Un acuerdo que no cumple totalmente las expectativas: ¿qué hay detrás del entendimiento entre el FMI y Bolivia?
22:45 GMT 31.07.2026 (actualizado: 23:28 GMT 31.07.2026)

© AP Photo / Andrew Harnik
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El Gobierno de Bolivia y el Fondo Monetario Internacional (FMI) llegaron a un acuerdo por un préstamo de 1.900 millones de dólares a ejecutarse en los próximos años, bajo el compromiso del presidente Rodrigo Paz de encarar un plan de "reformas estructurales" para sacar a flote la economía del país sudamericano.
Al inicio de las negociaciones, meses atrás, se preveía recibir un financiamiento mucho más alto. Pero, desde el organismo de crédito, señalaron que con el apoyo de otras instituciones —como el Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento— se podrían alcanzar los 5.000 millones de dólares para fortalecer las cuentas de la nación.
Es el primer acuerdo entre Bolivia y el Fondo en más de dos décadas, pasados los gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS) entre 2006 y 2025. El bajo nivel de las reservas internacionales, la urgencia para pagar deudas y la reducción del aparato productivo —especialmente por la caída en la extracción de hidrocarburos— encaminaron a Paz a recurrir a organismos de crédito, a pesar de que en su campaña por la Presidencia se había comprometido a no hacerlo.
Mediante un comunicado, el Ministerio de Economía sostuvo: "Este acuerdo es el resultado de varios meses de trabajo y reconoce una estrategia económica que Bolivia viene implementando desde el inicio de la gestión para reconstruir la economía sobre bases sostenibles".
"El programa prioriza la disciplina fiscal y monetaria, la recuperación de la competitividad, la mejora del clima para la inversión y la transparencia en la gestión pública, manteniendo como eje central la protección social", agregó.
Durante las últimas décadas, los líderes del MAS aseguraron que recurrir al FMI implicaba someter la política monetaria a un organismo extranjero. En este sentido, el ministro de Economía, Gabriel Espinoza, dijo que "el Fondo no te condiciona cosas. Uno, como autoridad económica de un país con la soberanía correspondiente, diseña su propio programa económico. Si ese programa es sostenible, si ese programa es viable, el fondo te lo acepta para poder habilitar este financiamiento".
El ministro informó que "este respaldo internacional fortalece la confianza en la conducción económica del país y representa un paso importante para consolidar la reconstrucción económica de Bolivia, ampliando las posibilidades de acceder a financiamiento internacional en condiciones favorables para impulsar la inversión, la producción y el empleo".
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— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) July 31, 2026
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El FMI también emitió un comunicado, en el cual declaró que el acuerdo tiene la finalidad de "respaldar el programa integral de reformas económicas" planteado por la actual Administración boliviana.
El organismo consideró que "el Gobierno boliviano tiene previsto implementar una ambiciosa agenda de reformas estructurales, que incluye medidas para proteger a los hogares más vulnerables, fortalecer la gobernanza y la transparencia, modernizar los marcos monetario y cambiario, y reforzar la resiliencia del sector financiero".
Desde el ente internacional evaluaron que el país sudamericano "ha enfrentado importantes desafíos macroeconómicos en los últimos años, provocados por déficits fiscales persistentes, la disminución de la producción de hidrocarburos, la reducción de las reservas internacionales, una elevada inflación y distorsiones en los mercados cambiarios y de productos".
Una estrategia que no encaja totalmente
En diálogo con Sputnik, el economista Fernando Romero descartó "que el plan de salvataje financiero de Bolivia haya colmado plenamente las expectativas del FMI, porque se hablaba de 5.000 millones de dólares". Comentó que aún faltan algunos pasos para cerrar el acuerdo, como la aprobación en la Asamblea Legislativa Plurinacional.
"El desembolso va a tardar unas semanas. Posiblemente, se concrete hasta finalizar agosto y ya tengamos una mayor liquidez", mencionó.
El financiamiento, cuya tasa de interés ronda entre el 4% y el 4,5%, "tiene un objetivo bien claro, que es reconstruir las reservas internacionales, porque están por debajo de los 4.000 millones de dólares, con el 80% en oro. Tenemos un nivel muy bajo de divisas", explicó Romero.
