¿Qué se puede esperar de la hoja de ruta propuesta por Noboa para revitalizar el Mercosur?
¿Qué se puede esperar de la hoja de ruta propuesta por Noboa para revitalizar el Mercosur?
Sputnik Mundo
Durante la reciente cumbre del Mercosur, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, presentó una propuesta económica enfocada en la reducción de barreras no... 03.07.2026, Sputnik Mundo
El objetivo declarado es dinamizar el comercio intrarregional y mejorar la competitividad. Sin embargo, expertos advierten sobre las limitaciones estructurales y el contexto global que condicionan esta iniciativa.¿De qué se trata?La hoja de ruta económica presentada por Noboa busca la digitalización de trámites, la estandarización de normativas fitosanitarias y la creación de mecanismos regionales para dirimir trabas burocráticas. No obstante, el entorno macroeconómico presenta desafíos significativos. Para Marco Romero, economista y doctor en Relaciones Internacionales, el contexto actual no favorece el optimismo.Sobre la dinámica del bloque regional, Romero sostiene que la cumbre del Mercosur se ha convertido en una instancia ritual, en un contexto en el que los flujos de comercio intrarregional más bien tienden a estar estancados, si no reduciéndose, en estos últimos 10 años.Según un informe reciente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el comercio intrarregional representa solo el 14% de las exportaciones totales de la región, una de las tasas más bajas a nivel mundial. En este sentido, para Romero la propuesta del Ejecutivo tiene alcances limitados, debido a que la hoja de ruta, tal como ha sido planteada, es básicamente un saludo a la bandera, salvo el primer punto, donde el objetivo general es diversificar el comercio.La realidad de la competitividadLa modificación de las barreras no arancelarias significa suspender o incluso eliminar temporal o permanentemente esos obstáculos de carácter técnico y sanitario.Desde una perspectiva operativa, José Beltrán, magíster en Economía del Desarrollo, analiza los beneficios de la modernización.Para el experto, este proceso incluye además la búsqueda de homogeneización de certificaciones, temas sanitarios, lo cual permite agilizar el ingreso de ciertos productos.Desafíos logísticos y el dólarEl precio de mover mercancías es una barrera que trasciende lo arancelario. Marco Romero señala que uno de los obstáculos principales para el incremento de los flujos de comercio intrarregional en América Latina, fundamentalmente, es la distancia. Los costos de fletes y transportes son muy altos y bajan el interés de comercio en la región, ya que, según algunas estimaciones, absorben entre el 16% y el 26% del PIB.A este reto se suma la complejidad de la dolarización frente a las monedas regionales.Sobre la viabilidad de la propuesta, el experto reconoce que se reducen tiempos de exportación, lo cual puede atraer más inversión extranjera directa, pero todo este proceso de la modernización requeriría una inversión fuerte de los Estados.Geopolítica y comercio en la regiónLa eficacia de estos acuerdos está sujeta a tensiones que superan lo estrictamente comercial. "En los meses de abril, mayo y junio, entre Ecuador y Colombia se redujo en más del 40% por medidas que no tenían una explicación comercial, sino que apelaban a otros elementos y que muestran la articulación perversa de dimensiones geopolíticas, de polarizaciones ideológicas," alarma Romero.Entonces, para el experto es contradictorio cuando se plantea una propuesta integracionista, pero que en la práctica no ha estado incorporada durante el 2026 como una prioridad de su Gobierno.Para Beltrán, históricamente los tratados de libre comercio no necesariamente benefician a ambas partes; de hecho, después de la Segunda Guerra Mundial, los acuerdos que firmó Estados Unidos siempre apuntaron a, de manera más indirecta, destruir mercados locales.El analista matiza que sí hay ciertos beneficios en la hoja de ruta propuesta y en las ideas propuestas, beneficios a nivel regional. Pese a ello, para Romero, la hoja de ruta no evade las asimetrías: "Ecuador tiene límites bastante mayores que los que tienen todos los países del Mercosur".
Durante la reciente cumbre del Mercosur, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, presentó una propuesta económica enfocada en la reducción de barreras no arancelarias y la modernización de los sistemas aduaneros.
El objetivo declarado es dinamizar el comercio intrarregional y mejorar la competitividad. Sin embargo, expertos advierten sobre las limitaciones estructurales y el contexto global que condicionan esta iniciativa.
¿De qué se trata?
