"No tenemos cultura de prevención": El Niño y sus secuelas amenazan a Perú
"No tenemos cultura de prevención": El Niño y sus secuelas amenazan a Perú
Sputnik Mundo
Más de tres millones de niños y adolescentes peruanos viven en zonas de riesgo alto o muy alto, y el 43% de los colegios está expuesto. El país sudamericano... 19.09.2026, Sputnik Mundo
Perú inicia el tramo más crítico del fenómeno meteorológico, calificado de "extraordinario". Se prevén posibles lluvias de hasta 100 milímetros diarios en verano, un océano hasta 4,6 centígrados más cálido de lo normal frente a la costa y pérdidas que podrían alcanzar los 45.000 millones de dólares en el peor escenario, según una estimación del especialista en riesgos naturales Patricio Valderrama.El país llega a ese escenario sin estar preparado, advierte a Sputnik Guillermo Lazo, meteorólogo de la Universidad Científica del Sur.Consecuencias a nivel nacionalLas regiones más expuestas a los efectos de El Niño se encuentran al norte del país: Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad, donde se esperan las lluvias más intensas desde noviembre.Para el verano, ese escenario de precipitaciones por encima del promedio histórico se extendería también a la costa central. La sierra sur y sectores de la Amazonía tendrían condiciones regulares o, en algunos casos, escasez, lo que genera preocupación por el agua en cuencas como las que alimentan el lago Titicaca, en la frontera con Bolivia.El experto asegura que los impactos deben verse transversalmente en todo el país, incluida Lima, la capital, donde apenas tres milímetros de lluvia bastan para desbordar pistas y sistemas de drenaje no diseñados para recibir agua.En el plano económico, el impacto ya no es solo una proyección. La pesca, el agro y el sector textil se encuentran en una situación de retroceso pronunciado, según reconoció el ministro de Economía y Finanzas peruano, Elmer Cuba, ante el Senado (Cámara Alta).Los más vulnerablesMás de tres millones de niñas, niños y adolescentes —el 31% de la población peruana de cero a 17 años— viven en zonas de riesgo alto o muy alto, según una estimación de Unicef hecha con base en el Censo Nacional 2025, realizado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) con los niveles de peligro del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred). Cinco regiones concentran el 62% de esa cifra: La Libertad, Lima, Piura, Lambayeque e Ica.Asimismo, al menos 13.093 colegios —el 43,4% del total nacional— se ubican en zonas de riesgo alto o muy alto, lo que podría interrumpir clases. Unicef ha recomendado que cualquier suspensión sea focalizada y que las escuelas no se conviertan en albergues, para no retrasar el retorno a las aulas. Lazo coincide en que la continuidad educativa es un factor decisivo que las autoridades no siempre priorizan con la misma intención que la infraestructura vial o hidráulica.A esto se suma el riesgo sanitario indirecto, como el aumento de charcos y agua estancada tras las lluvias que favorece la proliferación de mosquitos transmisores de dengue y chikungunya, advierte Lazo, por lo que recomienda que las campañas de fumigación se anticipen a la temporada de lluvias y no se activen recién cuando el brote ya está en curso.El Cenepred, organismo de prevención y reducción de desastres en la nación sudamericana, estima en más de 9,3 millones las personas que podrían resultar afectadas a nivel nacional, y más de 7,9 millones viven ya en 209 distritos catalogados de muy alto riesgo por inundación.¿Está listo el país para esto?Lazo, en su experiencia como responsable de los sistemas de alerta temprana en Piura y Tumbes, advierte que los gobiernos locales rara vez dimensionan las obras de prevención en función de los períodos de retorno de las lluvias. Otros analistas han subrayado que el error de fondo es pensar en El Niño solo cuando la lluvia ya empezó a caer, porque la energía del ciclo del agua supera la capacidad humana, y también apuntan a un problema estructural, debido a que los huaicos (riadas) bajan siempre por las mismas quebradas, pero muchas están ocupadas por viviendas e infraestructura, lo que multiplica el riesgo.En esa misma línea, Lazo propone un paquete de prioridades concretas: obras hidráulicas y sanitarias para asegurar el abastecimiento de agua en época crítica; identificación técnica de los tramos viales más vulnerables antes de que ocurran los daños; campañas de fumigación anticipadas; continuidad educativa; y el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana con respaldo del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología de Perú (Senamhi) y la cooperación internacional.Además, el meteorólogo subraya que la responsabilidad no puede concentrarse solo en el Gobierno central: las autoridades regionales y locales tienen la obligación de elaborar sus propios estudios de vulnerabilidad para ejecutar obras específicas, en lugar de esperar a la emergencia."Sabemos que este evento cada vez va a ser más frecuente y los impactos mayores. [Debemos] hacer obras que realmente sean sostenibles y que reduzcan tremendamente esos impactos negativos, no solamente las pérdidas económicas, sino sobre todo la pérdida de vidas humanas", concluye Lazo.
Más de tres millones de niños y adolescentes peruanos viven en zonas de riesgo alto o muy alto, y el 43% de los colegios está expuesto. El país sudamericano llega a un Niño "de una magnitud no vista en 50 años" con un sistema más reactivo que preventivo, sostiene meteorólogo a Sputnik.
Perú inicia el tramo más crítico del fenómeno meteorológico, calificado de "extraordinario". Se prevén posibles lluvias de hasta 100 milímetros diarios en verano, un océano hasta 4,6 centígrados más cálido de lo normal frente a la costa y pérdidas que podrían alcanzar los 45.000 millones de dólares en el peor escenario, según una estimación del especialista en riesgos naturales Patricio Valderrama.
