México debe dejar de satanizar el pasado para alistarse ante el tsunami tecnológico, refiere un experto
04:30 GMT, 29 de enero 2026
Mariano Yberry
Corresponsal en México
La nación latinoamericana requiere abandonar narrativas simplistas y aprender de los errores del pasado para enfrentarse a cambios tecnológicos y económicos nunca antes vistos, advierte el académico e investigador, José López-Portillo Romano, en una charla para Sputnik.
Lea en SputnikEl hijo del expresidente José López Portillo (1976-1982) y cofundador del Centro de Estudios Mexicanos de la Universidad de Oxford publica el libro
Tres crisis: Nacionalismo, neoliberalismo y era tecnoeconómica (Debate, 2026), en el que, con fuentes primarias,
analiza tres períodos económicos que han marcado el rumbo de México y cuyas lecciones tendrán que aplicarse para lo que estima será un "tsunami" en materia de tecnología y economía, con la incursión de la
inteligencia artificial y la
robotización.
"Tenemos que ponernos de acuerdo, tenemos que ponernos a pensar y no tenemos tiempo (...). Lo que está pasando afuera como crisis global, con inteligencia artificial, con la automatización, con la digitalización, la robotización y todo lo que viene, no le da tiempo a México para esperarse más de cinco años", afirma el investigador.
A partir de documentación inédita de dichos períodos y entrevistas de primera mano con los expresidentes López Portillo, Miguel de la Madrid (1982-1988) y Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), el también autor de La gran transición. Retos y oportunidades del cambio tecnológico exponencial propone una revisión de la toma de decisiones respecto al rumbo de la política económica locales.
Esto, refiere, es con el fin de atajar "narrativas simplistas" y tener un mejor entendimiento de las decisiones tomadas y cómo estas tendrán una influencia directa en el futuro inmediato de México.
6 de agosto 2025, 02:30 GMT
"No se puede dialogar cuando nada más tenemos historias que no reflejan la realidad y que no hablan de la profundidad, de la complejidad, del contexto de decisiones tomadas en el pasado", sostiene.
Tres crisis inicia con una revisión de la política económica del
sexenio de López Portillo, un momento en el que México enfrentó
una de las crisis económicas más duras de su historia (1982), esto a pesar de que la abundancia petrolera derivada del descubrimiento del yacimiento de Cantarell, en Campeche (sureste), prometía un crecimiento nunca antes visto.
Para López-Portillo Romano, esta época se recuerda de forma simplista, señalada por el despilfarro gubernamental y en la que se busca a culpables para explicar fracasos posteriores, tal como el propio expresidente De la Madrid le reconoció en una entrevista.
"No fue despilfarro porque, gracias a ese esfuerzo y al acceso a los recursos petroleros, se pudo construir el neoliberalismo (...). Esa infraestructura y todo lo que había pasado antes había servido para construir y agilizar, viabilizar el neoliberalismo. Ahora se está tratando de reconstruir eso, pero lamentablemente las condiciones no son las mismas. No existe un Cantarell ahora", afirma el experto.
8 de agosto 2025, 03:00 GMT
En materia política, el sexenio de López Portillo se caracterizó por el impulso de una retrasada reforma política que reconocía el pluralismo partidista del país y permitía a grupos antes considerados prohibidos una participación directa en el Poder Legislativo.
La figura del diputado plurinominal, hoy a debate por la
nueva propuesta de reforma electoral impulsada por Pablo Gómez (uno de los primeros en acceder a este tipo de puestos), se consideró en su momento como una victoria histórica para la vida democrática del país.
Sobre la iniciativa, aún sin presentarse oficialmente, considera que necesita, entre otras cosas, el fortalecimiento de las instituciones, del Estado de derecho y mayor transparencia.
"No sé qué perfil va a tener [la reforma electoral] y no sé si verdaderamente va a apoyar la participación de la gente. Lo que sí le puedo decir es que si no generamos una nueva gobernanza con cuatro ejes fundamentales: el fortalecimiento del papel del Estado; el del mercado y del empresariado nacional; el relacionado con el sector académico y de innovación, investigación y desarrollo, y el vinculado con la participación social, junto con un sistema de instituciones fuertes, un Estado de derecho y una mayor transparencia", argumenta.
"No vamos a poder enfrentar esta vorágine, este tsunami que se nos viene encima. Y ese es el mensaje principal del libro", asegura.
El tiempo neoliberal
En la segunda parte de su nueva obra, López-Portillo Romano propone una revisión del neoliberalismo mexicano, sin caer en el maniqueísmo que, indica, aún permea en el imaginario colectivo, pero tampoco sin glorificar un período que, sostiene, no trajo "el crecimiento prometido" y en el que se "intensificaron las desigualdades".
"No hubo la derrama de beneficios hacia toda la sociedad, se debilitó la seguridad social, se generaron crisis recurrentes (recordemos 1994 y 2008) y se consolidó una élite que capturó la renta sin generar productividad ni bienestar generalizado", analiza.
El doctor en Ciencias Políticas destaca que, entre los errores más costosos durante esa época, y que incluso hoy repercuten en la economía nacional, están una política ortodoxa, la liberalización comercial precipitada y la tecnocratización homogénea del gabinete presidencial, lo que impidió la construcción de diálogo entre diferentes fuerzas políticas y económicas del país.
Sostiene que la incapacidad de reconocer estas fallas y actuar en consecuencia fueron
el parteaguas que permitió la entrada de fuerzas políticas como Morena y la Cuarta Transformación, cuyo discurso abogó por
una clase trabajadora descuidada durante 36 años de neoliberalismo.
29 de diciembre 2025, 22:00 GMT
"A lo largo de ese período se debilitó el papel del Estado, se abandonó la política industrial, se desmanteló la banca de desarrollo, la inversión en educación fue insuficiente y de baja calidad, la investigación y desarrollo, es decir, la innovación, se estancó por 30 años (...). Se aceptó inversiones extranjeras directas sin requisitos de transferencia tecnológica y la apertura total sin protección a industrias nacientes; también debilitó al empresariado nacional, no se diga la infraestructura deficiente y un Estado de derecho que se había colapsado y que no se pudo regenerar completamente", enlista el académico.
La propuesta del autor es una revisión histórica en conjunto del nacionalismo económico de la década de 1970 y el neoliberalismo posterior, con el objetivo de ahondar en los procesos de toma de decisiones y prepararse para un mundo que cambiará exponencialmente hacia una era tecnoeconómica.
Esta nueva crisis que se avecina implicará el derrumbe de paradigmas políticos y económicos en todo el mundo, que necesitarán un estilo de gobernanza flexible, pero, sobre todo, preparado para un entorno donde la economía global tendrá nuevas reglas y en el que las corporaciones jugarán un papel clave en el desarrollo económico de las naciones.
"¿Qué riesgos enfrentamos si no actuamos? La pérdida de soberanía digital con dependencia total de plataformas y tecnologías extranjeras, la ampliación de las brechas que ya estamos viendo en el mundo entre quienes acceden a la tecnología, a la inteligencia artificial, por ejemplo, y quienes quedan excluidos de esta desindustrialización tecnológica, es decir, convertirnos nada más en ensambladores, ni siquiera maquiladores, ensambladores sin capacidad de innovación, [el riesgo de] la vulnerabilidad geopolítica, es decir, que México quede atrapado en esta competencia China, Estados Unidos y Europa", concluye José López-Portillo Romano.
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