Gobierno de Milei apuesta por sectores en donde "no se genera ni empleo de calidad ni a gran escala", dice experto
Gobierno de Milei apuesta por sectores en donde "no se genera ni empleo de calidad ni a gran escala", dice experto
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El Gobierno dice que los sectores más dinámicos impulsarán al resto de la actividad, mientras la industria, el comercio y el consumo siguen rezagados. "Hay un... 09.06.2026, Sputnik Mundo
El Gobierno de Javier Milei explicitó su apuesta a que el crecimiento de los sectores más dinámicos de la economía argentina, como el agro, la minería y los hidrocarburos, termine extendiéndose hacia actividades rezagadas en la actualidad, en momentos en que la producción industrial, el comercio y el consumo interno siguen perforando niveles mínimos de desempeño.La tesis fue presentada en un informe del Banco Central, expuesto por su vicepresidente, Vladimir Werning, que sostiene que "la recuperación de la actividad se consolidará, abarcando progresivamente a otros sectores". El documento reconoce que la primera etapa del ciclo tiene "ganadores naturales", pero afirma que su expansión generará nuevos encadenamientos.Según la visión oficial, esas actividades demandarán insumos, infraestructura, transporte, servicios urbanos, logística y mano de obra, lo que permitiría crear oportunidades para proveedores, pequeñas y medianas empresas, así como rubros vinculados indirectamente a la producción primaria, energética y minera en distintas regiones del país.Los datos privados explicitan esa divergencia. Según la consultora Ferreres & Asociados, en abril, el sector petróleo y minería avanzó 7,3% interanual, impulsado por la explotación del yacimiento hidrocarburífero de Vaca Muerta y otros proyectos extractivos. El rubro electricidad, gas y agua creció 7,2%, mientras el sector agropecuario subió 3,6% por el aporte de la cosecha.En el extremo contrario, la industria manufacturera mantuvo la persistente caída y retrocedió 2%, con el comercio marcando un desempeño similar, del 2,4%. El informe destacó bajas de hasta 17,5% en la producción automotriz y de 13,1% en los despachos de cemento, indicadores asociados a la demanda interna y a la construcción. En el caso del rubro textil —uno de los más afectados—, el sector tiene casi un 60% de capacidad instalada ociosa: las fábricas funcionan con menos de la mitad de sus máquinas.El consumo masivo tampoco logró consolidar una recuperación. La consultora Scentia reportó que en abril las ventas en supermercados, comercios de cercanía, farmacias y kioscos cayeron 3,8% interanual y 4,7% frente a marzo. Ese dato expone la distancia entre el crecimiento sectorial y la situación cotidiana de los hogares.El Banco Central sostiene que el proceso de paulatina desinflación podría ayudar a recomponer ingresos, mejorar la confianza de los consumidores y ampliar el alcance de la recuperación. También señala que la baja del riesgo país y la expansión del financiamiento corporativo podrían convertirse en un nuevo motor para la inversión privada.El informe oficial advierte, al mismo tiempo, que las empresas deberán adaptarse a una economía de menor inflación y mayor competencia. Según el diagnóstico del Banco Central, la rentabilidad dependerá más del volumen de ventas que de la remarcación de precios, una dinámica diferente a la que predominó durante años de alta inflación.En ese marco, emerge el interrogante sobre si los sectores exportadores podrán funcionar como motor suficiente para el resto de la economía, en virtud de la limitada capacidad de "arrastre" sobre el nivel de empleo urbano y el comercio. El debate aparece en un momento sensible para el Gobierno, que busca mostrar que la estabilización macroeconómica comienza a traducirse en un crecimiento más amplio, que exceda a las actividades vinculadas con los recursos naturales.El eterno debate"El término 'derrame económico' no nace ni en Argentina ni nace ahora", dijo a Sputnik el economista Martín Pollera. Según el consultor, la apuesta supone que "si dejás que estos sectores como minería o hidrocarburos crezcan sin ningún tipo de restricciones, ese propio crecimiento iba a terminar drenando hacia el resto de la economía".El experto cuestionó esa lógica porque implica que "no necesitás ningún tipo de política distributiva, no necesitás encadenamientos de ningún tipo y no necesitás condicionalidades". En su lectura, el planteo supone que "el Estado se tiene que quedar básicamente sentado" y que "el mercado se ocupa" de distribuir los resultados.El debate despierta miradas contrapuestas. Consultado por Sputnik, el economista Eduardo Jacobs planteó otro punto de partida: "La industria argentina está rezagada hace por lo menos 30 años". En su mirada, el crecimiento de petróleo, gas y minería "es una bendición y no el origen del problema", porque "el desarrollo industrial argentino se interrumpe desde hace décadas".Según el especialista, "Argentina es un fracaso industrial en términos de lo que ha sido el modelo cerrado, subsidiado y de barreras arancelarias altas", sostuvo Jacobs. Para el economista, el desafío actual es que "el sector industrial despegue ahora" bajo una economía más abierta y nuevas reglas de competencia.