El Gobierno boliviano exhibe con satisfacción los últimos números de este índice, que reporta una baja del 82% en un año. Para el presidente Rodrigo Paz, es una clara muestra de la confianza de los mercados internacionales en la dirección política y económica de su gestión.
Según el último reporte del Ministerio de Economía, el riesgo país se ubicó en los 364 puntos en febrero de este año, mientras que, en el mismo período de 2025, escalaba a 2.002, con tendencia alcista. En la Casa Grande del Pueblo lo ven como una señal óptima para que arriben inversiones a Bolivia.
Pero ¿por qué el riesgo país llegó a superar los 2.000 puntos el año pasado? ¿Cómo se llega a estas cifras, qué implican? ¿Hay un trasfondo político en esta medición? Sputnik consultó a economistas, quienes ahondaron en la materia.
El vínculo de Bolivia con los organismos de crédito internacionales pasa por su mejor momento en 20 años.
Recientemente, el presidente ejecutivo de la Corporación Andina de Fomento (CAF), Sergio Díaz-Granados, visitó la nación latinoamericana. En diciembre de 2025, el organismo había comprometido un apoyo crediticio de 3.100 millones de dólares, a otorgarse en cuotas hasta 2030.
Le entregó a Paz el primer giro, por 500 millones de dólares. El presidente boliviano lo llevó de paseo y en la ciudad de El Alto le hizo recorrer un cholet, un diseño arquitectónico de edificios de sincretismo occidental-aymara, que muestra la opulencia y el orgullo por las raíces de la clase alta de esta ciudad, ubicada a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.
Allí Paz le dijo: "Hace un año y medio, presidente de la CAF, Bolivia estaba por encima de 2.200 puntos de riesgo país. Nadie quería venir a Bolivia: nadie. Y cuando digo 'nadie', ni la sombra del diablo quería aparecerse por acá, porque por ahí hasta lo bolsiqueaban al diablo más, porque ese era el país que teníamos: lo bolsiqueaban (robaban) hasta al diablo".
"Hoy día es un país que de 2.200 puntos ha pasado a menos de 500 puntos (364 según la última medición) de riesgo país. La confianza del exterior, la confianza del boliviano en su futuro genera estos números", agregó.
En casi cuatro meses de gestión, el mandatario boliviano comprometió créditos internacionales por más de 10.000 millones de dólares. Además de la CAF, hay 4.500 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), 200 millones del Banco Mundial (BM), 1.5 mil millones que eran para el pasado Gobierno de Luis Arce (2020-2025), pero cuya habilitación la Asamblea Legislativa Plurinacional había obstaculizado hasta que asumió el actual Gobierno.
Para Paz, Bolivia "está dando una suerte de referencia mundial de transformar con la voluntad de su pueblo, porque nada de esto se hace sin su pueblo".
En este sentido, sostuvo que en más de un centenar de días "no vamos a transformar lo que 20 años nos robaron como destino y como futuro. Pero lo estamos haciendo entre todos, la voluntad es hacerlo entre todos".
Vaivenes del riesgo
¿Qué hizo tan mal el expresidente Arce para merecer una calificación tan perjudicial para Bolivia ante los mercados internacionales? En diálogo con Sputnik, el economista Martín Moreira explicó qué valora JP Morgan para distribuir sus calificaciones entre las naciones del mundo. Uno de los más importantes pasa por la solvencia del país para abonar las cuotas de su deuda externa.
Pero Arce en todo momento cumplió con compromisos de pago internacionales y nacionales, comentó el analista.
"Bolivia siempre ha cumplido durante su época democrática con el pago de servicios de deuda. Ha tenido deudas y siempre ha pagado, hay que reconocerlo. Todas las deudas comprometidas se han pagado, así como el servicio de la deuda", resaltó.
