La lección que el expresidente mexicano Venustiano Carranza dio a EEUU en 1914
La lección que el expresidente mexicano Venustiano Carranza dio a EEUU en 1914
Sputnik Mundo
Entre 1926 y 1978, Estados Unidos llegó a la conclusión de que no le convenía invadir México, por lo que la política exterior del país norteamericano se ha... 06.01.2026, Sputnik Mundo
Horas después de ordenar el bombardeo de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, para juzgarlos por presunto narcotráfico en un tribunal de Nueva York, el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que "habrá que hacer algo" con México.En declaraciones a la prensa local, el republicano recordó que, en repetidas ocasiones, le ha ofrecido a su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum, el apoyo de Estados Unidos para acabar con los carteles de la droga, los cuales, según él, son los que dirigen el país."Tenemos una relación muy cordial con ella [Claudia Sheinbaum]. Es una buena mujer, pero los carteles controlan México. Ella no gobierna", afirmó Trump.Al respecto, la mandataria descartó este 5 de enero cualquier posible intervención en territorio mexicano por parte de Washington y reiteró que existe diálogo y colaboración con su vecino del norte, pero "sin subordinación".Es poco probable una invasión de EEUU a MéxicoEn entrevista con este medio, el doctor en historia Pedro Salmerón Sanginés, autor del libro 1915. México en guerra (Planeta, 2015), estima que, mientras la presidenta mexicana se mantenga "firme y prudente, como ha sido [hasta ahora]", lo que ha ocurrido en el pasado, cuando, numerosas veces, el país norteamericano invadió a su vecino del sur, "es inviable".A decir del investigador y académico, entre 1926 y 1978, Washington "llegó a la conclusión de que no convenía invadir México", pues esto "le sale mucho más caro que no invadirlo".Una de las principales lecciones de México a Estados Unidos en ese sentido, relata el estudioso de la historia mexicana, ocurrió en 1914, tras la invasión estadounidense del puerto de Veracruz (este).Golpe de Estado contra Francisco I. MaderoTodo se remonta a 1913, cuando el presidente legítimo de la República mexicana, Francisco I. Madero, le ordenó al general de división, Victoriano Huerta, dirigir a las fuerzas leales del Ejército regular contra un cuartelazo militar iniciado por los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz, episodio que dio lugar a la denominada Decena Trágica.Salmerón Sanginés recuerda que, si bien la sublevación ya había sido contenida y limitada a un espacio ínfimo de la Ciudad de México, y realmente no representaba una amenaza al Gobierno legal, no era sencillo derrotarla.Sin embargo, el general Huerta, "a quien muy pronto la mitad de México llamó el Chacal y la otra mitad [lo apodó] la Cucaracha, traicionó la palabra dada y aprehendió al presidente [Francisco I. Madero] y al vicepresidente [José María Pino Suárez]", a los cuales amenazó y obligó a renunciar a sus cargos.Y añade que, tras deponer al mandatario, Huerta tomó el Congreso de la Unión de la mano de militares y, mediante "una serie de maromas políticas", el 20 de febrero de 1913 quedó como presidente.Simultáneamente, entre el 18 de febrero y el 7 de marzo de ese año, Huerta mandó a matar a unas 1.000 personas, recuerda Salmerón, entre personalidades políticas y líderes del Gobierno legítimo que había llegado al poder tres años antes o que participó en la Revolución mexicana."Esta serie de asesinatos arrancan el 18 de febrero, con el asesinato de Gustavo A. Madero, hermano del presidente y jefe de la mayoría de la Cámara de Diputados, y se cierran simbólicamente el 7 de marzo, con el [homicidio] del gobernador de Chihuahua (norte), Abraham González. Es decir, Huerta está prefigurando lo que van a hacer Videla y Pinochet décadas después", rememora Salmerón.Tras los episodios descritos, el general Victoriano Huerta encabezó un Gobierno abiertamente militar y tiránico, sostiene el historiador, "que va a disolver el Congreso de la Unión, que va a mandar a asesinar a diputados y senadores, que va a encabezar una guerra brutal en contra del pueblo que se levante en armas".Tras llegar al poder mediante un golpe de Estado que contó con el apoyo y la intervención de Estados Unidos, rememora Salmerón, llega un cambio de Administración y el presidente William Howard Taft sale de la Casa Blanca para ser sucedido por Woodrow Wilson, quien comienza a dar un giro en el apoyo a Huerta.En aquel entonces, comparte el historiador, Washington "no era ni de lejos" la potencia que es en la actualidad, mientras que cerca del 80% de las inversiones extranjeras provenían de Washington y el Reino Unido, y el restante 20% se originaba en otros países, particularmente Alemania.Invasión del puerto de VeracruzDe esa manera, "Huerta se echó en brazos de Gran Bretaña y Alemania —que todavía no estaban en guerra entre ellas— y, para evitar perder todas las concesiones que había logrado Estados Unidos en las dos décadas anteriores, Woodrow Wilson bloquea nuestros principales puertos: Tampico —que era el puerto de salida del petróleo mexicano, entonces segundo productor mundial de crudo— y Veracruz —la puerta de entrada a México— y