¿Una economía "a dos velocidades"?Pollera describió el escenario como una economía en forma de "K": "Había una parte que iba hacia arriba" —minería e hidrocarburos— y "el resto de los sectores, como construcción, comercio e industria", que iban hacia abajo. "Fue efectivamente lo que terminó ocurriendo", afirmó."Hay un contraste entre el crecimiento de sectores muy concentrados, como hidrocarburos y minería, con fuerte crecimiento, mientras que los que más empleo generan atraviesan una caída importante", sostuvo el consultor. Según explicó, minería, hidrocarburos y agro "van a seguir creciendo fuerte", en contraste con los sectores orientados al mercado interno, que dependen del "consumo, el salario real y el crédito doméstico".El límite, para Pollera, está en el empleo. "Son sectores fundamentalmente capital intensivos", afirmó sobre los ligados a los recursos naturales, que "necesitan más maquinaria pesada, tecnología importada, pero pocos trabajadores". Por eso, dijo, la relación entre inversión y empleo "suele ser muy baja".Jacobs coincidió en la diferencia de ritmos: "Es muy razonable pensar que en los próximos tiempos veamos al complejo ligado a Vaca Muerta creciendo a una tasa diferencial, al igual que la minería". Simultáneamente, apuntó que "la industria va a empezar a recuperarse, aunque no todos los rubros podrán sostenerse".De acuerdo con el economista, el proceso será de reconversión: "Vamos a empezar a ver que el sector industrial abastece determinadas partes del mercado interno", pero también "empieza a tener una actitud exportadora". En su visión, "la industria no va a liderar el proceso de crecimiento".
El Gobierno dice que los sectores más dinámicos impulsarán al resto de la actividad, mientras la industria, el comercio y el consumo siguen rezagados. "Hay un contraste entre el crecimiento de sectores muy concentrados, con fuerte crecimiento, mientras que los que más empleo generan atraviesan una caída", dijo a Sputnik un experto.
El Gobierno de Javier Milei explicitó su apuesta a que el crecimiento de los sectores más dinámicos de la economía argentina, como el agro, la minería y los hidrocarburos, termine extendiéndose hacia actividades rezagadas en la actualidad, en momentos en que la producción industrial, el comercio y el consumo interno siguen perforando niveles mínimos de desempeño.
La tesis fue presentada en un informe del Banco Central, expuesto por su vicepresidente, Vladimir Werning, que sostiene que "la recuperación de la actividad se consolidará, abarcando progresivamente a otros sectores". El documento reconoce que la primera etapa del ciclo tiene "ganadores naturales", pero afirma que su expansión generará nuevos encadenamientos.
Según la visión oficial, esas actividades demandarán insumos, infraestructura, transporte, servicios urbanos, logística y mano de obra, lo que permitiría crear oportunidades para proveedores, pequeñas y medianas empresas, así como rubros vinculados indirectamente a la producción primaria, energética y minera en distintas regiones del país.
La apuesta económica se apoya en una proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto cercana al 3,5% para 2026. Sin embargo, el propio diagnóstico oficial admite que ese avance no será homogéneo, porque los sectores exportadores crecerán a una velocidad muy superior al promedio, mientras otras ramas tardarían más en incorporarse a la recuperación.
Los datos privados explicitan esa divergencia. Según la consultora Ferreres & Asociados, en abril, el sector petróleo y minería avanzó 7,3% interanual, impulsado por la explotación del yacimiento hidrocarburífero de Vaca Muerta y otros proyectos extractivos. El rubro electricidad, gas y agua creció 7,2%, mientras el sector agropecuario subió 3,6% por el aporte de la cosecha.
En el extremo contrario, la industria manufacturera mantuvo la persistente caída y retrocedió 2%, con el comercio marcando un desempeño similar, del 2,4%. El informe destacó bajas de hasta 17,5% en la producción automotriz y de 13,1% en los despachos de cemento, indicadores asociados a la demanda interna y a la construcción. En el caso del rubro textil —uno de los más afectados—, el sector tiene casi un 60% de capacidad instalada ociosa: las fábricas funcionan con menos de la mitad de sus máquinas.
El consumo masivo tampoco logró consolidar una recuperación. La consultora Scentia reportó que en abril las ventas en supermercados, comercios de cercanía, farmacias y kioscos cayeron 3,8% interanual y 4,7% frente a marzo. Ese dato expone la distancia entre el crecimiento sectorial y la situación cotidiana de los hogares.
