Ruptura entre Paz y su principal aliado político podría causar "debilidad en la gestión de Bolivia": experto
Ruptura entre Paz y su principal aliado político podría causar "debilidad en la gestión de Bolivia": experto
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El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, perdió a su principal aliado. El empresario Samuel Doria Medina, líder de la Alianza Unidad, quedó tercero en las... 24.07.2026, Sputnik Mundo
Ambas fuerzas políticas formaron una coalición en el Gobierno que se rompió en los últimos días, con acusaciones de inacción en el actual mandatario para encarar las reformas que necesita el país sudamericano.Doria Medina aportó varios ministros y funcionarios de segunda línea al Gobierno de Paz. El ministro de Economía, Gabriel Espinoza, fue el asesor en temas económicos del candidato de la Alianza Unidad, pero antes del balotaje se sumó al equipo del actual presidente. Actualmente, está más cerca del mandatario que del empresario.También era del círculo de Doria Medina la ministra de Turismo, Cinthya Yañez, quien días atrás renunció. Hoy, la figura más importante del gabinete de Paz es el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, quien fue candidato a la vicepresidencia con Alianza Unidad. Actualmente, está en medio de la pelea entre los líderes políticos y declaró que no está garantizada su continuidad al frente de la dependencia.Mientras tanto, Paz anunció que entregará un paquete de leyes a la Asamblea Legislativa Plurinacional para implementar las reformas que considera necesarias para la economía boliviana. Pero no se mostró seguro sobre el apoyo que tendrá en esta instancia, sobre todo en las bancadas de la Alianza Unidad y la Alianza Libre, de Jorge Tuto Quiroga (2001-2002), a quien le ganó el balotaje en octubre de 2025.La relación entre el presidente sudamericano y Doria Medina se enfrió en los últimos meses. Desde abril, no se muestran juntos en actos políticos; desde entonces, el referente de Unidad critica la gestión gubernamental desde redes sociales y en entrevistas a medios. Consultado sobre el quiebre de este vínculo, Paz repuso: "No soy quién para opinar sobre la voluntad o los criterios del señor Samuel. Creo que Bolivia necesita de todos".Sobre los rumores de salida del ministro Lupo, el presidente sostuvo: "Hace unas semanas indiqué que vamos a ir haciendo cambios. La diferencia nuestra es que los cambios no los observamos como crisis, sino como algo normal, en función de nuevos actores que puedan cumplir y agradeciendo a aquellos que se retiren".Doria Medina le respondió a través de la red social X: "Si yo estuviera pensando en intereses personales, me convendría quedarme callado y no criticar al Gobierno. Lo hago porque pienso en los intereses superiores del cambio del modelo y de la lucha contra la crisis"."Lo que pasa es que los gobernantes no saben admitir ni corregir sus errores, prefieren desprestigiar a quienes se los muestran. Es más cómodo para ellos, pero es aumentar una equivocación con otra, porque así los problemas siguen", agregó.Posicionamientos claros y puntuales"¿Cuál es el valor de Samuel en términos políticos? ¿Hay un valor irreemplazable de la gente de Samuel en el gabinete? Creo que no. Su participación en el Ejecutivo no es imprescindible", cuestionó.Para Saavedra, se debe poner atención a lo que ocurre en el Poder Legislativo, donde ni la bancada del PDC obedece ciegamente a Paz, lo mismo Unidad a Doria Medina. "La Asamblea Legislativa caracteriza muy bien lo que pasa en la política boliviana. Tenemos una [órgano] líquido, que no responde a ninguna estructura partidaria y puede ser muy fluctuante en sus decisiones".En este sentido, la Asamblea "es un peligro para la gobernabilidad de cualquier Ejecutivo, porque al no obedecer a estructuras partidarias, termina [respondiendo] a intereses particulares o grupales".Sobre la ruptura entre Paz y Doria Medina, el analista evaluó: "Samuel esperaba formar una especie de cogobierno y eso no se ha dado, porque evidentemente él es un aliado, pero el que toma las decisiones es el presidente. No daría totalmente por rota la relación, pero está en su peor momento. Samuel tiene una personalidad política muy fuerte y él quiere tomar algunas decisiones. Posiblemente esas decisiones no se han dado".Diversas aristas de un mismo problemaEntre mayo y junio de este año, el Gobierno boliviano enfrentó protestas en todo el país para pedir la renuncia del presidente. Finalmente, logró imponerse entre las organizaciones obreras y campesinas, para lo cual fue determinante la declaración del estado de excepción, el 20 de junio. En ese momento, todas las fuerzas de la Asamblea avalaron el decreto presidencial. Pero una vez neutralizada esta amenaza, se acentuaron los enfrentamientos entre los aliados.Comentó que eso se vio en la ruptura del Movimiento Al Socialismo (MAS), el cual mantuvo la hegemonía política durante dos décadas. Pero, "el peor enemigo del MAS ha sido el MAS".Sumado a este contexto, "el Gobierno de Paz no está gobernando en condiciones normales. Está administrando una crisis multidimensional muy compleja y necesita alianzas. Si estuviéramos en bonanza podría haber la tentación de gobernar solo. Pero, en crisis, requieres articulaciones que te den viabilidad política".