Cierre récord de empresas en Argentina apunta a que "hay una reprimarización de la economía", dice un experto
Cierre récord de empresas en Argentina apunta a que "hay una reprimarización de la economía", dice un experto
Sputnik Mundo
Desde finales de 2023 cerraron más de 24.000 firmas, una caída de casi el 5%, incluso superior al registrado durante la pandemia de COVID-19. A la par, el... 19.05.2026, Sputnik Mundo
La delicada situación industrial que atraviesa Argentina comienza a reflejarse en estadísticas contundentes. Desde noviembre de 2023 hasta febrero de 2026, el país perdió 24.437 empresas, una caída de 4,8% del total, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. El deterioro ya supera al observado durante el período más crítico de la pandemia y acumula 17 meses consecutivos de retroceso en el stock empresario.En febrero había 487.920 empleadores registrados, frente a los 512.357 existentes antes de la llegada del presidente Javier Milei al poder. La caída interanual fue de 13.163 empresas y el último mes sumó otras 257 bajas. También se redujo el número de trabajadores cubiertos por el sistema de riesgos laborales, con 327.813 personas menos desde noviembre de 2023 en el registro formal.El deterioro golpea sobre todo a actividades ligadas al mercado interno. Transporte y almacenamiento perdió 15,7% de sus empresas desde el inicio del Gobierno, mientras actividades inmobiliarias cayeron casi 12% y construcción retrocedió 9,6%. La industria manufacturera también aparece afectada por menor demanda, apertura importadora y encarecimiento financiero.El dato territorial confirma la profundidad del cambio. 23 de las 24 jurisdicciones argentinas registraron una caída en la cantidad de empresas desde la asunción de Milei. La única excepción fue Neuquén (sur), la provincia patagónica que creció 2,1% impulsada por Vaca Muerta, la formación de hidrocarburos no convencionales que concentra inversiones energéticas de gran escala.El Gobierno relativiza una lectura homogénea del fenómeno y sostiene que la caída convive con una reasignación de recursos hacia sectores más competitivos. En esa mirada, el ordenamiento fiscal, la desaceleración inflacionaria, la reforma laboral y los incentivos a grandes inversiones deberían favorecer actividades exportadoras capaces de generar divisas.Energía y minería aparecen como los motores más dinámicos de ese nuevo ciclo. Informes privados muestran que la Patagonia lidera los anuncios de inversión, con más de 12.000 millones de dólares asociados a Vaca Muerta e infraestructura energética. La región cordillerana (oeste) y el norte también ganan peso por proyectos de cobre, oro y litio orientados a la exportación.El salto exportador minero refuerza esa tendencia. En el primer trimestre de 2026, las ventas externas del sector alcanzaron 2.409 millones de dólares y marcaron un récord histórico, con protagonismo del oro, la plata y el litio. La Casa Rosada apuesta a que estos recursos ayuden a aliviar la histórica escasez de divisas que condiciona el crecimiento argentino.El desafío es que ese dinamismo no se traduzca solo en mayores exportaciones. La minería de litio y varios proyectos energéticos son intensivos en capital, pero no siempre generan empleo directo en la misma proporción. Por eso, especialistas señalan la importancia de desarrollar proveedores, logística, infraestructura, capacitación y servicios locales.¿Nuevo paradigma?"Estamos viendo una reconfiguración total del entramado productivo argentino", dijo a Sputnik el economista Miguel Ponce. Según el experto, "hay una reprimarización de la economía que va a dejar a muchos trabajadores sin empleo" porque el modelo actual favorece actividades vinculadas a recursos naturales y "desplaza a sectores históricamente más intensivos".Ponce afirmó que "se está acelerando la destrucción de puestos de trabajo" y que "los sectores que crecen lo hacen en una medida considerablemente menor que la industria". Para el analista, el avance de energía y minería no alcanza para compensar la caída de actividades ligadas al mercado interno, como comercio, manufactura y construcción.Consultado