
Actualmente cuenta con 12 líneas, 195 estaciones y funciona con 394 trenes, según su página oficial, aunque reportes periodísticos señalan que solo opera con 256 (hasta 2024) y con un promedio de 2.000 interrupciones al servicio al año.
"La infraestructura no se termina cuando se corta el listón. Cualquier infraestructura que tú haces, y sobre todo la de transporte, en cuanto cortamos el listón, tenemos temas de operación, de una operación y mantenimiento eficiente, cosa que aquí no ha sucedido", sostiene.

"Siento que podría ser más rápido en el aspecto de que a cada rato ocurre algo y se va parando la línea (...). Lo que es un traslado de dos horas a veces se convierte hasta de tres", relata.

"Construimos la Línea 12, sí, pero nos hemos olvidado de todo el resto de las líneas y nos hemos olvidado también de darles un mantenimiento adecuado. Ha habido muchos incidentes en el Metro que han sido catastróficos en muchos de los casos y, en buena medida, es porque no tienen los recursos suficientes. Muchas veces se canibalizan los propios equipos. Lo que le hace falta a un tren se lo sacan de otro, que está más dañado, que está fuera de servicio, y así comenzamos en lugar de modernizar y de actualizar la infraestructura", explica Lases Mina.
"La gente lo utiliza para hacer sus actividades fundamentales. El subsidio que da el Gobierno de la ciudad al Metro es un subsidio estratégico para que la población de menores ingresos pueda sobrevivir […]. El metro sí tiene ese papel fundamental y el subsidio general que se hace, yo lo considero muy importante en beneficio de la población. La Ciudad de México, si no tuviera el Metro, colapsaría", sostiene Navarro Benítez.
"Se invierte donde no se debe de invertir o se compra lo que no se debe de comprar. Si el Gobierno tal vez hiciera o revisara este tipo de cuestiones, se daría cuenta que es donde se está invirtiendo mal el recurso. Por decir, en la Línea B se cambiaron unos durmientes hace un año o hace dos años por una compañía llamada Comsa y hoy los vuelven a cambiar. [La compañía] usó personal del Metro, herramientas del Metro y cobró como empresa externa. Hoy los compañeros del Metro vuelven a hacer ese cambio, vuelven a actualizar ahí el sistema de durmientes y de vías en algo que no debería de haberse invertido. Es una doble inversión", relata Zavala.
"Ha habido directores que cada que hay una falla sacan un boleto conmemorativo o directores que se han enfocado más en las obras millonarias como la Línea 1 y descuidan todo lo demás. Yo te puedo asegurar que el director anterior pocas veces bajó a un área de trabajo a conocer realmente lo que estaba pasando, creo que ese es uno de los grandes problemas", asegura.
"Lo que el Metro requiere es que la inversión sea real. Desafortunadamente, aquí los compañeros nos comentan que se compran refacciones que no se requieren, se invierte o se reutilizan materiales que se le vuelven a vender al Metro cuando son desechos ya del mismo sistema. Hay una práctica aquí en los recursos que creo que no va enfocada a darle un mejor servicio, sino a tal vez a enriquecer a algunos funcionarios", destaca el secretario general del Sindicato Mexicanos de Trabajadores del Transporte Colectivo (Metro).

"Esas líneas deben continuarse hasta donde la gente la necesita en toda la Zona Metropolitana del Valle de México, para luego interconectarse en los puntos necesarios, con el fin de que la gente no tenga que recorrer hasta donde hay correspondencias y transbordos", dijo.
"No tenemos que inventar el hilo negro. Tampoco tenemos que satanizar a la inversión privada en los temas de transporte y de infraestructura, que es algo que nos hemos dedicado a hacer mucho últimamente. Creemos que los privados son son ladrones. La verdad es que, si tú tienes contratos claros, equilibrados en donde hay una distribución de riesgos adecuada, donde la parte pública asuma los riesgos que mejor sabe gestionar y la parte privada pueda gestionar los riesgos que mejor sabe gestionar, llegas a un muy buen equilibrio", analiza.

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