"Corta una tradición diplomática": Milei vuelve a Israel y ratifica el traslado de la embajada a Jerusalén
"Corta una tradición diplomática": Milei vuelve a Israel y ratifica el traslado de la embajada a Jerusalén
Sputnik Mundo
El mandatario argentino visitará Israel por tercera vez desde su asunción, tras haber respaldado abiertamente al Gobierno de Benjamín Netanyahu en medio de la... 17.04.2026, Sputnik Mundo
El presidente Javier Milei viajará nuevamente a Israel tras haber vuelto a respaldar públicamente a Tel Aviv en el conflicto contra Irán. Además, el presidente ratificó su intención de mudar la embajada argentina a Jerusalén. Será la tercera visita oficial del mandatario al país desde que asumió en diciembre de 2023.El viaje coincidirá con los actos por el 78° Día de la Independencia, en los que Milei participará de ceremonias oficiales entre el 21 y el 22 de abril. Durante esa visita también recibirá la Medalla Presidencial de Honor, la máxima condecoración civil israelí, que le otorgará el presidente Isaac Herzog por su respaldo político y diplomático al Estado israelí.El traslado de la embajada representa uno de los gestos más sensibles de la política exterior argentina desde la llegada de Milei al poder. Hasta ahora, la representación diplomática funcionaba en el área de Tel Aviv. Con la mudanza a Jerusalén, Buenos Aires se suma al reducido grupo de países que reconocen de hecho a esa ciudad como sede del Gobierno israelí.La decisión tiene una carga internacional particular porque el estatus de Jerusalén sigue siendo uno de los puntos más controvertidos del conflicto palestino-israelí. Israel considera a la ciudad su capital indivisible, mientras que los palestinos reclaman la parte oriental como capital de un futuro Estado. Por esa disputa, la mayoría de los países mantiene sus embajadas fuera de Jerusalén.La mudanza de la sede diplomática profundiza un vínculo que Milei construyó desde antes de asumir y que luego reforzó con dos visitas oficiales, una en febrero de 2024 y otra en junio de 2025. En ese segundo viaje, el mandatario ya había anunciado que trasladaría la embajada en 2026, en línea con una de sus promesas de campaña.El gesto llega, además, en un contexto de tensión regional creciente. La visita se producirá mientras continúa la escalada entre Israel e Irán y después de que Milei definiera públicamente a Teherán como "enemigo" de Argentina. En las últimas semanas, el Ejecutivo también endureció su discurso sobre los atentados a la embajada de Israel y a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) sufridos durante la década de 1990, y reforzó su cercanía con las autoridades israelíes.En el plano geopolítico, la decisión también refuerza el alineamiento de la Casa Rosada con Estados Unidos. El antecedente más citado es el de Donald Trump, que en 2018 ordenó trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén. De este modo, Buenos Aires comenzó a abandonar la "neutralidad estratégica" desplegada por su Cancillería históricamente en el conflicto.Un apoyo inéditoPara Lamesa, la mudanza de la sede diplomática "es otro elemento simbólico que ya hizo Donald Trump, que va en consonancia con la política más dura del Estado de Israel y se aparta del consenso diplomático que sostuvo la internacionalidad de la ciudad".En esa línea, el experto agregó que "ese vínculo irrestricto con los Estados Unidos ya había puesto a la política exterior argentina como una simple seguidora de los lineamientos del líder estadounidense", y consideró que "el hecho más escandaloso y más destructivo fue dar el portazo cuando se concedió la invitación a los BRICS, algo que le ha costado muy caro a la Argentina y le ha cerrado muchas oportunidades".La mirada fue compartida por el sociólogo Sebastián Schulz. Consultado por Sputnik, el investigador coincidió en que se trata de una decisión de alto impacto geopolítico: "es un viaje enmarcado en una decisión irresponsable de romper unilateralmente con un consenso internacional pensado en garantizar la paz y la estabilidad en la región", sostuvo.A su juicio, la medida "está completamente fuera de término y resulta bastante irresponsable en términos de política exterior argentina", sobre todo porque "incluso países de la OTAN y varios gobiernos europeos han salido a cuestionar las acciones de Netanyahu". En ese marco, entendió que la decisión argentina refuerza un alineamiento internacional cada vez más explícito.