por este medio, el economista Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, apuntó que el fenómeno "es parte de un programa económico que está buscando una transformación de la estructura productiva argentina". A su juicio, el Gobierno parte de la idea de que "todo el desarrollo industrial no es competitivo a nivel internacional" y que el crecimiento debe concentrarse en sectores "primarios extractivos".El experto agregó que "si la economía creció en la etapa de Milei cerca de un 3%, al excluir a los sectores primarios, el dato arroja una caída del 7%". Según explicó, eso demuestra que la expansión económica está "traccionada por hidrocarburos y energía", con un "profundo contraste respecto al resto del entramado productivo".El límite del "efecto derrame"Si bien la exploración hidrocarburífera alimenta la esperanza respecto al futuro económico del país, los expertos consultados matizaron el alcance de su desarrollo. "Vaca Muerta está creciendo a saltos agigantados, y esa es una buena noticia para el país, sobre todo por la generación de dólares", sostuvo Ponce. Sin embargo, remarcó que "el problema es que es prácticamente el único sector que está creciendo sostenidamente".El investigador agregó que "así como va a caer el nivel de empleo, también va a aumentar la informalidad", dado que "la caída en el consumo y la actividad lleva a peores condiciones laborales, ya que los sectores dinámicos vinculados a exportaciones y energía no absorben a los trabajadores excluidos" por la crisis productiva.Asiain coincidió y apuntó que "la destrucción de empleo y empresas se concentra en los grandes centros urbanos", mientras algunas provincias vinculadas a recursos naturales muestran crecimiento. Según explicó, los enclaves extractivos "están específicamente localizados donde se encuentra el recurso, como ocurre con Vaca Muerta o el litio".
Desde finales de 2023 cerraron más de 24.000 firmas, una caída de casi el 5%, incluso superior al registrado durante la pandemia de COVID-19. A la par, el complejo hidrocarburífero continúa expandiéndose gracias a la explotación de Vaca Muerta. "Estamos viendo una reconfiguración total del entramado productivo", dijo a Sputnik un experto.
La delicada situación industrial que atraviesa Argentina comienza a reflejarse en estadísticas contundentes. Desde noviembre de 2023 hasta febrero de 2026, el país perdió 24.437 empresas, una caída de 4,8% del total, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. El deterioro ya supera al observado durante el período más crítico de la pandemia y acumula 17 meses consecutivos de retroceso en el stock empresario.
En febrero había 487.920 empleadores registrados, frente a los 512.357 existentes antes de la llegada del presidente Javier Milei al poder. La caída interanual fue de 13.163 empresas y el último mes sumó otras 257 bajas. También se redujo el número de trabajadores cubiertos por el sistema de riesgos laborales, con 327.813 personas menos desde noviembre de 2023 en el registro formal.
El deterioro golpea sobre todo a actividades ligadas al mercado interno. Transporte y almacenamiento perdió 15,7% de sus empresas desde el inicio del Gobierno, mientras actividades inmobiliarias cayeron casi 12% y construcción retrocedió 9,6%. La industria manufacturera también aparece afectada por menor demanda, apertura importadora y encarecimiento financiero.
El dato territorial confirma la profundidad del cambio. 23 de las 24 jurisdicciones argentinas registraron una caída en la cantidad de empresas desde la asunción de Milei. La única excepción fue Neuquén (sur), la provincia patagónica que creció 2,1% impulsada por Vaca Muerta, la formación de hidrocarburos no convencionales que concentra inversiones energéticas de gran escala.
El Gobierno relativiza una lectura homogénea del fenómeno y sostiene que la caída convive con una reasignación de recursos hacia sectores más competitivos. En esa mirada, el ordenamiento fiscal, la desaceleración inflacionaria, la reforma laboral y los incentivos a grandes inversiones deberían favorecer actividades exportadoras capaces de generar divisas.