ordena un desembarco de la infantería de Marina en el puerto de Veracruz el 14 de abril de 1914", narra el historiador.Y resalta que Woodrow Wilson justifica "esta agresión de la soberanía mexicana con el argumento de la libertad y la democracia", supuestamente contra la tiranía sangrienta de Huerta y "en defensa del orden constitucional mexicano, representado por el jefe de la Revolución: Venustiano Carranza"."Wilson, además de declarar que lo hacía en defensa de la Constitución y la democracia, cuando lo que estaba haciendo era defender los intereses de las corporaciones yanquis. Se comunica con don Venustiano Carranza y le dice que este golpe es para ayudar a que gane la Revolución y que no corra más sangre", asegura el historiador.Defensa de la soberanía"Pero la invasión a nuestro territorio, la permanencia de sus fuerzas en el puerto de Veracruz o la violación de los derechos que forman nuestra existencia como Estado soberano, libre e independiente, sí nos arrastraría a una guerra desigual, pero digna, que hasta hoy queremos evitar", declaró el político y militar, según recuerda Salmerón.Y menciona que la enérgica posición de Carranza, sustentada en el nacionalismo heredado del expresidente Benito Juárez, dio paso a la denominada doctrina Carranza que, más adelante, fue reelaborada por el excanciller y diplomático Genaro Estrada y es la guía de la histórica política exterior de México, basada en el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos."Esta es la lección que dio México en ese momento y debemos tener presente los mexicanos y los latinoamericanos (...). Esa es la lección que nos dio Venustiano Carranza en 1914: ni aunque fuera lo peor de lo peor, que Huerta lo era, podemos tolerar que el imperio se sienta la Policía del mundo", finaliza.
méxico, venezuela, pedro salmerón, donald trump, washington, veracruz, partido revolucionario institucional (pri), universidad nacional autónoma de méxico (unam), casa blanca, 💬 opinión y análisis
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La lección que el expresidente mexicano Venustiano Carranza dio a EEUU en 1914
Entre 1926 y 1978, Estados Unidos llegó a la conclusión de que no le convenía invadir México, por lo que la política exterior del país norteamericano se ha concentrado en tratar de mantener a su vecino del sur como aliado, señala en diálogo con Sputnik el historiador Pedro Salmerón.
Horas después de ordenar el bombardeo de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, para juzgarlos por presunto narcotráfico en un tribunal de Nueva York, el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que "habrá que hacer algo" con México.
En declaraciones a la prensa local, el republicano recordó que, en repetidas ocasiones, le ha ofrecido a su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum, el apoyo de Estados Unidos para acabar con los carteles de la droga, los cuales, según él, son los que dirigen el país.
"Tenemos una relación muy cordial con ella [Claudia Sheinbaum]. Es una buena mujer, pero los carteles controlan México. Ella no gobierna", afirmó Trump.
"Yo no creo en la invasión, no creo ni siquiera que sea algo que ellos [Estados Unidos], lo estén tomando muy en serio", afirmó la jefa de Estado en su conferencia matutina. "Es necesario reafirmar que en México manda el pueblo y que somos un país libre, independiente y soberano. Cooperación, sí. Subordinación e intervención, no", añadió.
En entrevista con este medio, el doctor en historia Pedro Salmerón Sanginés, autor del libro 1915. México en guerra (Planeta, 2015), estima que, mientras la presidenta mexicana se mantenga "firme y prudente, como ha sido [hasta ahora]", lo que ha ocurrido en el pasado, cuando, numerosas veces, el país norteamericano invadió a su vecino del sur, "es inviable".
A decir del investigador y académico, entre 1926 y 1978, Washington "llegó a la conclusión de que no convenía invadir México", pues esto "le sale mucho más caro que no invadirlo".
Por consiguiente, sostiene el historiador, "la política [exterior] de Estados Unidos [para México] ha sido tratar de contribuir a que su vecino del sur esté relativamente en paz y sea relativamente su aliado, aunque también ha jugado con su soberanía, sobre todo en los peores momentos del PRI [Partido Revolucionario Institucional]", que gobernó la nación latinoamericana poco más de siete décadas continuas.
Una de las principales lecciones de México a Estados Unidos en ese sentido, relata el estudioso de la historia mexicana, ocurrió en 1914, tras la invasión estadounidense del puerto de Veracruz (este).
Golpe de Estado contra Francisco I. Madero
Todo se remonta a 1913, cuando el presidente legítimo de la República mexicana, Francisco I. Madero, le ordenó al general de división, Victoriano Huerta, dirigir a las fuerzas leales del Ejército regular contra un cuartelazo militar iniciado por los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz, episodio que dio lugar a la denominada Decena Trágica.
Salmerón Sanginés recuerda que, si bien la sublevación ya había sido contenida y limitada a un espacio ínfimo de la Ciudad de México, y realmente no representaba una amenaza al Gobierno legal, no era sencillo derrotarla.
