efecto inflacionario importante, porque todo está relacionado con el diésel, las carnes de producción y comercialización. Eso, entre otros factores, va a hacer que la canasta básica de alimentos siga subiendo".Para Romero, "si se eliminara la subvención total en este escenario recesivo que vive Bolivia, además con esta falta de dólares, provocaría una inflación de dos dígitos por lo menos. Creo que hay que hacer un estudio serio y tener un plan integral para levantar la subvención. Y estoy de acuerdo que se lo tiene que hacer".
Desde 2023, la economía boliviana está afectada por la falta de dólares y combustibles. El país sudamericano importa el 90% de diésel y el 60% de gasolina, sin capacidad para producir más por la baja explotación de hidrocarburos. Este plan se considera inevitable para sectores empresariales y políticos.
El Gobierno encabezado por el presidente Rodrigo Paz propuso eliminar de raíz la subvención a los hidrocarburos, que actualmente le cuestan al Estado 180 millones de dólares al mes.
En una reunión con alcaldes, les dijo: "Levante la mano el que quiera un hospital o un colegio. ¿Esa platita la gastamos en la subvención del combustible o la ponemos en obras para los municipios? Ustedes deciden".
Desde sectores empresariales y políticos apoyaron la propuesta gubernamental, que inevitablemente repercutiría en los precios de alimentos y otros productos. Economistas consultados por Sputnik evaluaron que la medida es necesaria en este contexto, pero de asumirse, se deben tomar las salvaguardas necesarias para que el golpe no afecte a las familias empobrecidas.
Hasta el 19 de septiembre estará en vigencia el estado de excepción, decretado el 20 de junio para sofocar las protestas contra la actual Administración. No obstante, en los últimos días se volvieron a levantar bloqueos en poblaciones campesinas del departamento de Santa Cruz (centro) por el alza del diésel, cuyo litro pasó de costar 9,80 pesos bolivianos a 18 unidades (aproximadamente 1,50 dólar, según la cotización de la jornada).
Campesinos, agroindustriales y choferes, entre otros sectores, advirtieron con movilizarse contra la política de combustibles del Gobierno, que todavía no logra garantizar la provisión en las estaciones de servicio. Los conductores tienen que pasar hasta tres días en filas kilométricas para llenar el tanque, como constató este medio en un reciente recorrido.
Paz, aquejado por una pronunciada crisis política y económica, propuso una solución radical. Sin embargo, en la madrugada del 3 de septiembre, las autoridades locales desbloquearon en gran parte de Santa Cruz, con el compromiso de seguir vendiendo diésel a pequeños y medianos productores a 9,80 bolivianos.
En diciembre de 2025, Paz ya había eliminado la subvención a los carburantes, que en ese año costaron al Estado 3.500 millones de dólares. Sin embargo, se comprometió a mantener los nuevos precios (de un dólar para la gasolina). El contexto internacional —marcado por el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz— provocó su incremento.
La diferencia es abonada por el Gobierno boliviano, por lo cual la sangría de recursos estatales se mantuvo para garantizar la importación. Bolivia no produce sus combustibles, fundamentalmente porque bajó dramáticamente la extracción de hidrocarburos. Por este mismo motivo, la nación sudamericana no tiene dólares para importar, lo cual genera este círculo vicioso que afecta a la población y, sobre todo, a su relación con la actual Administración.
En diálogo con Sputnik, el economista Jaime Bravo Sandoval evaluó: "Bolivia hace mucho tiempo tiene una crisis de balanza de pagos. Estamos gastando más dólares de los que tenemos la capacidad de generar y no hemos tenido la capacidad de reproducir la riqueza".
El analista recordó que en 2014, las reservas internacionales superaron los 15.000 millones de dólares, que desde entonces no dejaron de menguar. Para el economista, esto sucedió fundamentalmente por la política de subvención a la gasolina y al diésel.
Consideró que al actual Gobierno le toca "hacer una quita total al subsidio a los hidrocarburos para que vayamos a precios internacionales; generar políticas sociales por la vía de transferencias directas, generar empleo temporal, coadyuvar a los sectores productivos, privados y públicos, donde corresponda, con incentivos para tener más empleo de calidad".
