El Gobierno argentino vuelve a Washington para destrabar más fondos del FMI
El Gobierno argentino vuelve a Washington para destrabar más fondos del FMI
Sputnik Mundo
El ministro de Economía participará de las reuniones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en medio de las negociaciones para la aprobación de... 15.04.2026, Sputnik Mundo
A un año de la firma del programa por 20.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, el ministro de Economía argentino, Luis Caputo, viajará a Washington para participar de las reuniones de primavera de dicho organismo y el Banco Mundial, para así buscar la aprobación técnica de la segunda revisión, de la que depende un nuevo desembolso de 1.000 millones para Buenos Aires.El viaje se produce en un momento delicado para el frente externo del Gobierno de Javier Milei. Aunque el Banco Central compró más de 5.000 millones de dólares en lo que va de 2026, las reservas netas continúan en niveles negativos —es decir que Argentina debe más dólares de los que tiene—. Así, la revisión permanece abierta, a la espera de un acuerdo técnico que luego deberá ser validado por el directorio del organismo.El núcleo de la negociación pasa por una meta que el Gobierno volvió a incumplir: la acumulación de reservas internacionales. El desvío al cierre de 2025 superó los 10.000 millones, pese a que el Fondo ya había flexibilizado esa exigencia en la primera revisión y había aceptado vigilar su cumplimiento bajo parámetros más amplios.La dificultad no estuvo en la compra de divisas, sino en su permanencia en las arcas del Banco Central. Gran parte de los dólares adquiridos fueron utilizados para afrontar pagos de deuda y transferencias al Tesoro, en un contexto en el que el país aún no logró recuperar el acceso a los mercados internacionales de financiamiento.En ese escenario, el equipo económico buscará recalibrar el programa y transformar la meta de reservas en un objetivo anual en lugar de trimestral. El cambio permitiría reducir la frecuencia de incumplimientos formales y dar mayor flexibilidad a la estrategia oficial en un contexto de restricciones externas persistentes.El sostenimiento del acuerdo se apoya, al mismo tiempo, en el cumplimiento de otras variables que el Fondo considera centrales. Si bien el Ejecutivo había logrado consolidar el superávit fiscal a costa de un fuerte ajuste del gasto, la parálisis en la actividad económica empezó a golpear en la recaudación, sembrando interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema.En ese marco, la negociación en Washington se desarrolla sobre una tensión persistente entre un programa que muestra avances en materia fiscal —a costa de una importante caída de la actividad económica—, pero que no logra consolidar el frente externo. El respaldo del organismo se mantiene, aunque atado a la evolución de variables clave que siguen condicionando la estabilidad macroeconómica.El viaje de Caputo se recorta sobre un escenario sensible en la economía argentina. Horas después de que el ministro despegara rumbo a Washington, se informó que la inflación mensual de marzo llegó al 3,4%, su valor más alto en el último año, que profundiza la tendencia al alza. El propio Milei calificó al número como "malo": "El dato no nos gusta, ya que la inflación nos repugna", expresó en sus redes sociales.El aval más valioso"Conseguir este desembolso sería muy importante y hasta un alivio para el Gobierno: con estos fondos se garantizaría cubrir buena parte de los vencimientos de deuda de lo que resta del año con el propio FMI y otros acreedores", dijo a Sputnik el economista Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz.Según el experto, la relevancia de la negociación reside en la dificultad que Buenos Aires tiene para acceder a crédito internacional en condiciones normales. "Los 1.000 millones de dólares que se conseguirían representan una suma importante porque Argentina todavía no logró retornar al mercado mundial de deuda, entonces refinanciarla es muy costoso. Por eso el FMI tiene poder muy fuerte sobre cualquier Gobierno", expresó.La fragilidad con la que llega la Casa Rosada a la revisión del organismo con sede en Washington fue matizada por el economista Aldo Abram. Consultado por Sputnik, el director