Sin embargo, el general Huerta, "a quien muy pronto la mitad de México llamó el Chacal y la otra mitad [lo apodó] la Cucaracha, traicionó la palabra dada y aprehendió al presidente [Francisco I. Madero] y al vicepresidente [José María Pino Suárez]", a los cuales amenazó y obligó a renunciar a sus cargos.
"Esto lo hizo después de llegar a un pacto con los golpistas en la embajada yanqui y, para vergüenza de quienes lo firmaron, se llama el Pacto de la Embajada, [facilitado por el embajador estadounidense Henry Lane Wilson]. No puede ser más vergonzoso", narra Salmerón Sanginés.
Y añade que, tras deponer al mandatario, Huerta tomó el Congreso de la Unión de la mano de militares y, mediante "una serie de maromas políticas", el 20 de febrero de 1913 quedó como presidente.
Simultáneamente, entre el 18 de febrero y el 7 de marzo de ese año, Huerta mandó a matar a unas 1.000 personas, recuerda Salmerón, entre personalidades políticas y líderes del Gobierno legítimo que había llegado al poder tres años antes o que participó en la Revolución mexicana.
"Esta serie de asesinatos arrancan el 18 de febrero, con el asesinato de Gustavo A. Madero, hermano del presidente y jefe de la mayoría de la Cámara de Diputados, y se cierran simbólicamente el 7 de marzo, con el [homicidio] del gobernador de Chihuahua (norte), Abraham González. Es decir, Huerta está prefigurando lo que van a hacer Videla y Pinochet décadas después", rememora Salmerón.
Tras los episodios descritos, el general Victoriano Huerta encabezó un Gobierno abiertamente militar y tiránico, sostiene el historiador, "que va a disolver el Congreso de la Unión, que va a mandar a asesinar a diputados y senadores, que va a encabezar una guerra brutal en contra del pueblo que se levante en armas".
"Esto fue Victoriano Huerta, el peor animal político de la historia de México", pondera el doctor en historia por la UNAM y exdirector del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM).
Tras llegar al poder mediante un golpe de Estado que contó con el apoyo y la intervención de Estados Unidos, rememora Salmerón, llega un cambio de Administración y el presidente William Howard Taft sale de la Casa Blanca para ser sucedido por Woodrow Wilson, quien comienza a dar un giro en el apoyo a Huerta.
En aquel entonces, comparte el historiador, Washington "no era ni de lejos" la potencia que es en la actualidad, mientras que cerca del 80% de las inversiones extranjeras provenían de Washington y el Reino Unido, y el restante 20% se originaba en otros países, particularmente Alemania.
De esa manera, "Huerta se echó en brazos de Gran Bretaña y Alemania —que todavía no estaban en guerra entre ellas— y, para evitar perder todas las concesiones que había logrado Estados Unidos en las dos décadas anteriores, Woodrow Wilson bloquea nuestros principales puertos: Tampico —que era el puerto de salida del petróleo mexicano, entonces segundo productor mundial de crudo— y Veracruz —la puerta de entrada a México— y ordena un desembarco de la infantería de Marina en el puerto de Veracruz el 14 de abril de 1914", narra el historiador.
Y resalta que Woodrow Wilson justifica "esta agresión de la soberanía mexicana con el argumento de la libertad y la democracia", supuestamente contra la tiranía sangrienta de Huerta y "en defensa del orden constitucional mexicano, representado por el jefe de la Revolución: Venustiano Carranza".
"Wilson, además de declarar que lo hacía en defensa de la Constitución y la democracia, cuando lo que estaba haciendo era defender los intereses de las corporaciones yanquis. Se comunica con don Venustiano Carranza y le dice que este golpe es para ayudar a que gane la Revolución y que no corra más sangre", asegura el historiador.
No obstante, "la respuesta de Carranza es impecable", pues el entonces presidente de México le señaló a Wilson que los actos de Victoriano Huerta "nunca serán suficientes para envolver al pueblo mexicano en una guerra desastrosa con EEUU, porque no hay solidaridad alguna entre el llamado Gobierno de Victoriano Huerta y la nación mexicana".
"Pero la invasión a nuestro territorio, la permanencia de sus fuerzas en el puerto de Veracruz o la violación de los derechos que forman nuestra existencia como Estado soberano, libre e independiente, sí nos arrastraría a una guerra desigual, pero digna, que hasta hoy queremos evitar", declaró el político y militar, según recuerda Salmerón.
Y menciona que la enérgica posición de Carranza, sustentada en el nacionalismo heredado del expresidente Benito Juárez, dio paso a la denominada doctrina Carranza que, más adelante, fue reelaborada por el excanciller y diplomático Genaro Estrada y es la guía de la histórica política exterior de México, basada en el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos.
"Esta es la lección que dio México en ese momento y debemos tener presente los mexicanos y los latinoamericanos (...). Esa es la lección que nos dio Venustiano Carranza en 1914: ni aunque fuera lo peor de lo peor, que Huerta lo era, podemos tolerar que el imperio se sienta la Policía del mundo", finaliza.
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