El país llega a ese escenario sin estar preparado, advierte a Sputnik Guillermo Lazo, meteorólogo de la Universidad Científica del Sur.
"Las autoridades no tienen visión técnica, teniendo en cuenta los períodos de retorno de precipitaciones tan intensas, de hacer las obras que necesita realmente una población para que los impactos sean mucho menores. Pareciera que somos muy confiados. No tenemos cultura de prevención; da la impresión de que somos muy reactivos y, más bien, esperamos a que nos pase algo", lamenta.
🇵🇪 "No tenemos cultura de prevención": El Niño y sus secuelas amenazan a Perú
🌧 Más de tres millones de niños y adolescentes peruanos viven en zonas de riesgo alto o muy alto, y el 43% de los colegios está expuesto. El país sudamericano llega a un Niño "de una magnitud no vista… pic.twitter.com/tU6ohE3lDL
Las regiones más expuestas a los efectos de El Niño se encuentran al norte del país: Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad, donde se esperan las lluvias más intensas desde noviembre.
Para el verano, ese escenario de precipitaciones por encima del promedio histórico se extendería también a la costa central. La sierra sur y sectores de la Amazonía tendrían condiciones regulares o, en algunos casos, escasez, lo que genera preocupación por el agua en cuencas como las que alimentan el lago Titicaca, en la frontera con Bolivia.
En el plano económico, el impacto ya no es solo una proyección. La pesca, el agro y el sector textil se encuentran en una situación de retroceso pronunciado, según reconoció el ministro de Economía y Finanzas peruano, Elmer Cuba, ante el Senado (Cámara Alta).
"No va a ser posible pasar a 4% [de crecimiento económico] este año, porque tenemos un fenómeno de El Niño de una magnitud no vista en 50 años. Es fuerte y ya está afectando la pesca, la agricultura y textiles", enfatizó Cuba.
Los más vulnerables
Más de tres millones de niñas, niños y adolescentes —el 31% de la población peruana de cero a 17 años— viven en zonas de riesgo alto o muy alto, según una estimación de Unicef hecha con base en el Censo Nacional 2025, realizado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) con los niveles de peligro del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred).
Cinco regiones concentran el 62% de esa cifra: La Libertad, Lima, Piura, Lambayeque e Ica.
Asimismo, al menos 13.093 colegios —el 43,4% del total nacional— se ubican en zonas de riesgo alto o muy alto, lo que podría interrumpir clases. Unicef ha recomendado que cualquier suspensión sea focalizada y que las escuelas no se conviertan en albergues, para no retrasar el retorno a las aulas. Lazo coincide en que la continuidad educativa es un factor decisivo que las autoridades no siempre priorizan con la misma intención que la infraestructura vial o hidráulica.
Por otro lado, el Ministerio de Salud peruano identificó 4.393 establecimientos sanitarios en riesgo en 796 distritos bajo declaratoria de emergencia; el 97% son postas (puestos de salud) y centros de primer nivel, justamente los que atienden a la población más alejada.
A esto se suma el riesgo sanitario indirecto, como el aumento de charcos y agua estancada tras las lluvias que favorece la proliferación de mosquitos transmisores de dengue y chikungunya, advierte Lazo, por lo que recomienda que las campañas de fumigación se anticipen a la temporada de lluvias y no se activen recién cuando el brote ya está en curso.
El Cenepred, organismo de prevención y reducción de desastres en la nación sudamericana, estima en más de 9,3 millones las personas que podrían resultar afectadas a nivel nacional, y más de 7,9 millones viven ya en 209 distritos catalogados de muy alto riesgo por inundación.
¿Está listo el país para esto?
Lazo, en su experiencia como responsable de los sistemas de alerta temprana en Piura y Tumbes, advierte que los gobiernos locales rara vez dimensionan las obras de prevención en función de los períodos de retorno de las lluvias.
"Las autoridades locales tienen la gran responsabilidad de realizar un estudio analítico para identificar cuáles son sus vulnerabilidades y ejecutar obras que resuelvan los impactos", señala.
Otros analistas han subrayado que el error de fondo es pensar en El Niño solo cuando la lluvia ya empezó a caer, porque la energía del ciclo del agua supera la capacidad humana, y también apuntan a un problema estructural, debido a que los huaicos (riadas) bajan siempre por las mismas quebradas, pero muchas están ocupadas por viviendas e infraestructura, lo que multiplica el riesgo.
En esa misma línea, Lazo propone un paquete de prioridades concretas: obras hidráulicas y sanitarias para asegurar el abastecimiento de agua en época crítica; identificación técnica de los tramos viales más vulnerables antes de que ocurran los daños; campañas de fumigación anticipadas; continuidad educativa; y el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana con respaldo del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología de Perú (Senamhi) y la cooperación internacional.
Además, el meteorólogo subraya que la responsabilidad no puede concentrarse solo en el Gobierno central: las autoridades regionales y locales tienen la obligación de elaborar sus propios estudios de vulnerabilidad para ejecutar obras específicas, en lugar de esperar a la emergencia.
"Sabemos que este evento cada vez va a ser más frecuente y los impactos mayores. [Debemos] hacer obras que realmente sean sostenibles y que reduzcan tremendamente esos impactos negativos, no solamente las pérdidas económicas, sino sobre todo la pérdida de vidas humanas", concluye Lazo.
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