"La figura más trascendente de América Latina en el siglo XX": Cuba revisita el pensamiento de Fidel Castro
"La figura más trascendente de América Latina en el siglo XX": Cuba revisita el pensamiento de Fidel Castro
Sputnik Mundo
Este 13 de agosto, la mayor de las Antillas conmemora el centenario del natalicio del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, quien marcó... 13.08.2026, Sputnik Mundo
En diálogo con Sputnik, Hassan Pérez Casabona, investigador y profesor titular de la Universidad de La Habana, destacó la capacidad de Castro de proponer, fundar y alertar desde una perspectiva tercermundista, latinoamericana, caribeña, africanista y universal, y refirió que sus reflexiones tienen hoy un valor que se agiganta y multiplica."Creo que los cubanos tenemos ese privilegio de haber contado durante tantos años con su conducción, su liderazgo y su ejemplo. Y en este centenario, en medio de condiciones tan complejas, es una llama que enciende cada fibra de nuestro pensamiento y de nuestro corazón. Fue un genio de la transformación revolucionaria y la dirección política", remarcó.Fue también, a juicio del también doctor en Ciencias Históricas, un ser de extraordinarios valores humanos, "capaz de poner rostro a sus interlocutores y de preguntarnos, a todos con los que interactuó, nuestra procedencia, familia, orígenes o si había alguna problemática; para mí Fidel está más vivo que nunca, lo necesitamos".En su opinión, Castro "estaría profundamente honrado de nuestro pueblo resistiendo, creando y no dejándose doblegar y, por más complejas que sean las circunstancias, siempre tendremos que ir una y otra vez a sus análisis, no como decálogo o fórmula, sino como inspiración; su obra debe ser revisitada por las presentes y futuras generaciones".Una de las figuras más trascendentalesEl doctor en Ciencias Alberto Prieto, presidente de las cátedras Benito Juárez y Manuel Galich de la Universidad de La Habana y miembro de número de la Academia de Historia de Cuba, mencionó a Sputnik que la principal contribución de Fidel fue una actualización constante del concepto de Revolución."La definió como el arte de aglutinar fuerzas para luchar contra el imperialismo y sus aliados internos. Estaba comprometido con el internacionalismo desde los tiempos de la expedición de Cayo Confites de 1947, un plan militar para el derrocamiento del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo", expresó.Para el académico, merecedor de la medalla conmemorativa Aniversario de la Fundación de la Sorbona, en Francia, y de la medalla 280 Aniversario de la Fundación de la Universidad de La Habana, su otro aporte teórico fue la Segunda Declaración de La Habana de 1962, "donde establece un criterio de las fuerzas que pueden sumarse a la lucha revolucionaria".El escritor añadió que el líder cubano, como buen latinoamericano, martiano y bolivariano, siempre pensó que la unidad de la región era indispensable para poder vencer al imperialismo. "Se esforzó por lograr un consenso y, luego de la exclusión de La Habana de la OEA en 1962, el paso inicial lo dieron los caribeños una década después cuando establecieron vínculos con la isla"."Ese fue el primer quiebre del aislamiento de Cuba en América Latina y el Caribe, y un segundo momento importante fue cuando se incluyó a nuestro país dentro del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe, SELA. De esa manera, la mayor de las Antillas participó de manera paulatina en distintas organizaciones del área", puntualizó.En este sentido, el apoyo de la isla a diversas causas del continente "creó un entorno no solo de admiración por la lucha de la Revolución Cubana por transformar la sociedad, sino además de comprender los esfuerzos de Fidel, como en su época los de Simón Bolívar, por unificar la América Latina".Apoyo a las causas latinoamericanasSegún el investigador y profesor Sergio Guerra, presidente de la Asociación de Historiadores de América Latina y el Caribe (ADHILAC), así como miembro de número de la Academia de Historia de Cuba, la Revolución Cubana triunfa en un momento de máxima hegemonía estadounidense, sobre todo en América Latina.A su juicio, acontece en un escenario de retroceso de los movimientos populares, democráticos y nacionalistas en el continente e, incluso, de dos revoluciones como la guatemalteca y la boliviana; por tanto, la victoria del primero de enero de 1959, bajo el liderazgo de Fidel Castro, significó un parteaguas: "Abre una nueva etapa de reacciones contra las imposiciones de Washington".En declaraciones a este medio, el académico apuntó que la política de Castro en las décadas siguientes apuntó a "sacar adelante los procesos positivos de la historia latinoamericana en una coyuntura nacional compleja, desde el punto de vista de sus relaciones con EEUU".Por ello, "La Habana pasó por alto que Argentina tuviera un Gobierno militar represivo, encabezado por el general Leopoldo Galtieri, y apostó por la causa de los pueblos del continente, que fue, en ese caso, la recuperación de las Islas Malvinas como territorio