Aseguró que estos 1.900 millones del Fondo son "un paliativo. Es una unidad de sangre que va a permitir estabilizar al enfermo, pero no es una cura definitiva (...) [Esto es porque] se tienen que implementar medidas estructurales, las cuales se han [aplicado] en parte en el presupuesto reformulado 2026 que recientemente se aprobó en el Senado, por ejemplo, al establecer que ya no se van a financiar las empresas públicas deficitarias".
Aunque esto es importante, para Romero "no es suficiente". "Pienso que el [ente internacional] va a exigir que la deuda pública baje de un 90% a un 60% aproximadamente del Producto Interno Bruto (PIB). Bolivia lleva dos años consecutivos de déficit fiscal, por lo tanto, el FMI exige acciones más drásticas en materia fiscal".
El economista indicó que una de las exigencias pasaba por la flexibilización del tipo de cambio. Eso se cumplió a inicios de julio, cuando el dólar dejó de costar 6,96 pesos bolivianos para flotar hasta alcanzar la cotización de 12,15 unidades por divisa estadounidense de esta fecha.
Según Romero, existe el riesgo de que este crédito se use para solventar el gasto público y la compra de combustibles, lo cual sería un derroche de dinero. El Gobierno "debería canalizar estos recursos a proyectos y obras de alto impacto económico y social, que dinamicen y reactiven la economía y, sobre todo, dirijan recursos a sectores económicos y productivos que generen divisas".
"Tenemos un elevado gasto público, pero ingresos fiscales muy limitados porque esa gallina de huevos dorados que era la exportación de gas natural ha caído de manera importante, aunque no así los gastos. Esto ha hecho que Bolivia se endeude más", hasta superar en estos días los 14.000 millones de dólares, sin contar estos nuevos recursos del FMI, añadió el experto.
¿Endeudarse para pagar deuda?
En charla para Sputnik, el economista Martín Moreira resaltó el hecho de que Bolivia solamente reciba 1.900 millones de dólares —cuando en un primer momento esperaba 5.000 millones— es muestra de que el plan del Gobierno no terminó de convencer al FMI. "Este monto se va a ejecutar en 36 meses y solo va a servir para pagar servicios de deuda", que hasta antes de fin de 2026 ascenderán a 800 millones de dólares.
"Tenemos muchísimas deudas y no hay dinero porque no se ha estructurado el aparato productivo primario", dijo el analista.
Sobre el texto del acuerdo, Moreira observó que "el ministro Espinoza no ha explicado nada de las condiciones. Y eso me genera dudas".
En el mismo sentido se expresó el líder de la oposición, Jorge Tuto Quiroga (2001-2002), líder de la Alianza Libre. "Él también pidió que se diga con qué condicionamientos viene el acuerdo, pidió que se transparente este convenio técnico", comentó Moreira.
De todos modos, no se espera que la Asamblea Legislativa ponga obstáculos a la aprobación del acuerdo con el FMI, el cual Quiroga solicitaba desde hacía varios meses.
Moreira comentó que otro de los pedidos del FMI pasa por la sanción de la Ley de Inversiones, cuya aprobación se prepara en el Parlamento. Según el analista, este texto tiene por finalidad facilitar el ingreso de empresas transnacionales para invertir en materias primas estratégicas.
"El FMI es un lobby de transnacionales. Va a pretender generar beneficios para las transnacionales en Bolivia. Esto va a generar un nuevo proceso neoliberal, con índices de pobreza muy altos como ya vimos en etapas anteriores", aseguró el economista.
Sostuvo que la solución a la crisis económica pasaría por "trabajar leyes de Hidrocarburos, de Minería, de recursos evaporíticos, de litio, de Inversiones, pero conjuntamente con todos los bolivianos", para garantizar una participación efectiva del Estado, sobre todo en las ganancias.
En este sentido, reflexionó que si ya se hubieran buscado inversiones para Bolivia, no habría sido necesario devaluar la moneda ni recurrir al endeudamiento internacional.
Para Moreira "prestarse es bueno, pero cuando sabes cómo lo vas a devolver. Prestarse es malo cuando no tienes la plata y tapas un hueco para abrir un hueco más grande. Es lo que nos pasa con el FMI".

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