¿Por qué el Puerto de Montevideo se ha vuelto un punto clave para la DEA y el FBI?
¿Por qué el Puerto de Montevideo se ha vuelto un punto clave para la DEA y el FBI?
Sputnik Mundo
El Gobierno de Uruguay firmó un acuerdo con EEUU para que agentes de la DEA y el FBI participen del combate al crimen organizado en el país, con el Puerto de... 28.10.2026, Sputnik Mundo
Agentes de la DEA (Administración de Control de Drogas) y del FBI viajaron a Uruguay en los últimos días para reunirse con autoridades policiales en el marco de un programa de cooperación en materia de seguridad con el que Washington pretende intervenir directamente contra el crimen organizado en ese país sudamericano.La participación estadounidense fue confirmada por el propio canciller uruguayo, Mario Lubetkin, que indicó que un acuerdo firmado entre ambos países prevé que EEUU invierta 6,5 millones de dólares durante el próximo año para colaborar con la Policía uruguaya en el combate al crimen organizado y el narcotráfico, uno de los principales flagelos de seguridad que atraviesa Uruguay.En un encuentro con medios uruguayos, el propio encargado de Negocios de la Embajada de EEUU en Montevideo, Chris Andino, afirmó que EEUU está particularmente preocupado por el uso del "sistema logístico del país" y en especial el Puerto de Montevideo por parte de organizaciones criminales como el Primer Comando Capital (PCC).El Puerto de Montevideo como punto estratégicoEn diálogo con Sputnik, el analista uruguayo en crimen organizado Nicolás Centurión explicó que el acuerdo alcanzado entre EEUU y Uruguay se diferencia de la cooperación habitual entre ambos países en materia de seguridad, dado que en este caso no es el país sudamericano el que ha solicitado apoyo sino que "hay un interés particular de EEUU" en operar en territorio uruguayo.Al respecto, el especialista apuntó a que, si bien el tamaño de Uruguay hace que "no gravite tanto geopolítica o económicamente", sí se vuelve relevante para el crimen organizado trasnacional como consecuencia de su ubicación geográfica.En ese marco, explicó el analista, la principal terminal portuaria adquirió en los últimos años un papel relevante en los envíos de droga, fundamentalmente cocaína, hacia el mercado europeo. "El PCC comenzó a mirar hacia el Puerto de Montevideo durante la pandemia de COVID-19, cuando el puerto de Santos tenía muchas más restricciones", señaló Centurión.En efecto, las incautaciones de grandes cantidades de droga en el Puerto de Montevideo se incrementaron en los últimos años. En mayo de 2023, la Policía uruguaya logró detectar un cargamento de 1,4 toneladas de cocaína que pretendía ser exportada hacia Europa desde el puerto montevideano. Un año después, un operativo en Portugal detectó 3,6 toneladas de la misma droga que pretendía ingresar al mercado europeo camuflada en harina de soja. De acuerdo a los investigadores, la droga había partido desde Paraguay con escala en el Puerto de Montevideo.Montevideo o Washington: ¿quién define los criterios?Para Centurión, el problema detrás de este nuevo interés estadounidense por operar en Uruguay radica en que el Gobierno de Yamandú Orsi pierde su capacidad de definir sus propios objetivos estratégicos en el combate al crimen organizado.Según el analista, el avance del Gobierno de EEUU en las políticas de seguridad de la región, ya sea con la experiencia del Escudo de las Américas o iniciativas bilaterales como la planteada con Uruguay, demuestra que, en materia de seguridad, "EEUU está tomando a América Latina como su patio trasero y está haciendo y deshaciendo a su antojo".Para Centurión, este grado de participación estadounidense "hace mella en la soberanía de cada país", dado que finalmente termina siendo Washington el que "define qué es lo prioritario, qué es lo urgente y qué organizaciones criminales define como terroristas".De hecho, apuntó que equiparar a grupos delincuenciales que operan en Uruguay como terroristas "puede estar sobredimensionado" para el caso uruguayo, al punto de ser "querer destruir un hormiguero con una bazuca".El experto ilustró lo problemático de aplicar los criterios estadounidenses a la realidad uruguaya con el mercado del cannabis, un ámbito que Uruguay reguló por ley en 2013, permitiendo la venta legal de la sustancia en farmacias, los cultivos por parte de empresas y la operación de clubes de autocultivo.Al respecto, Centurión hipotetizó sobre los problemas que pueden presentarse en caso de que Washington "incluya en las listas de terrorismo a cultivadores de cannabis uruguayos", abriendo conflictos entre la legislación estadounidense y la uruguaya.
El Gobierno de Uruguay firmó un acuerdo con EEUU para que agentes de la DEA y el FBI participen del combate al crimen organizado en el país, con el Puerto de Montevideo como punto de especial interés. Un experto explicó a Sputnik por qué la terminal portuaria uruguaya se ha vuelto clave y los riesgos de que Washington "defina los criterios".
