Kast sacrifica a su ministra de Seguridad para mejorar su imagen pública, explica analista
Kast sacrifica a su ministra de Seguridad para mejorar su imagen pública, explica analista
Sputnik Mundo
La decisión del presidente de Chile, José Antonio Kast, de remover a su ministra de Seguridad obedece a la preocupación del mandatario por la imparable caída... 22.05.2026, Sputnik Mundo
La falta de logros concretos en materia de seguridad y la "improvisación" que se reflejó en varias de sus actuaciones públicas acabaron precipitando la salida del gabinete de Trinidad Steinert, quien había asumido en marzo de este año como uno de los rostros fuertes del equipo del mandatario.La funcionaria había llegado al Gobierno como una de las apuestas más arriesgadas del presidente: la abogada de 70 años había dejado atrás una carrera de 20 años como fiscal en regiones del norte del país para encabezar el ministerio encargado de mejorar los problemas de seguridad en el país, uno de los pilares de la campaña que llevaron a Kast al Palacio de La Moneda.Entre sus principales credenciales aparecía haber encabezado, desde su rol de fiscal en las regiones norteñas de Arica y Parinacota y Tarapacá, la persecución al crimen organizado que operaba en la frontera y que desde el equipo de Kast se solía señalar como gran responsable de los aumentos en la criminalidad.Sin embargo, los dos primeros meses de gestión se le hicieron cuesta arriba: a poco de asumir la ministra fue señalada por hacer gestiones extraoficiales para destituir a la entonces jefa de Inteligencia de la Policía De Investigaciones (PDI), Consuelo Peña, por diferencias que provenían de su época como fiscal.Al mismo tiempo, la oposición e incluso algunos legisladores de partidos del oficialismo comenzaron a mostrar su desazón por las faltas de Steinert a convocatorias del Congreso y por la falta de un "plan de seguridad" que explicitara sus acciones ante el Poder Legislativo. De hecho, la secretaria de Estado llegó a reconocer durante una entrevista radial que "no esperaba la exigencia de un plan de seguridad estructurado".El quiebre con el Congreso llevó a la oposición a anunciar, para el mes de junio, una interpelación a Steinert para exigirle explicaciones por la falta de un plan. Apenas horas después de que la convocatoria fuera conocida, Kast oficializó la remoción de la ministra junto con la de María Sedini, secretaria general de Gobierno y vocera del mandatario.En diálogo con Sputnik, la analista política Natalie Rojas consideró que el caso de Steinert deja en evidencia la "improvisación" que rodeó el proceso de conformación del equipo de Gobierno de Kast, plagado de dirigentes provenientes del mundo empresarial y en su mayoría sin experiencia en la gestión pública.La caída en las encuestasLa experta señaló que la salida de la ministra de Seguridad se dio a menos de 70 días de la asunción del Gobierno, convirtiéndose en la salida más tempranera de un gabinete desde el retorno chileno a la democracia en 1990. Para Rojas, la precipitada decisión de Kast puede explicarse por un "contexto" político que se presenta negativo para el Gobierno, cuya imagen ha venido cayendo en las encuestas.Unos días antes, la misma consultora había dado otro dato aún más específico: las dos áreas del Gobierno con mayor desaprobación eran las comunicaciones —en mano de Sedini— con un 68% de rechazo y el combate al crimen, con un 61%.Para Rojas, el propio Kast tomó nota de estos números a la hora de rubricar las salidas de Sedini y Steinert, atento a que "en política necesitas decirle a tu base sólida que estás cumpliendo en algo" y esta gestión "no está cumpliendo en absolutamente en nada" para sus propios votantes.Un cambio de rumbo solo en lo "mediático"El nerviosismo del Gobierno por el debilitamiento de la imagen de Gobierno quedó al descubierto a mediados de mayo, cuando el propio Kast dijo a la prensa que su idea de expulsar 300.000 migrantes en el comienzo de su Gobierno "era una metáfora". "Si alguien creyó que en un día vamos a expulsar a 300.000, creo que entendió mal el mensaje", lanzó el mandatario.Pocos días después, el presidente volvió a corregirse, esta vez para aclarar que "quizás la palabra era hipérbole, no metáfora".Rojas explicó que, en el fondo, lo que Kast busca con la remoción de Steinert no es tanto generar un golpe de timón en las políticas de seguridad sino "despercudirse de las críticas" generadas hacia la ministra de Seguridad, a pocos días de la primera cuenta pública de su gestión, una instancia anual en la que los presidentes chilenos presentan un balance de gestión hacia la población.De hecho, la analista consideró que la elección del hasta ahora ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, como nuevo titular de la cartera de Seguridad Pública demuestra que Kast intenta hacer un "reacomodo de sus propias piezas" y refugiarse en "su núcleo más duro", sin apelar, por el momento, a dirigentes con más experiencia política de otros partidos tradicionales de la derecha chilena.Aunque Arrau no llegue con propuestas diametralmente diferentes en materia de seguridad, sí podría dar un nuevo impulso "mediático" a la gestión, apuntó la analista, remarcando que el nuevo ministro se desenvuelve mejor en medios de comunicación y podría construir una mejor imagen desde esa cartera.
La decisión del presidente de Chile, José Antonio Kast, de remover a su ministra de Seguridad obedece a la preocupación del mandatario por la imparable caída en la aprobación del Gobierno, explicó a Sputnik la analista Natalie Rojas. Para la experta, el Gobierno no ha conseguido logros tangibles en el que fue el pilar de su campaña electoral.
