"La inflación bajó, pero el consumo no repunta": Argentina retoma el debate económico tras el Mundial
"La inflación bajó, pero el consumo no repunta": Argentina retoma el debate económico tras el Mundial
Sputnik Mundo
El fin del paréntesis de euforia colectiva de la Copa del Mundo devolvió al centro de Buenos Aires las preocupaciones por el consumo, el empleo y el poder... 22.07.2026, Sputnik Mundo
El centro de la ciudad Buenos Aires recibe cada mañana a miles de personas que llegan a trabajar, comprar o simplemente pasar. La justa deportiva internacional terminó hace unos días y, con él, la emoción que, durante más de un mes, desplazó de las conversaciones a la economía, los salarios y la confianza en el Gobierno. Ahora, en los comercios de la avenida Florida y sus alrededores, estos temas vuelven al centro del debate público.Eduardo Gutiérrez lleva años vendiendo en la calle. Tiene un puesto fijo sobre la peatonal más transitada del país y conoce el pulso del consumo popular. "El consumo viene flojo. La gente compra poco en general, pero además se ve menos movimiento en la calle. Respecto a lo que vendía hace un año, ahora cayó más del 70%", dice ante Sputnik. "Pero esto no es sólo conmigo, sino también con otros compañeros".A pocos metros, Carlos Altamirano tiene un puesto de artesanías. Sus manos trabajan cuero y madera desde hace más de una década, pero la caída de las ventas lo obligó a redoblar el esfuerzo. La tensión que describe Carlos también aparece en el mercado laboral. La informalidad trepó al 44,2% en el primer trimestre de 2026, su nivel más alto desde 2017, y alcanzó a casi seis millones de trabajadores.Un poco más adelante, Elías, de 64 años, camina por Florida. Trabaja en el sector administrativo y lleva décadas transitando esas mismas cuadras. "Lo que veo es que están cerrando muchos locales que durante años fueron importantes. Seguramente ahora vengan otros, pero esa imagen es fuerte", dice. Sobre la inflación, agrega: "Dicen que bajó, pero nuestro sueldo no viene acompañando, entonces no se siente tanto eso. Yo lo que veo es que la inflación bajó, pero el consumo no repunta".El índice de precios al consumidor marcó 2,1% en mayo de este año, el valor más bajo desde el inicio del programa económico, después de un pico de 3,4% en marzo. Pero la desaceleración no se tradujo automáticamente en una mejora del poder adquisitivo. "Dicen que hay una luz al final del túnel, pero ya estamos terminando de pasar el túnel y todavía no la vimos", resume Elías.No todos comparten esa mirada. Adriana, abogada de 52 años, combina críticas con confianza en el Gobierno. "No veo mal lo que hace. Hay que darle una oportunidad. No van a arreglar este desastre en un día", afirma. Está de acuerdo con el control del gasto, aunque cuestiona el impacto de las tarifas: "Entiendo que es para bajar los subsidios y el gasto, pero es un golpe fuerte recibir todo esto junto. Confío en el presidente. Tiene buenas ideas y sabe manejar la economía. Arrancó muy bien, pero debería pulir algunas cosas", agrega.Las "nuevas preocupaciones"El variopinto escenario reflejado en las voces de los consultados halla un denominador común en la mirada de Gustavo Córdoba, analista político y director de la consultora Zuban Córdoba y Asociados. Consultado por Sputnik, el experto explicó que el Mundial funcionó como un paréntesis. "En todos los estudios de opinión pública aparecen dos preocupaciones centrales: la caída en el empleo y en el poder adquisitivo de los salarios. Si bien siempre la inseguridad y la corrupción son temas recurrentes en Argentina, en este último tiempo estos dos ejes son los centrales", señala Córdoba.A esas preocupaciones se suma un fenómeno creciente: "Uno de los problemas centrales que venimos identificando es el del endeudamiento de las familias por las dificultades para llegar a fin de mes. Esto sí es algo nuevo, a diferencia de la preocupación por la inflación o el poder adquisitivo".El desafío de Milei: convertir la estabilidad en apoyo"El problema ahora no es el aumento de precios, sino el atraso del salario a pesar de la baja inflación", advierte.A pesar del desgaste de los últimos meses, Córdoba sostiene que el oficialismo logró consolidar una base política relevante. "Milei sigue gozando de una aprobación considerable, si bien ha ido cayendo en los últimos meses. La intención de voto ronda el 30% o 35%, lo cual es común para los presidentes en su tercer año de gestión", señala.La confianza en el Gobierno, concluye, depende de dos variables en tensión: la percepción sobre el futuro y el relato del oficialismo. "Hoy los estudios muestran que ya no impera tan fuertemente el optimismo, como al principio de la gestión, sobre todo porque la caída de la inflación coincidió con una caída en el poder adquisitivo. En cambio, el Gobierno sigue firme en su relato, pero todavía es una incógnita si alcanza con esto para mantener el apoyo", afirma.
El fin del paréntesis de euforia colectiva de la Copa del Mundo devolvió al centro de Buenos Aires las preocupaciones por el consumo, el empleo y el poder adquisitivo, aunque el Gobierno conserva como principal activo la estabilidad de los precios. Sputnik recorrió las calles del centro porteño para dialogar con comerciantes y consumidores.