argentino. El papel de Fidel fue fundamental para armar, en esos años, una estrategia de apoyo y solidaridad".Luego, Castro estimuló la creación de un movimiento en rechazo a la deuda externa. "Pasando por encima de las peculiaridades de cada uno de los Estados, intentó aunarlos en una alianza frente a organizaciones financieras como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, creo que esa maniobra jugó un papel importante en la recuperación de la economía continental", añadió.Unidad y soberanía regionalDe acuerdo con Guerra, los movimientos revolucionarios, concretamente los surgidos en El Salvador y Guatemala, inspirados además en la Revolución Sandinista de Nicaragua (1979), "tienen el cuño de Fidel Castro; es él quien logra con su prestigio e impronta que las organizaciones armadas pongan por delante la liberación de sus pueblos".A finales de la década de 1980, ocurre la intervención estadounidense en Panamá que también provocó rechazo en la isla. El entonces presidente cubano llamó a la solidaridad de los pueblos de la región con la causa de la nación centroamericana; además, encaminó la política externa a favor de la recuperación del Canal de Panamá, una conquista alcanzada años después.Para Yani Vallejo Duque, investigador del grupo Kavilando y abogado penalista de Colombia, Fidel Castro contribuyó a la articulación y soberanía latinoamericana con la promoción de la resistencia antiimperialista: "El centro estuvo en la integración económica regional de los pueblos y gobiernos y la solidaridad internacionalista frente a la influencia imperialista de EEUU".Resaltó la firmeza y dignidad que logró inyectar al pueblo cubano para enfrentar, durante más de seis décadas, al bloqueo estadounidense y las políticas intervencionistas de Washington, y recordó que el país caribeño "fue de los pioneros en la ayuda a la liberación de las colonias africanas, con el envío de contingentes militares, pero también de médicos y pedagogos"."Mientras los imperios mandan bombas para destruir, Cuba, bajo el liderazgo de Fidel, envió profesionales de la salud, docentes y deportistas para la formación de las nuevas generaciones en Latinoamérica", acotó.
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"La figura más trascendente de América Latina en el siglo XX": Cuba revisita el pensamiento de Fidel Castro
Este 13 de agosto, la mayor de las Antillas conmemora el centenario del natalicio del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, quien marcó durante décadas el rumbo político, económico y social de la isla, y se proyectó como referente mundial del antiimperialismo, el internacionalismo y la integración de América Latina y el Caribe.
En diálogo con Sputnik, Hassan Pérez Casabona, investigador y profesor titular de la Universidad de La Habana, destacó la capacidad de Castro de proponer, fundar y alertar desde una perspectiva tercermundista, latinoamericana, caribeña, africanista y universal, y refirió que sus reflexiones tienen hoy un valor que se agiganta y multiplica.
"Creo que los cubanos tenemos ese privilegio de haber contado durante tantos años con su conducción, su liderazgo y su ejemplo. Y en este centenario, en medio de condiciones tan complejas, es una llama que enciende cada fibra de nuestro pensamiento y de nuestro corazón. Fue un genio de la transformación revolucionaria y la dirección política", remarcó.
Fue también, a juicio del también doctor en Ciencias Históricas, un ser de extraordinarios valores humanos, "capaz de poner rostro a sus interlocutores y de preguntarnos, a todos con los que interactuó, nuestra procedencia, familia, orígenes o si había alguna problemática; para mí Fidel está más vivo que nunca, lo necesitamos".
En su opinión, Castro "estaría profundamente honrado de nuestro pueblo resistiendo, creando y no dejándose doblegar y, por más complejas que sean las circunstancias, siempre tendremos que ir una y otra vez a sus análisis, no como decálogo o fórmula, sino como inspiración; su obra debe ser revisitada por las presentes y futuras generaciones".
Una de las figuras más trascendentales
El doctor en Ciencias Alberto Prieto, presidente de las cátedras Benito Juárez y Manuel Galich de la Universidad de La Habana y miembro de número de la Academia de Historia de Cuba, mencionó a Sputnik que la principal contribución de Fidel fue una actualización constante del concepto de Revolución.
"La definió como el arte de aglutinar fuerzas para luchar contra el imperialismo y sus aliados internos. Estaba comprometido con el internacionalismo desde los tiempos de la expedición de Cayo Confites de 1947, un plan militar para el derrocamiento del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo", expresó.
Para el académico, merecedor de la medalla conmemorativa Aniversario de la Fundación de la Sorbona, en Francia, y de la medalla 280 Aniversario de la Fundación de la Universidad de La Habana, su otro aporte teórico fue la Segunda Declaración de La Habana de 1962, "donde establece un criterio de las fuerzas que pueden sumarse a la lucha revolucionaria".