La falta de logros concretos en materia de seguridad y la "improvisación" que se reflejó en varias de sus actuaciones públicas acabaron precipitando la salida del gabinete de Trinidad Steinert, quien había asumido en marzo de este año como uno de los rostros fuertes del equipo del mandatario.
La funcionaria había llegado al Gobierno como una de las apuestas más arriesgadas del presidente: la abogada de 70 años había dejado atrás una carrera de 20 años como fiscal en regiones del norte del país para encabezar el ministerio encargado de mejorar los problemas de seguridad en el país, uno de los pilares de la campaña que llevaron a Kast al Palacio de La Moneda.
Entre sus principales credenciales aparecía haber encabezado, desde su rol de fiscal en las regiones norteñas de Arica y Parinacota y Tarapacá, la persecución al crimen organizado que operaba en la frontera y que desde el equipo de Kast se solía señalar como gran responsable de los aumentos en la criminalidad.
Sin embargo, los dos primeros meses de gestión se le hicieron cuesta arriba: a poco de asumir la ministra fue señalada por hacer gestiones extraoficiales para destituir a la entonces jefa de Inteligencia de la Policía De Investigaciones (PDI), Consuelo Peña, por diferencias que provenían de su época como fiscal.
Al mismo tiempo, la oposición e incluso algunos legisladores de partidos del oficialismo comenzaron a mostrar su desazón por las faltas de Steinert a convocatorias del Congreso y por la falta de un "plan de seguridad" que explicitara sus acciones ante el Poder Legislativo. De hecho, la secretaria de Estado llegó a reconocer durante una entrevista radial que "no esperaba la exigencia de un plan de seguridad estructurado".
El quiebre con el Congreso llevó a la oposición a anunciar, para el mes de junio, una interpelación a Steinert para exigirle explicaciones por la falta de un plan. Apenas horas después de que la convocatoria fuera conocida, Kast oficializó la remoción de la ministra junto con la de María Sedini, secretaria general de Gobierno y vocera del mandatario.
En diálogo con Sputnik, la analista política Natalie Rojas consideró que el caso de Steinert deja en evidencia la "improvisación" que rodeó el proceso de conformación del equipo de Gobierno de Kast, plagado de dirigentes provenientes del mundo empresarial y en su mayoría sin experiencia en la gestión pública.
"La ministra dijo textualmente que no sabía que tenía que tener un plan elaborado. Nadie duda de sus pergaminos y de que hay una preparación técnica pero el oficio ministerial es otra cosa, tiene otros matices. Se nota que hay mucha improvisación y eso es lo que personifica Steinert", explicó Rojas, investigadora de la organización Nodo XXI.
La caída en las encuestas
La experta señaló que la salida de la ministra de Seguridad se dio a menos de 70 días de la asunción del Gobierno, convirtiéndose en la salida más tempranera de un gabinete desde el retorno chileno a la democracia en 1990.
En efecto, un estudio relevado a mediados de mayo por la consultora Cadem —una de la más seguida por el propio sistema político chileno— indicó que la aprobación del Gobierno de Kast había bajado cuatro puntos, ubicándose en el 36%, el extremo más bajo desde su asunción. El mismo informe señala que el 64% de los consultados "no cree que el Gobierno tenga un plan de seguridad concreto", a pesar de que era una de sus principales promesas de campaña.
Unos días antes, la misma consultora había dado otro dato aún más específico: las dos áreas del Gobierno con mayor desaprobación eran las comunicaciones —en mano de Sedini— con un 68% de rechazo y el combate al crimen, con un 61%.
Para Rojas, el propio Kast tomó nota de estos números a la hora de rubricar las salidas de Sedini y Steinert, atento a que "en política necesitas decirle a tu base sólida que estás cumpliendo en algo" y esta gestión "no está cumpliendo en absolutamente en nada" para sus propios votantes.
Un cambio de rumbo solo en lo "mediático"
El nerviosismo del Gobierno por el debilitamiento de la imagen de Gobierno quedó al descubierto a mediados de mayo, cuando el propio Kast dijo a la prensa que su idea de expulsar 300.000 migrantes en el comienzo de su Gobierno "era una metáfora". "Si alguien creyó que en un día vamos a expulsar a 300.000, creo que entendió mal el mensaje", lanzó el mandatario.
Pocos días después, el presidente volvió a corregirse, esta vez para aclarar que "quizás la palabra era hipérbole, no metáfora".
Rojas explicó que, en el fondo, lo que Kast busca con la remoción de Steinert no es tanto generar un golpe de timón en las políticas de seguridad sino "despercudirse de las críticas" generadas hacia la ministra de Seguridad, a pocos días de la primera cuenta pública de su gestión, una instancia anual en la que los presidentes chilenos presentan un balance de gestión hacia la población.
De hecho, la analista consideró que la elección del hasta ahora ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, como nuevo titular de la cartera de Seguridad Pública demuestra que Kast intenta hacer un "reacomodo de sus propias piezas" y refugiarse en "su núcleo más duro", sin apelar, por el momento, a dirigentes con más experiencia política de otros partidos tradicionales de la derecha chilena.
Aunque Arrau no llegue con propuestas diametralmente diferentes en materia de seguridad, sí podría dar un nuevo impulso "mediático" a la gestión, apuntó la analista, remarcando que el nuevo ministro se desenvuelve mejor en medios de comunicación y podría construir una mejor imagen desde esa cartera.
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