Agentes de la DEA (Administración de Control de Drogas) y del FBI viajaron a Uruguay en los últimos días para reunirse con autoridades policiales en el marco de un programa de cooperación en materia de seguridad con el que Washington pretende intervenir directamente contra el crimen organizado en ese país sudamericano.
La participación estadounidense fue confirmada por el propio canciller uruguayo, Mario Lubetkin, que indicó que un acuerdo firmado entre ambos países prevé que EEUU invierta 6,5 millones de dólares durante el próximo año para colaborar con la Policía uruguaya en el combate al crimen organizado y el narcotráfico, uno de los principales flagelos de seguridad que atraviesa Uruguay.
En un encuentro con medios uruguayos, el propio encargado de Negocios de la Embajada de EEUU en Montevideo, Chris Andino, afirmó que EEUU está particularmente preocupado por el uso del "sistema logístico del país" y en especial el Puerto de Montevideo por parte de organizaciones criminales como el Primer Comando Capital (PCC).
En diálogo con Sputnik, el analista uruguayo en crimen organizado Nicolás Centurión explicó que el acuerdo alcanzado entre EEUU y Uruguay se diferencia de la cooperación habitual entre ambos países en materia de seguridad, dado que en este caso no es el país sudamericano el que ha solicitado apoyo sino que "hay un interés particular de EEUU" en operar en territorio uruguayo.
Al respecto, el especialista apuntó a que, si bien el tamaño de Uruguay hace que "no gravite tanto geopolítica o económicamente", sí se vuelve relevante para el crimen organizado trasnacional como consecuencia de su ubicación geográfica.
"El Puerto de Montevideo está en el kilómetro cero de la Hidrovía Paraná-Paraguay, que es un punto álgido por donde sale y entra no solo el comercio legal sino también ilegal, fundamentalmente hacia Europa y África y viceversa", explicó Centurión.
En ese marco, explicó el analista, la principal terminal portuaria adquirió en los últimos años un papel relevante en los envíos de droga, fundamentalmente cocaína, hacia el mercado europeo. "El PCC comenzó a mirar hacia el Puerto de Montevideo durante la pandemia de COVID-19, cuando el puerto de Santos tenía muchas más restricciones", señaló Centurión.
En efecto, las incautaciones de grandes cantidades de droga en el Puerto de Montevideo se incrementaron en los últimos años. En mayo de 2023, la Policía uruguaya logró detectar un cargamento de 1,4 toneladas de cocaína que pretendía ser exportada hacia Europa desde el puerto montevideano. Un año después, un operativo en Portugal detectó 3,6 toneladas de la misma droga que pretendía ingresar al mercado europeo camuflada en harina de soja. De acuerdo a los investigadores, la droga había partido desde Paraguay con escala en el Puerto de Montevideo.
Montevideo o Washington: ¿quién define los criterios?
Para Centurión, el problema detrás de este nuevo interés estadounidense por operar en Uruguay radica en que el Gobierno de Yamandú Orsi pierde su capacidad de definir sus propios objetivos estratégicos en el combate al crimen organizado.
"Uruguay debe cooperar con los países de la región pero siempre y cuando sea definiendo sus propios objetivos, cuáles son los males que tiene Uruguay, las organizaciones a atacar, de qué forma abordarlos y cómo pueden ayudar las experiencias previas", advirtió.
Según el analista, el avance del Gobierno de EEUU en las políticas de seguridad de la región, ya sea con la experiencia del Escudo de las Américas o iniciativas bilaterales como la planteada con Uruguay, demuestra que, en materia de seguridad, "EEUU está tomando a América Latina como su patio trasero y está haciendo y deshaciendo a su antojo".
Para Centurión, este grado de participación estadounidense "hace mella en la soberanía de cada país", dado que finalmente termina siendo Washington el que "define qué es lo prioritario, qué es lo urgente y qué organizaciones criminales define como terroristas".
De hecho, apuntó que equiparar a grupos delincuenciales que operan en Uruguay como terroristas "puede estar sobredimensionado" para el caso uruguayo, al punto de ser "querer destruir un hormiguero con una bazuca".
El experto ilustró lo problemático de aplicar los criterios estadounidenses a la realidad uruguaya con el mercado del cannabis, un ámbito que Uruguay reguló por ley en 2013, permitiendo la venta legal de la sustancia en farmacias, los cultivos por parte de empresas y la operación de clubes de autocultivo.
Al respecto, Centurión hipotetizó sobre los problemas que pueden presentarse en caso de que Washington "incluya en las listas de terrorismo a cultivadores de cannabis uruguayos", abriendo conflictos entre la legislación estadounidense y la uruguaya.
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