Energía y minería aparecen como los motores más dinámicos de ese nuevo ciclo. Informes privados muestran que la Patagonia lidera los anuncios de inversión, con más de 12.000 millones de dólares asociados a Vaca Muerta e infraestructura energética. La región cordillerana (oeste) y el norte también ganan peso por proyectos de cobre, oro y litio orientados a la exportación.
El salto exportador minero refuerza esa tendencia. En el primer trimestre de 2026, las ventas externas del sector alcanzaron 2.409 millones de dólares y marcaron un récord histórico, con protagonismo del oro, la plata y el litio. La Casa Rosada apuesta a que estos recursos ayuden a aliviar la histórica escasez de divisas que condiciona el crecimiento argentino.
El desafío es que ese dinamismo no se traduzca solo en mayores exportaciones. La minería de litio y varios proyectos energéticos son intensivos en capital, pero no siempre generan empleo directo en la misma proporción. Por eso, especialistas señalan la importancia de desarrollar proveedores, logística, infraestructura, capacitación y servicios locales.
¿Nuevo paradigma?
"Estamos viendo una reconfiguración total del entramado productivo argentino", dijo a Sputnik el economista Miguel Ponce. Según el experto, "hay una reprimarización de la economía que va a dejar a muchos trabajadores sin empleo" porque el modelo actual favorece actividades vinculadas a recursos naturales y "desplaza a sectores históricamente más intensivos".
Ponce afirmó que "se está acelerando la destrucción de puestos de trabajo" y que "los sectores que crecen lo hacen en una medida considerablemente menor que la industria". Para el analista, el avance de energía y minería no alcanza para compensar la caída de actividades ligadas al mercado interno, como comercio, manufactura y construcción.
Consultado por este medio, el economista Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, apuntó que el fenómeno "es parte de un programa económico que está buscando una transformación de la estructura productiva argentina". A su juicio, el Gobierno parte de la idea de que "todo el desarrollo industrial no es competitivo a nivel internacional" y que el crecimiento debe concentrarse en sectores "primarios extractivos".
Asiain sostuvo que "crecen efectivamente los sectores primarios, desde el agro hasta la minería y los hidrocarburos; los sectores volcados al mercado interno que compiten con importaciones, como la manufactura, son los más golpeados". También mencionó el fuerte impacto del freno de la obra pública sobre la construcción.
El experto agregó que "si la economía creció en la etapa de Milei cerca de un 3%, al excluir a los sectores primarios, el dato arroja una caída del 7%". Según explicó, eso demuestra que la expansión económica está "traccionada por hidrocarburos y energía", con un "profundo contraste respecto al resto del entramado productivo".
Si bien la exploración hidrocarburífera alimenta la esperanza respecto al futuro económico del país, los expertos consultados matizaron el alcance de su desarrollo. "Vaca Muerta está creciendo a saltos agigantados, y esa es una buena noticia para el país, sobre todo por la generación de dólares", sostuvo Ponce. Sin embargo, remarcó que "el problema es que es prácticamente el único sector que está creciendo sostenidamente".
El investigador agregó que "así como va a caer el nivel de empleo, también va a aumentar la informalidad", dado que "la caída en el consumo y la actividad lleva a peores condiciones laborales, ya que los sectores dinámicos vinculados a exportaciones y energía no absorben a los trabajadores excluidos" por la crisis productiva.
Asiain coincidió y apuntó que "la destrucción de empleo y empresas se concentra en los grandes centros urbanos", mientras algunas provincias vinculadas a recursos naturales muestran crecimiento. Según explicó, los enclaves extractivos "están específicamente localizados donde se encuentra el recurso, como ocurre con Vaca Muerta o el litio".
"Las de minería e hidrocarburos son empresas muy grandes, con una gran inversión de capital, donde las pequeñas y medianas empresas son menos frecuentes", remarcó. Para el analista, eso ayuda a entender por qué "pese a que la economía estadísticamente se expandió", los datos vinculados a empleo, pequeñas empresas y consumo "siguen mostrando números rojos".
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