¿Quién pierde más?Consultado por Sputnik, el analista Álvaro del Pozo consideró que esta ruptura "puede dañar la imagen del presidente Paz, cuya figura se mostraría con mayor debilidad política en un momento en que se necesitan leyes y transformaciones fundamentales para el país. Ese va a ser el efecto más negativo: una debilidad en la gestión".¿Habrá algún ganador o perdedor en este conflicto? Para Del Pozo, "mi visión es negativa en cuanto a los posibles ganadores. Hay un solo perdedor: la sociedad boliviana, que ha asistido a un proceso electoral democráticamente sólido, con un ganador legítimo. Pero el pueblo de Bolivia, más allá del candidato que se hubiera elegido, espera una solución a los problemas sobre todo económicos".En concreto, "todo el aparato político pierde, porque se ven siempre críticas de los opositores. Muchas son constructivas, pero muchas otras solo buscan el desgaste desde la destrucción del oponente".Una de las críticas de Doria Medina pasa por la devaluación del dólar, que a inicios de julio pasó de costar 6,96 pesos bolivianos a 9,73 unidades. Pero hoy esta moneda cotiza a 11,13 bolivianos, sin perspectivas de frenar su incremento.Según Del Pozo, "es un problema que genera mucho nerviosismo en la percepción económica. El dólar definido por una oferta y demanda es una buena medida, pero siempre y cuando se tenga el respaldo del Banco Central en las reservas", lo cual no está garantizado.Para el analista, es necesario "que se hagan efectivos los acuerdos con los organismos financieros multilaterales que han ofrecido un paquete de 5.000 millones de dólares, donde entra el Fondo Monetario Internacional casi de manera obligatoria. Es la única manera de mantener un dólar relativamente estable, con subidas y bajadas mínimas conforme a la oferta y demanda".
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, perdió a su principal aliado. El empresario Samuel Doria Medina, líder de la Alianza Unidad, quedó tercero en las elecciones generales de 2025. De inmediato dio su apoyo al candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), quien finalmente ganó los comicios generales en balotaje.
Ambas fuerzas políticas formaron una coalición en el Gobierno que se rompió en los últimos días, con acusaciones de inacción en el actual mandatario para encarar las reformas que necesita el país sudamericano.
Doria Medina aportó varios ministros y funcionarios de segunda línea al Gobierno de Paz. El ministro de Economía, Gabriel Espinoza, fue el asesor en temas económicos del candidato de la Alianza Unidad, pero antes del balotaje se sumó al equipo del actual presidente. Actualmente, está más cerca del mandatario que del empresario.
También era del círculo de Doria Medina la ministra de Turismo, Cinthya Yañez, quien días atrás renunció. Hoy, la figura más importante del gabinete de Paz es el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, quien fue candidato a la vicepresidencia con Alianza Unidad. Actualmente, está en medio de la pelea entre los líderes políticos y declaró que no está garantizada su continuidad al frente de la dependencia.
🇧🇴 Ruptura entre Paz y su principal aliado político podría causar "debilidad en la gestión de Bolivia": experto
🗣 El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, perdió a su principal aliado, el empresario Samuel Doria Medina, líder de la Alianza Unidad, con el que había forjado un lazo… pic.twitter.com/7QVprb7HCa
Mientras tanto, Paz anunció que entregará un paquete de leyes a la Asamblea Legislativa Plurinacional para implementar las reformas que considera necesarias para la economía boliviana. Pero no se mostró seguro sobre el apoyo que tendrá en esta instancia, sobre todo en las bancadas de la Alianza Unidad y la Alianza Libre, de Jorge Tuto Quiroga (2001-2002), a quien le ganó el balotaje en octubre de 2025.
"Son leyes que potenciarán las economías regionales, y el que quiere ayudar, ayuda. Eso se define en el Parlamento con autoridades electas. Respeto lo que diga el señor Samuel, pero es hora de pensar en función del país y no de intereses personales", dijo.
La relación entre el presidente sudamericano y Doria Medina se enfrió en los últimos meses. Desde abril, no se muestran juntos en actos políticos; desde entonces, el referente de Unidad critica la gestión gubernamental desde redes sociales y en entrevistas a medios. Consultado sobre el quiebre de este vínculo, Paz repuso: "No soy quién para opinar sobre la voluntad o los criterios del señor Samuel. Creo que Bolivia necesita de todos".
Sobre los rumores de salida del ministro Lupo, el presidente sostuvo: "Hace unas semanas indiqué que vamos a ir haciendo cambios. La diferencia nuestra es que los cambios no los observamos como crisis, sino como algo normal, en función de nuevos actores que puedan cumplir y agradeciendo a aquellos que se retiren".
Doria Medina le respondió a través de la red social X: "Si yo estuviera pensando en intereses personales, me convendría quedarme callado y no criticar al Gobierno. Lo hago porque pienso en los intereses superiores del cambio del modelo y de la lucha contra la crisis".