La hoja de ruta económica presentada por Noboa busca la digitalización de trámites, la estandarización de normativas fitosanitarias y la creación de mecanismos regionales para dirimir trabas burocráticas. No obstante, el entorno macroeconómico presenta desafíos significativos. Para Marco Romero, economista y doctor en Relaciones Internacionales, el contexto actual no favorece el optimismo.
"Desde la crisis del 2008 creció en el mundo el proteccionismo (...) La aplicación unilateral de los acuerdos, de las normas arancelarias asumidas en esta Administración de Washington, da un contexto de un comercio internacional bajo nuevos contextos, nuevas reglas", analiza Romero para Sputnik.
Sobre la dinámica del bloque regional, Romero sostiene que la cumbre del Mercosur se ha convertido en una instancia ritual, en un contexto en el que los flujos de comercio intrarregional más bien tienden a estar estancados, si no reduciéndose, en estos últimos 10 años.
Según un informe reciente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el comercio intrarregional representa solo el 14% de las exportaciones totales de la región, una de las tasas más bajas a nivel mundial. En este sentido, para Romero la propuesta del Ejecutivo tiene alcances limitados, debido a que la hoja de ruta, tal como ha sido planteada, es básicamente un saludo a la bandera, salvo el primer punto, donde el objetivo general es diversificar el comercio.
La modificación de las barreras no arancelarias significa suspender o incluso eliminar temporal o permanentemente esos obstáculos de carácter técnico y sanitario.
"La eliminación, reducción o suspensión de barreras no arancelarias no tiene ningún efecto sobre la productividad y la competitividad del país que exporta determinado producto, en este caso de Ecuador, porque simplemente la competitividad se obtiene por reducción de costos, por incorporación de procedimientos científicos-técnicos más acelerados, por la reducción de insumos en la gestión de la producción, por la reducción de costos logísticos, de transporte", detalla Romero.
Desde una perspectiva operativa, José Beltrán, magíster en Economía del Desarrollo, analiza los beneficios de la modernización.
"El tema de la modernización y el ingreso a ciertas aduanas puede ser burocrático, lo que incrementa cada vez más los costos", explica Beltrán para Sputnik.
Para el experto, este proceso incluye además la búsqueda de homogeneización de certificaciones, temas sanitarios, lo cual permite agilizar el ingreso de ciertos productos.
El precio de mover mercancías es una barrera que trasciende lo arancelario. Marco Romero señala que uno de los obstáculos principales para el incremento de los flujos de comercio intrarregional en América Latina, fundamentalmente, es la distancia. Los costos de fletes y transportes son muy altos y bajan el interés de comercio en la región, ya que, según algunas estimaciones, absorben entre el 16% y el 26% del PIB.
A este reto se suma la complejidad de la dolarización frente a las monedas regionales.
"La dolarización es un punto que te beneficia y te afecta; existe una fortaleza estructural bastante interesante, que es que tú mismo tienes la capacidad de ir jugando con la comparación entre el dólar y, en este caso, el peso colombiano, lo que puede hacer un poco más atractivos tus productos versus los ecuatorianos que están cargados en dólares", reflexiona Beltrán.
Sobre la viabilidad de la propuesta, el experto reconoce que se reducen tiempos de exportación, lo cual puede atraer más inversión extranjera directa, pero todo este proceso de la modernización requeriría una inversión fuerte de los Estados.
"Si un país que sí pertenece al Mercosur está exportando exactamente lo mismo que otro país y se quiere aumentar la exportación regional, entra como una suerte de teoría de juegos de varios competidores", plantea.
La eficacia de estos acuerdos está sujeta a tensiones que superan lo estrictamente comercial. "En los meses de abril, mayo y junio, entre Ecuador y Colombia se redujo en más del 40% por medidas que no tenían una explicación comercial, sino que apelaban a otros elementos y que muestran la articulación perversa de dimensiones geopolíticas, de polarizaciones ideológicas," alarma Romero.
Entonces, para el experto es contradictorio cuando se plantea una propuesta integracionista, pero que en la práctica no ha estado incorporada durante el 2026 como una prioridad de su Gobierno.
Para Beltrán, históricamente los tratados de libre comercio no necesariamente benefician a ambas partes; de hecho, después de la Segunda Guerra Mundial, los acuerdos que firmó Estados Unidos siempre apuntaron a, de manera más indirecta, destruir mercados locales.
El analista matiza que sí hay ciertos beneficios en la hoja de ruta propuesta y en las ideas propuestas, beneficios a nivel regional. Pese a ello, para Romero, la hoja de ruta no evade las asimetrías: "Ecuador tiene límites bastante mayores que los que tienen todos los países del Mercosur".
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