de la Fundación Libertad y Progreso afirmó que "lo importante es que la relación con el Fondo viene siendo muy buena y se consolidó porque el Gobierno logró sostener el equilibrio fiscal durante todo el año, algo que en Argentina históricamente no ocurría”.El talón de AquilesPara el común de los analistas, la principal tarea pendiente del Ejecutivo argentino en su programa con el Fondo Monetario reside en la acumulación de dólares en las arcas públicas, uno de los ejes que más atención suscita en el organismo. Según Asiain, "el gran incumplimiento del Gobierno es en materia de reservas y sí o sí necesita un waiver —o perdón— del Fondo, porque el frente externo es el área más comprometida de las metas asumidas”.El economista profundizó ese diagnóstico al señalar que "al FMI lo que más le importa es que los países deudores junten las divisas necesarias para poder devolver los créditos. Por eso, más allá de que el Gobierno haya cumplido con creces la meta de ajuste fiscal, no alcanza para satisfacer las exigencias".Desde otra perspectiva, Aldo Abram explicó la lógica detrás de esa dificultad. "El Fondo es consciente de que la emisión monetaria para comprar dólares va a terminar llevando a una mayor inflación. En realidad, el objetivo del programa no es acumular reservas a cualquier costo, porque si eso implica generar inflación se termina afectando la estabilidad", matizó.Consultado respecto al grado de sostenibilidad del acuerdo incluso incumpliendo las premisas básicas asumidas al rubricar el crédito en abril de 2025, Abram apuntó que "para el FMI lo importante es que Argentina mantenga un rumbo económico de orden fiscal. La acumulación de reservas va a llegar cuando termine de despejarse la incertidumbre".
El ministro de Economía participará de las reuniones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en medio de las negociaciones para la aprobación de las metas asumidas en el crédito concedido hace un año. "Con estos fondos se garantizaría cubrir buena parte de los vencimientos de deuda de lo que resta del año", dijo a Sputnik un experto.
A un año de la firma del programa por 20.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, el ministro de Economía argentino, Luis Caputo, viajará a Washington para participar de las reuniones de primavera de dicho organismo y el Banco Mundial, para así buscar la aprobación técnica de la segunda revisión, de la que depende un nuevo desembolso de 1.000 millones para Buenos Aires.
El viaje se produce en un momento delicado para el frente externo del Gobierno de Javier Milei. Aunque el Banco Central compró más de 5.000 millones de dólares en lo que va de 2026, las reservas netas continúan en niveles negativos —es decir que Argentina debe más dólares de los que tiene—. Así, la revisión permanece abierta, a la espera de un acuerdo técnico que luego deberá ser validado por el directorio del organismo.
El núcleo de la negociación pasa por una meta que el Gobierno volvió a incumplir: la acumulación de reservas internacionales. El desvío al cierre de 2025 superó los 10.000 millones, pese a que el Fondo ya había flexibilizado esa exigencia en la primera revisión y había aceptado vigilar su cumplimiento bajo parámetros más amplios.
La dificultad no estuvo en la compra de divisas, sino en su permanencia en las arcas del Banco Central. Gran parte de los dólares adquiridos fueron utilizados para afrontar pagos de deuda y transferencias al Tesoro, en un contexto en el que el país aún no logró recuperar el acceso a los mercados internacionales de financiamiento.
En ese escenario, el equipo económico buscará recalibrar el programa y transformar la meta de reservas en un objetivo anual en lugar de trimestral. El cambio permitiría reducir la frecuencia de incumplimientos formales y dar mayor flexibilidad a la estrategia oficial en un contexto de restricciones externas persistentes.
El sostenimiento del acuerdo se apoya, al mismo tiempo, en el cumplimiento de otras variables que el Fondo considera centrales. Si bien el Ejecutivo había logrado consolidar el superávit fiscal a costa de un fuerte ajuste del gasto, la parálisis en la actividad económica empezó a golpear en la recaudación, sembrando interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema.