El Banco Central sostiene que el proceso de paulatina desinflación podría ayudar a recomponer ingresos, mejorar la confianza de los consumidores y ampliar el alcance de la recuperación. También señala que la baja del riesgo país y la expansión del financiamiento corporativo podrían convertirse en un nuevo motor para la inversión privada.
El informe oficial advierte, al mismo tiempo, que las empresas deberán adaptarse a una economía de menor inflación y mayor competencia. Según el diagnóstico del Banco Central, la rentabilidad dependerá más del volumen de ventas que de la remarcación de precios, una dinámica diferente a la que predominó durante años de alta inflación.
En ese marco, emerge el interrogante sobre si los sectores exportadores podrán funcionar como motor suficiente para el resto de la economía, en virtud de la limitada capacidad de "arrastre" sobre el nivel de empleo urbano y el comercio. El debate aparece en un momento sensible para el Gobierno, que busca mostrar que la estabilización macroeconómica comienza a traducirse en un crecimiento más amplio, que exceda a las actividades vinculadas con los recursos naturales.
El eterno debate
"El término 'derrame económico' no nace ni en Argentina ni nace ahora", dijo a Sputnik el economista Martín Pollera. Según el consultor, la apuesta supone que "si dejás que estos sectores como minería o hidrocarburos crezcan sin ningún tipo de restricciones, ese propio crecimiento iba a terminar drenando hacia el resto de la economía".
El experto cuestionó esa lógica porque implica que "no necesitás ningún tipo de política distributiva, no necesitás encadenamientos de ningún tipo y no necesitás condicionalidades". En su lectura, el planteo supone que "el Estado se tiene que quedar básicamente sentado" y que "el mercado se ocupa" de distribuir los resultados.
"El propio fracaso del derrame justifica mayor derrame", afirmó Pollera al revisar antecedentes argentinos. Para el economista, cuando se observan esos ciclos, "la distribución se hizo mucho más regresiva, no menos", y además "no se genera ni empleo de calidad ni a gran escala".
El debate despierta miradas contrapuestas. Consultado por Sputnik, el economista Eduardo Jacobs planteó otro punto de partida: "La industria argentina está rezagada hace por lo menos 30 años". En su mirada, el crecimiento de petróleo, gas y minería "es una bendición y no el origen del problema", porque "el desarrollo industrial argentino se interrumpe desde hace décadas".
Según el especialista, "Argentina es un fracaso industrial en términos de lo que ha sido el modelo cerrado, subsidiado y de barreras arancelarias altas", sostuvo Jacobs. Para el economista, el desafío actual es que "el sector industrial despegue ahora" bajo una economía más abierta y nuevas reglas de competencia.
Jacobs consideró que el proceso implicará "entrar en una nueva época" y atravesar "una reconfiguración enorme". Aun así, advirtió que "la industria no va a liderar el proceso de crecimiento", porque ese papel estará concentrado en sectores de mayor dinamismo exportador.
¿Una economía "a dos velocidades"?
Pollera describió el escenario como una economía en forma de "K": "Había una parte que iba hacia arriba" —minería e hidrocarburos— y "el resto de los sectores, como construcción, comercio e industria", que iban hacia abajo. "Fue efectivamente lo que terminó ocurriendo", afirmó.
"Hay un contraste entre el crecimiento de sectores muy concentrados, como hidrocarburos y minería, con fuerte crecimiento, mientras que los que más empleo generan atraviesan una caída importante", sostuvo el consultor. Según explicó, minería, hidrocarburos y agro "van a seguir creciendo fuerte", en contraste con los sectores orientados al mercado interno, que dependen del "consumo, el salario real y el crédito doméstico".
El límite, para Pollera, está en el empleo. "Son sectores fundamentalmente capital intensivos", afirmó sobre los ligados a los recursos naturales, que "necesitan más maquinaria pesada, tecnología importada, pero pocos trabajadores". Por eso, dijo, la relación entre inversión y empleo "suele ser muy baja".
Pollera contrastó ese perfil con la industria: "Tiene algo más de 1,2 millones de personas" y "una densidad territorial mucho más importante". Sin embargo, advirtió que esos sectores "no terminan siendo los que van a ganar este modelo, en un marco de tipo de cambio atrasado y salarios deprimidos".
Jacobs coincidió en la diferencia de ritmos: "Es muy razonable pensar que en los próximos tiempos veamos al complejo ligado a Vaca Muerta creciendo a una tasa diferencial, al igual que la minería". Simultáneamente, apuntó que "la industria va a empezar a recuperarse, aunque no todos los rubros podrán sostenerse".
De acuerdo con el economista, el proceso será de reconversión: "Vamos a empezar a ver que el sector industrial abastece determinadas partes del mercado interno", pero también "empieza a tener una actitud exportadora". En su visión, "la industria no va a liderar el proceso de crecimiento".
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