"Lo que pasa es que los gobernantes no saben admitir ni corregir sus errores, prefieren desprestigiar a quienes se los muestran. Es más cómodo para ellos, pero es aumentar una equivocación con otra, porque así los problemas siguen", agregó.
"Estamos en un momento de crisis política interna que va a requerir definiciones urgentes. El presidente necesita puntualizar con quién va a gobernar, la cual no es una cuestión menor. Tiene que cerrar un grupo que le dé cierta gobernabilidad y hay un resquebrajamiento muy evidente con Doría Medina", dijo en entrevista para Sputnik el analista Carlos Saavedra.
"¿Cuál es el valor de Samuel en términos políticos? ¿Hay un valor irreemplazable de la gente de Samuel en el gabinete? Creo que no. Su participación en el Ejecutivo no es imprescindible", cuestionó.
Para Saavedra, se debe poner atención a lo que ocurre en el Poder Legislativo, donde ni la bancada del PDC obedece ciegamente a Paz, lo mismo Unidad a Doria Medina. "La Asamblea Legislativa caracteriza muy bien lo que pasa en la política boliviana. Tenemos una [órgano] líquido, que no responde a ninguna estructura partidaria y puede ser muy fluctuante en sus decisiones".
En este sentido, la Asamblea "es un peligro para la gobernabilidad de cualquier Ejecutivo, porque al no obedecer a estructuras partidarias, termina [respondiendo] a intereses particulares o grupales".
Sobre la ruptura entre Paz y Doria Medina, el analista evaluó: "Samuel esperaba formar una especie de cogobierno y eso no se ha dado, porque evidentemente él es un aliado, pero el que toma las decisiones es el presidente. No daría totalmente por rota la relación, pero está en su peor momento. Samuel tiene una personalidad política muy fuerte y él quiere tomar algunas decisiones. Posiblemente esas decisiones no se han dado".
Diversas aristas de un mismo problema
Entre mayo y junio de este año, el Gobierno boliviano enfrentó protestas en todo el país para pedir la renuncia del presidente. Finalmente, logró imponerse entre las organizaciones obreras y campesinas, para lo cual fue determinante la declaración del estado de excepción, el 20 de junio. En ese momento, todas las fuerzas de la Asamblea avalaron el decreto presidencial. Pero una vez neutralizada esta amenaza, se acentuaron los enfrentamientos entre los aliados.
Para Saavedra, "la política a veces es como un dragón de varias cabezas. Cuando ese dragón tiene al frente un enemigo, puede derrotarlo. Pero cuando ese enemigo está derrotado, ya las tensiones surgen entre las cabezas del propio dragón".
Comentó que eso se vio en la ruptura del Movimiento Al Socialismo (MAS), el cual mantuvo la hegemonía política durante dos décadas. Pero, "el peor enemigo del MAS ha sido el MAS".
Sumado a este contexto, "el Gobierno de Paz no está gobernando en condiciones normales. Está administrando una crisis multidimensional muy compleja y necesita alianzas. Si estuviéramos en bonanza podría haber la tentación de gobernar solo. Pero, en crisis, requieres articulaciones que te den viabilidad política".
¿Quién pierde más?
Consultado por Sputnik, el analista Álvaro del Pozo consideró que esta ruptura "puede dañar la imagen del presidente Paz, cuya figura se mostraría con mayor debilidad política en un momento en que se necesitan leyes y transformaciones fundamentales para el país. Ese va a ser el efecto más negativo: una debilidad en la gestión".
¿Habrá algún ganador o perdedor en este conflicto? Para Del Pozo, "mi visión es negativa en cuanto a los posibles ganadores. Hay un solo perdedor: la sociedad boliviana, que ha asistido a un proceso electoral democráticamente sólido, con un ganador legítimo. Pero el pueblo de Bolivia, más allá del candidato que se hubiera elegido, espera una solución a los problemas sobre todo económicos".
En concreto, "todo el aparato político pierde, porque se ven siempre críticas de los opositores. Muchas son constructivas, pero muchas otras solo buscan el desgaste desde la destrucción del oponente".
Una de las críticas de Doria Medina pasa por la devaluación del dólar, que a inicios de julio pasó de costar 6,96 pesos bolivianos a 9,73 unidades. Pero hoy esta moneda cotiza a 11,13 bolivianos, sin perspectivas de frenar su incremento.
Según Del Pozo, "es un problema que genera mucho nerviosismo en la percepción económica. El dólar definido por una oferta y demanda es una buena medida, pero siempre y cuando se tenga el respaldo del Banco Central en las reservas", lo cual no está garantizado.
Para el analista, es necesario "que se hagan efectivos los acuerdos con los organismos financieros multilaterales que han ofrecido un paquete de 5.000 millones de dólares, donde entra el Fondo Monetario Internacional casi de manera obligatoria. Es la única manera de mantener un dólar relativamente estable, con subidas y bajadas mínimas conforme a la oferta y demanda".
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