Incluso, "se han cerrado deudas y se han abierto otra vez. Y la deuda que agarraba Bolivia era de inversión, no de libre disponibilidad como las que agarraron Argentina o el Gobierno de Paz. Las deudas de inversión no necesitan condicionamientos. Simplemente, es una deuda que inviertes en construcción de puentes, en riego, en educación, en empleo, en infraestructuras vitales para la productividad y para generar recursos humanos. Eso era el modelo social económico productivo comunitario en Bolivia", añadió.
Para Moreira, "si un país cumple con sus servicios de deuda, puede adquirir deuda con bajas tasas de interés y no necesariamente es un país riesgoso. Pero se observa cierta politización en calificadoras de riesgo como JP Morgan, también el FMI o el BM en sus informes, en los cuales afirmaban que 'Bolivia ha cumplido el servicio de deuda, pero la crisis política podría desembocar en que el país no pudiera cumplir con sus obligaciones'. Por eso los inversionistas tenían temor de invertir aquí".
Pero, según el economista, "la crisis política es ajena al proceso económico. No han entendido eso y nos han subido el riesgo país". El incremento constante se detuvo ante el escenario de las elecciones generales de agosto pasado, lo mismo que la inflación.
Por ello Moreira consideró que la medición "ha sido utilizada políticamente para debilitar a la gestión del MAS".
El factor en juego
Desde la Red de Economía Política explicaron a Sputnik que los movimientos de grandes empresas que operan en la región determinan el riesgo país.
"En términos neoclásicos, el riesgo país es un indicador sumamente importante, sobre todo para la atracción de la inversión extranjera directa", expuso.
En este aspecto, "mientras más alto es el riesgo país, los capitales menos van a querer invertir en el país. Generalmente, a estas empresas solamente les interesa invertir en los recursos naturales de nuestra región".
Para la red, detrás de los números del riesgo país "están enormes corporaciones, empresas de esquemas de mercados monopólicos, oligopólicos. Son capitales que no van a invertir en empresas pequeñas, sino que se dirigen a acumular riqueza fuera del país".
Eso significa que "habrá una entrada de capitales por un lado, pero con toda seguridad una mayor salida a través de los excedentes que se vayan generando de estos capitales invertidos en el país".
Por ello, el trabajo del banco de EEUU "es altamente político y altamente ideologizado. No es una medida técnica. Es decir, se la calcula a través de números, pero se trata de ver quiénes y cuándo invierten esos números y dónde los invierten. Además, tiene que ver con los hechos sociales y políticos de un país y cómo los interpretan. Es una medida totalmente subjetiva", razonaron.
Desde la red subrayaron que JP Morgan, que es una institución privada, "juega para grandes capitales que vienen a la región a buscar los recursos naturales. No vienen a buscar productos de la industria manufacturera o la industria liviana de Bolivia. No lo van a hacer porque no les interesa obtener un pequeño margen de rentabilidad. Son sectores interesados en obtener grandes porcentajes de rentabilidad".
Otra perspectiva
En el Gobierno prima otra mirada. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, dijo en enero en el Foro Económico de Davos que "durante los últimos 20 años, no solamente que se cerró Bolivia al mundo, sino que también se aprisionó al sector privado, se lo aisló completamente del financiamiento internacional y, obviamente, esto derivó en una falta de exploración (de hidrocarburos), desarrollo de reservas, sectores y demás".
En coincidencia con la buena sintonía con los organismos de crédito, la calificadora Fitch mejoró la de Bolivia a CCC, cuatro niveles por encima del incumplimiento de pagos.
El presidente Paz se refirió a la caída del riesgo país también durante un recorrido por la ciudad de Tarija, donde fue alcalde entre 2015 y 2020.
"Esa es una gran noticia, digan lo que digan. Los envidiosos que se mueran pues de envidia. En Bolivia no somos envidiosos, por eso estamos festejando el hecho de que hemos bajado" el índice del banco norteamericano, ponderó.
Los 364 puntos son algo "extraordinario y el que quiera decir que no, bueno pues, envidioso. Porque Bolivia es más grande que la envidia. Es el amor, la fe y la voluntad, la confianza del pueblo boliviano", afirmó el mandatario sudamericano.
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