"Es la figura más trascendente de América Latina en el siglo XX, equiparable con otros grandes como Simón Bolívar. Es un rebelde de nacimiento, no se satisface con lo común o lo corriente, y quiere hacer cosas para incidir en la vida. Es un individuo de una ética inimaginable y cuando habla del concepto de Revolución en la UH, ya en el siglo XXI, lo primero que dice es 'no mentir jamás'", dijo.
El escritor añadió que el líder cubano, como buen latinoamericano, martiano y bolivariano, siempre pensó que la unidad de la región era indispensable para poder vencer al imperialismo. "Se esforzó por lograr un consenso y, luego de la exclusión de La Habana de la OEA en 1962, el paso inicial lo dieron los caribeños una década después cuando establecieron vínculos con la isla".
"Ese fue el primer quiebre del aislamiento de Cuba en América Latina y el Caribe, y un segundo momento importante fue cuando se incluyó a nuestro país dentro del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe, SELA. De esa manera, la mayor de las Antillas participó de manera paulatina en distintas organizaciones del área", puntualizó.
En este sentido, el apoyo de la isla a diversas causas del continente "creó un entorno no solo de admiración por la lucha de la Revolución Cubana por transformar la sociedad, sino además de comprender los esfuerzos de Fidel, como en su época los de Simón Bolívar, por unificar la América Latina".
Apoyo a las causas latinoamericanas
Según el investigador y profesor Sergio Guerra, presidente de la Asociación de Historiadores de América Latina y el Caribe (ADHILAC), así como miembro de número de la Academia de Historia de Cuba, la Revolución Cubana triunfa en un momento de máxima hegemonía estadounidense, sobre todo en América Latina.
A su juicio, acontece en un escenario de retroceso de los movimientos populares, democráticos y nacionalistas en el continente e, incluso, de dos revoluciones como la guatemalteca y la boliviana; por tanto, la victoria del primero de enero de 1959, bajo el liderazgo de Fidel Castro, significó un parteaguas: "Abre una nueva etapa de reacciones contra las imposiciones de Washington".
En declaraciones a este medio, el académico apuntó que la política de Castro en las décadas siguientes apuntó a "sacar adelante los procesos positivos de la historia latinoamericana en una coyuntura nacional compleja, desde el punto de vista de sus relaciones con EEUU".
Por ello, "La Habana pasó por alto que Argentina tuviera un Gobierno militar represivo, encabezado por el general Leopoldo Galtieri, y apostó por la causa de los pueblos del continente, que fue, en ese caso, la recuperación de las Islas Malvinas como territorio argentino. El papel de Fidel fue fundamental para armar, en esos años, una estrategia de apoyo y solidaridad".
Luego, Castro estimuló la creación de un movimiento en rechazo a la deuda externa. "Pasando por encima de las peculiaridades de cada uno de los Estados, intentó aunarlos en una alianza frente a organizaciones financieras como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, creo que esa maniobra jugó un papel importante en la recuperación de la economía continental", añadió.
Unidad y soberanía regional
De acuerdo con Guerra, los movimientos revolucionarios, concretamente los surgidos en El Salvador y Guatemala, inspirados además en la Revolución Sandinista de Nicaragua (1979), "tienen el cuño de Fidel Castro; es él quien logra con su prestigio e impronta que las organizaciones armadas pongan por delante la liberación de sus pueblos".
A finales de la década de 1980, ocurre la intervención estadounidense en Panamá que también provocó rechazo en la isla. El entonces presidente cubano llamó a la solidaridad de los pueblos de la región con la causa de la nación centroamericana; además, encaminó la política externa a favor de la recuperación del Canal de Panamá, una conquista alcanzada años después.
"Fidel tuvo la sabiduría de encontrar el camino para, en medio de circunstancias cambiantes, lograr la unidad dentro de la diferencia, el bien común y la recuperación de la soberanía. Así como trazar iniciativas económicas en rechazo a la deuda externa, el neoliberalismo y los proyectos de integración bajo la hegemonía de EEUU como el ALCA", añadió.
Para Yani Vallejo Duque, investigador del grupo Kavilando y abogado penalista de Colombia, Fidel Castro contribuyó a la articulación y soberanía latinoamericana con la promoción de la resistencia antiimperialista: "El centro estuvo en la integración económica regional de los pueblos y gobiernos y la solidaridad internacionalista frente a la influencia imperialista de EEUU".
Resaltó la firmeza y dignidad que logró inyectar al pueblo cubano para enfrentar, durante más de seis décadas, al bloqueo estadounidense y las políticas intervencionistas de Washington, y recordó que el país caribeño "fue de los pioneros en la ayuda a la liberación de las colonias africanas, con el envío de contingentes militares, pero también de médicos y pedagogos".
"Mientras los imperios mandan bombas para destruir, Cuba, bajo el liderazgo de Fidel, envió profesionales de la salud, docentes y deportistas para la formación de las nuevas generaciones en Latinoamérica", acotó.
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