¿Giro de 180 grados?Para Schulz, el alineamiento profesado por el Gobierno argentino "corta una tradición diplomática nacional, y ubica claramente a la Argentina del lado de los países belicistas". En ese marco, calificó la decisión de trasladar la embajada a Jerusalén como "una provocación", que profundiza un camino inédito para el país".No obstante, Schulz consideró que este giro "es completamente reversible", porque "rompe con iniciativas y acuerdos históricos de la política exterior argentina en relación a la neutralidad, la no injerencia y la resolución pacífica de los conflictos". En su visión, si cambia el signo político del Gobierno, "la Argentina rápidamente se va a alinear a esos postulados, porque caracterizan históricamente a la política exterior del país".En tanto, Lamesa puso el acento en los costos diplomáticos. "Construir lleva muchísimo tiempo y destruir la reputación de un país, su seriedad, se puede hacer en dos minutos”, afirmó. En ese sentido, señaló que "hay cosas que se pueden reparar y otras que no", y advirtió que "va a ser bastante difícil que vuelvan a abrir ciertas puertas después de ese desaire y de ese desatino".El analista añadió que "llevaría muchas décadas de hacer bien las cosas para que países serios vuelvan a confiar en la Argentina", aunque aclaró que todavía existe un capital simbólico favorable. "Muchos países le tienen un enorme cariño a la Argentina, a su pueblo, al arte y a la cultura argentina", dijo, pero advirtió que "tampoco hay que tirar demasiado de la cuerda porque la paciencia también se agota".
El mandatario argentino visitará Israel por tercera vez desde su asunción, tras haber respaldado abiertamente al Gobierno de Benjamín Netanyahu en medio de la guerra en Asia Occidental. "Rompe con iniciativas y acuerdos históricos de la política exterior argentina en relación a la neutralidad", dijo a Sputnik un experto.
El presidente Javier Milei viajará nuevamente a Israel tras haber vuelto a respaldar públicamente a Tel Aviv en el conflicto contra Irán. Además, el presidente ratificó su intención de mudar la embajada argentina a Jerusalén. Será la tercera visita oficial del mandatario al país desde que asumió en diciembre de 2023.
El viaje coincidirá con los actos por el 78° Día de la Independencia, en los que Milei participará de ceremonias oficiales entre el 21 y el 22 de abril. Durante esa visita también recibirá la Medalla Presidencial de Honor, la máxima condecoración civil israelí, que le otorgará el presidente Isaac Herzog por su respaldo político y diplomático al Estado israelí.
"Yo defiendo la causa de Israel porque es justa"
Javier Milei dijo que se siente "conmovido" porque encenderá una antorcha en el Día de la Independencia de ese país y señaló: "Como jefe de Estado tengo la posibilidad de alinear esta visión". pic.twitter.com/VWLKNpRC8X
El traslado de la embajada representa uno de los gestos más sensibles de la política exterior argentina desde la llegada de Milei al poder. Hasta ahora, la representación diplomática funcionaba en el área de Tel Aviv. Con la mudanza a Jerusalén, Buenos Aires se suma al reducido grupo de países que reconocen de hecho a esa ciudad como sede del Gobierno israelí.
La decisión tiene una carga internacional particular porque el estatus de Jerusalén sigue siendo uno de los puntos más controvertidos del conflicto palestino-israelí. Israel considera a la ciudad su capital indivisible, mientras que los palestinos reclaman la parte oriental como capital de un futuro Estado. Por esa disputa, la mayoría de los países mantiene sus embajadas fuera de Jerusalén.
La mudanza de la sede diplomática profundiza un vínculo que Milei construyó desde antes de asumir y que luego reforzó con dos visitas oficiales, una en febrero de 2024 y otra en junio de 2025. En ese segundo viaje, el mandatario ya había anunciado que trasladaría la embajada en 2026, en línea con una de sus promesas de campaña.