El centro de la ciudad Buenos Aires recibe cada mañana a miles de personas que llegan a trabajar, comprar o simplemente pasar. La justa deportiva internacional terminó hace unos días y, con él, la emoción que, durante más de un mes, desplazó de las conversaciones a la economía, los salarios y la confianza en el Gobierno. Ahora, en los comercios de la avenida Florida y sus alrededores, estos temas vuelven al centro del debate público.
Eduardo Gutiérrez lleva años vendiendo en la calle. Tiene un puesto fijo sobre la peatonal más transitada del país y conoce el pulso del consumo popular. "El consumo viene flojo. La gente compra poco en general, pero además se ve menos movimiento en la calle. Respecto a lo que vendía hace un año, ahora cayó más del 70%", dice ante Sputnik. "Pero esto no es sólo conmigo, sino también con otros compañeros".
El dato tiene respaldo estadístico. Según la consultora Scentia, el consumo masivo cayó 3,8% interanual en abril de este año, con 12 meses consecutivos de retroceso según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa.
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A pocos metros, Carlos Altamirano tiene un puesto de artesanías. Sus manos trabajan cuero y madera desde hace más de una década, pero la caída de las ventas lo obligó a redoblar el esfuerzo.
"Pasé de trabajar ocho a 15 horas para recuperar los ingresos", cuenta consultado por este medio. Aun así, conserva un optimismo cauteloso: "Creo que la situación puede mejorar, pero tiene que mejorar urgentemente. Los que estamos más perjudicados somos los que estamos abajo, porque tenemos menos opciones para llegar a fin de mes".
Un poco más adelante, Elías, de 64 años, camina por Florida. Trabaja en el sector administrativo y lleva décadas transitando esas mismas cuadras. "Lo que veo es que están cerrando muchos locales que durante años fueron importantes. Seguramente ahora vengan otros, pero esa imagen es fuerte", dice. Sobre la inflación, agrega: "Dicen que bajó, pero nuestro sueldo no viene acompañando, entonces no se siente tanto eso. Yo lo que veo es que la inflación bajó, pero el consumo no repunta".
El índice de precios al consumidor marcó 2,1% en mayo de este año, el valor más bajo desde el inicio del programa económico, después de un pico de 3,4% en marzo. Pero la desaceleración no se tradujo automáticamente en una mejora del poder adquisitivo. "Dicen que hay una luz al final del túnel, pero ya estamos terminando de pasar el túnel y todavía no la vimos", resume Elías.
No todos comparten esa mirada. Adriana, abogada de 52 años, combina críticas con confianza en el Gobierno. "No veo mal lo que hace. Hay que darle una oportunidad. No van a arreglar este desastre en un día", afirma. Está de acuerdo con el control del gasto, aunque cuestiona el impacto de las tarifas: "Entiendo que es para bajar los subsidios y el gasto, pero es un golpe fuerte recibir todo esto junto. Confío en el presidente. Tiene buenas ideas y sabe manejar la economía. Arrancó muy bien, pero debería pulir algunas cosas", agrega.
El variopinto escenario reflejado en las voces de los consultados halla un denominador común en la mirada de Gustavo Córdoba, analista político y director de la consultora Zuban Córdoba y Asociados. Consultado por Sputnik, el experto explicó que el Mundial funcionó como un paréntesis.
"Generó un oasis de relajación y hasta distracción de la opinión pública respecto a temas de agenda cotidiana", dijo. Tras el torneo, agrega, esos asuntos "vuelven a ocupar el centro de las preocupaciones de los argentinos".
"En todos los estudios de opinión pública aparecen dos preocupaciones centrales: la caída en el empleo y en el poder adquisitivo de los salarios. Si bien siempre la inseguridad y la corrupción son temas recurrentes en Argentina, en este último tiempo estos dos ejes son los centrales", señala Córdoba.
A esas preocupaciones se suma un fenómeno creciente: "Uno de los problemas centrales que venimos identificando es el del endeudamiento de las familias por las dificultades para llegar a fin de mes. Esto sí es algo nuevo, a diferencia de la preocupación por la inflación o el poder adquisitivo".
El desafío de Milei: convertir la estabilidad en apoyo
El analista reconoce que el Gobierno conserva un activo importante. "El fuerte de Milei es el control sobre la inflación, que fue su promesa de campaña y hasta ahora ha logrado mantener considerablemente estable", explica.
"El problema ahora no es el aumento de precios, sino el atraso del salario a pesar de la baja inflación", advierte.
A pesar del desgaste de los últimos meses, Córdoba sostiene que el oficialismo logró consolidar una base política relevante.
"Milei sigue gozando de una aprobación considerable, si bien ha ido cayendo en los últimos meses. La intención de voto ronda el 30% o 35%, lo cual es común para los presidentes en su tercer año de gestión", señala.
La confianza en el Gobierno, concluye, depende de dos variables en tensión: la percepción sobre el futuro y el relato del oficialismo.
"Hoy los estudios muestran que ya no impera tan fuertemente el optimismo, como al principio de la gestión, sobre todo porque la caída de la inflación coincidió con una caída en el poder adquisitivo. En cambio, el Gobierno sigue firme en su relato, pero todavía es una incógnita si alcanza con esto para mantener el apoyo", afirma.
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