En ese marco, la negociación en Washington se desarrolla sobre una tensión persistente entre un programa que muestra avances en materia fiscal —a costa de una importante caída de la actividad económica—, pero que no logra consolidar el frente externo. El respaldo del organismo se mantiene, aunque atado a la evolución de variables clave que siguen condicionando la estabilidad macroeconómica.
El viaje de Caputo se recorta sobre un escenario sensible en la economía argentina. Horas después de que el ministro despegara rumbo a Washington, se informó que la inflación mensual de marzo llegó al 3,4%, su valor más alto en el último año, que profundiza la tendencia al alza. El propio Milei calificó al número como "malo": "El dato no nos gusta, ya que la inflación nos repugna", expresó en sus redes sociales.
INFLACIÓN El dato es malo. El dato no nos gusta ya que la inflación nos repugna. Sin embargo, hoy elementos duros que nos permiten explicar lo que ha pasado y especialmente esperar que a futuro la inflación retorne a su sendero decreciente. VLLC!
"Conseguir este desembolso sería muy importante y hasta un alivio para el Gobierno: con estos fondos se garantizaría cubrir buena parte de los vencimientos de deuda de lo que resta del año con el propio FMI y otros acreedores", dijo a Sputnik el economista Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz.
Según el experto, la relevancia de la negociación reside en la dificultad que Buenos Aires tiene para acceder a crédito internacional en condiciones normales. "Los 1.000 millones de dólares que se conseguirían representan una suma importante porque Argentina todavía no logró retornar al mercado mundial de deuda, entonces refinanciarla es muy costoso. Por eso el FMI tiene poder muy fuerte sobre cualquier Gobierno", expresó.
La fragilidad con la que llega la Casa Rosada a la revisión del organismo con sede en Washington fue matizada por el economista Aldo Abram. Consultado por Sputnik, el director de la Fundación Libertad y Progreso afirmó que "lo importante es que la relación con el Fondo viene siendo muy buena y se consolidó porque el Gobierno logró sostener el equilibrio fiscal durante todo el año, algo que en Argentina históricamente no ocurría”.
Para el consultor, dicho cumplimiento explica la continuidad del respaldo internacional: "Esa muestra de férrea voluntad de mantener el equilibrio fiscal es lo que ha consolidado esta relación con el FMI. El Fondo es consciente de que lo más importante es bajar la inflación y mantener la solvencia del Estado, y por eso permite cierta flexibilidad en el cumplimiento de metas".
El talón de Aquiles
Para el común de los analistas, la principal tarea pendiente del Ejecutivo argentino en su programa con el Fondo Monetario reside en la acumulación de dólares en las arcas públicas, uno de los ejes que más atención suscita en el organismo. Según Asiain, "el gran incumplimiento del Gobierno es en materia de reservas y sí o sí necesita un waiver —o perdón— del Fondo, porque el frente externo es el área más comprometida de las metas asumidas”.
El economista profundizó ese diagnóstico al señalar que "al FMI lo que más le importa es que los países deudores junten las divisas necesarias para poder devolver los créditos. Por eso, más allá de que el Gobierno haya cumplido con creces la meta de ajuste fiscal, no alcanza para satisfacer las exigencias".
Desde otra perspectiva, Aldo Abram explicó la lógica detrás de esa dificultad. "El Fondo es consciente de que la emisión monetaria para comprar dólares va a terminar llevando a una mayor inflación. En realidad, el objetivo del programa no es acumular reservas a cualquier costo, porque si eso implica generar inflación se termina afectando la estabilidad", matizó.
Para el director de la Fundación Libertad y Progreso, la recomposición de reservas depende de condiciones monetarias más amplias. "En la medida que aumente la demanda de pesos, el Banco Central podrá comprar dólares de manera sostenible", remarcó.
Consultado respecto al grado de sostenibilidad del acuerdo incluso incumpliendo las premisas básicas asumidas al rubricar el crédito en abril de 2025, Abram apuntó que "para el FMI lo importante es que Argentina mantenga un rumbo económico de orden fiscal. La acumulación de reservas va a llegar cuando termine de despejarse la incertidumbre".
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