El gesto llega, además, en un contexto de tensión regional creciente. La visita se producirá mientras continúa la escalada entre Israel e Irán y después de que Milei definiera públicamente a Teherán como "enemigo" de Argentina. En las últimas semanas, el Ejecutivo también endureció su discurso sobre los atentados a la embajada de Israel y a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) sufridos durante la década de 1990, y reforzó su cercanía con las autoridades israelíes.
En el plano geopolítico, la decisión también refuerza el alineamiento de la Casa Rosada con Estados Unidos. El antecedente más citado es el de Donald Trump, que en 2018 ordenó trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén. De este modo, Buenos Aires comenzó a abandonar la "neutralidad estratégica" desplegada por su Cancillería históricamente en el conflicto.
Un apoyo inédito
"Es difícil ver una ganancia concreta para el país en este alineamiento tan fuerte detrás de Netanyahu: no queda clara la utilidad de la estrategia, que termina de enterrar la política de Estado históricamente desplegada por Argentina en este conflicto. Claramente se corta una tradición diplomática", dijo a Sputnik el analista internacional argentino Christian Lamesa.
Para Lamesa, la mudanza de la sede diplomática "es otro elemento simbólico que ya hizo Donald Trump, que va en consonancia con la política más dura del Estado de Israel y se aparta del consenso diplomático que sostuvo la internacionalidad de la ciudad".
En esa línea, el experto agregó que "ese vínculo irrestricto con los Estados Unidos ya había puesto a la política exterior argentina como una simple seguidora de los lineamientos del líder estadounidense", y consideró que "el hecho más escandaloso y más destructivo fue dar el portazo cuando se concedió la invitación a los BRICS, algo que le ha costado muy caro a la Argentina y le ha cerrado muchas oportunidades".
La mirada fue compartida por el sociólogo Sebastián Schulz. Consultado por Sputnik, el investigador coincidió en que se trata de una decisión de alto impacto geopolítico: "es un viaje enmarcado en una decisión irresponsable de romper unilateralmente con un consenso internacional pensado en garantizar la paz y la estabilidad en la región", sostuvo.
A su juicio, la medida "está completamente fuera de término y resulta bastante irresponsable en términos de política exterior argentina", sobre todo porque "incluso países de la OTAN y varios gobiernos europeos han salido a cuestionar las acciones de Netanyahu". En ese marco, entendió que la decisión argentina refuerza un alineamiento internacional cada vez más explícito.
Para Schulz, el alineamiento profesado por el Gobierno argentino "corta una tradición diplomática nacional, y ubica claramente a la Argentina del lado de los países belicistas". En ese marco, calificó la decisión de trasladar la embajada a Jerusalén como "una provocación", que profundiza un camino inédito para el país".
"Argentina tiene hipótesis de conflicto serias en el Atlántico Sur y, salvo períodos excepcionales, históricamente promovió la resolución pacífica de esos diferendos. Hoy se está apostando por salvaguardar la primacía y la hegemonía de los Estados Unidos en materia geopolítica", apuntó el sociólogo.
No obstante, Schulz consideró que este giro "es completamente reversible", porque "rompe con iniciativas y acuerdos históricos de la política exterior argentina en relación a la neutralidad, la no injerencia y la resolución pacífica de los conflictos". En su visión, si cambia el signo político del Gobierno, "la Argentina rápidamente se va a alinear a esos postulados, porque caracterizan históricamente a la política exterior del país".
En tanto, Lamesa puso el acento en los costos diplomáticos. "Construir lleva muchísimo tiempo y destruir la reputación de un país, su seriedad, se puede hacer en dos minutos”, afirmó. En ese sentido, señaló que "hay cosas que se pueden reparar y otras que no", y advirtió que "va a ser bastante difícil que vuelvan a abrir ciertas puertas después de ese desaire y de ese desatino".
El analista añadió que "llevaría muchas décadas de hacer bien las cosas para que países serios vuelvan a confiar en la Argentina", aunque aclaró que todavía existe un capital simbólico favorable. "Muchos países le tienen un enorme cariño a la Argentina, a su pueblo, al arte y a la cultura argentina", dijo, pero advirtió que "tampoco hay que tirar demasiado de la cuerda porque la paciencia también se agota".
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