Actualmente, la Asamblea Legislativa Plurinacional avanza en consensos para modificar la Constitución. En este sentido, el especialista consideró necesario hacer cambios normativos. "La Constitución establece que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) es la única empresa que tiene tuición para hacer comercialización dentro del país", recordó.
YPFB fue intervenida este 2 de septiembre por el Gobierno, el cual determinó que la empresa estatal ya no realizará comercialización de combustibles. En cambio, deberá enfocarse en el hallazgo de nuevos pozos y su explotación.
Ante este contexto, "es prudente que en algún momento vayamos a precios internacionales, pero con una visión completa de la economía: atrayendo recursos por la vía de créditos, que es la única vía que nos queda en el corto plazo, pero que sirvan para coadyuvar a que el sistema financiero pueda ser nuevamente el receptor de los dólares de los aparatos exportadores".
Este paso deberá ir acompañado de "un conjunto de medidas que no olviden el factor social, que es fundamental porque este puede ser un detonante de la conflictividad".
Además, "la coherencia debería ir en la construcción de mejores condiciones, sobre todo para las personas menos favorecidas, es decir, subirles el nivel de vida. Más allá de solo combatir la pobreza, comenzar a generar elementos que permitan ampliar el empleo de calidad".
El economista Fernando Romero dijo a Sputnik: "La subvención a los hidrocarburos, que viene desde hace más de tres décadas, ha ayudado a que en el sector público y privado se hayan beneficiado de carburantes baratos, los más económicos de la región por mucho tiempo".
Nadie había cuestionado hasta ahora esta política, porque "había el boom del gas natural, entonces teníamos reservas internacionales y las divisas suficientes para importar de sobremanera, sin importar si se iba al contrabando, a autos indocumentados o inclusive a actividades ilegales como la minería y el narcotráfico. Nadie decía nada", graficó Romero.
Pero "desde 2015 ha ido cayendo la producción y exportación de recursos hidrocarburíferos, principalmente de gas natural. Así han caído los ingresos fiscales y, por lo tanto, los ingresos de dólares. Toda esta ilusión ha ido desapareciendo y, a pesar de esto, se ha mantenido la subvención, sabiendo que todavía desangraba las finanzas públicas".
En este sentido, la intervención de YPFB es "una señal positiva, pero si vamos a creer que por esta medida mañana Yacimientos va a tener dólares para importar carburantes y que se van a acabar las filas, o que el día de mañana vamos a comenzar a producir y exportar más gas natural, o que vamos a producir hidrocarburos líquidos como diésel y gasolina, nos estaríamos engañando", dijo Romero, presidente del Colegio de Economistas de Tarija.
Intervenimos YPFB y la ANH: al operador de los combustibles y al organismo que debía controlarlo. Los controles de calidad se flexibilizaron durante años, por decisiones que hoy generan sospechas fundadas de irregularidades. Eso no se corrige con anuncios: se corrige auditando,…
Si se avanzara en la propuesta de eliminar la subvención, se deberían prever medidas de salvaguarda para los sectores sociales. Porque un acomodamiento a los precios internacionales (alrededor de 1,5 dólar en la región) requerirá "un plan estratégico antes, durante y después de la eliminación total de la subvención".
Y agregó: "El problema no es el precio en sí, sino que nosotros no tenemos capacidad financiera para importar carburantes. El tema de fondo es que somos una economía que depende mucho de las importaciones y tiene una producción mínima de esos combustibles líquidos. Importamos casi 90% de diésel y casi 60% de gasolina.
Si se concretara este escenario, "se va a generar un efecto inflacionario importante, porque todo está relacionado con el diésel, las carnes de producción y comercialización. Eso, entre otros factores, va a hacer que la canasta básica de alimentos siga subiendo".
Para Romero, "si se eliminara la subvención total en este escenario recesivo que vive Bolivia, además con esta falta de dólares, provocaría una inflación de dos dígitos por lo menos. Creo que hay que hacer un estudio serio y tener un plan integral para levantar la subvención. Y estoy de acuerdo que se lo tiene que hacer".
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