"Cuestión de soberanía": Buenos Aires acuerda con EEUU el patrullaje conjunto en el mar Argentino
"Cuestión de soberanía": Buenos Aires acuerda con EEUU el patrullaje conjunto en el mar Argentino
Sputnik Mundo
La embajada norteamericana anunció un acuerdo de cooperación con la Armada argentina para reforzar la vigilancia marítima en el Atlántico Sur, incluyendo aguas... 22.05.2026, Sputnik Mundo
La representación diplomática estadounidense en Buenos Aires anunció un acuerdo de cooperación con Argentina para reforzar durante cinco años la vigilancia marítima en el Atlántico Sur, antes de que el Gobierno de Javier Milei difundiera detalles del convenio. La iniciativa profundiza el alineamiento militar con Washington en una zona sensible para la soberanía argentina.El entendimiento fue formalizado mediante una carta de intención entre el jefe de la Armada argentina, Juan Carlos Romay, y el contraalmirante Carlos Sardiello, de la Cuarta Flota del Comando Sur norteamericano. El programa incluye tecnología, entrenamiento y apoyo operativo para detectar, interceptar y neutralizar amenazas marítimas en el mar Argentino.Washington presentó la iniciativa bajo el Programa de Protección de Bienes Comunes Globales, una denominación que generó cuestionamientos en la oposición argentina. El Ministerio de Defensa, en cambio, sostuvo que el acuerdo permitirá fortalecer la soberanía marítima con más presencia, equipamiento y capacidades propias para vigilar el Atlántico Sur.El Gobierno presenta el convenio como una respuesta a las limitaciones materiales de la Armada para controlar una extensa plataforma marítima. El área concentra recursos pesqueros, proyección antártica, rutas hacia el Atlántico Sur, cercanía con las islas Malvinas y una creciente atención por proyectos energéticos offshore. El acuerdo también se inscribe en la competencia estratégica de Estados Unidos con China, cuya flota pesquera opera cerca de la zona económica exclusiva argentina.Según la comunicación estadounidense, el esquema se ampliará durante los próximos cinco años con equipamiento avanzado, entrenamiento especializado y apoyo para enfrentar amenazas marítimas. El objetivo declarado es mejorar la detección de embarcaciones, el monitoreo del tráfico naval y la respuesta frente a actividades ilícitas en la zona marítima.El convenio se suma a una serie de gestos recientes de acercamiento militar entre Milei y la administración de Donald Trump. En abril, el presidente argentino visitó el portaaviones nuclear USS Nimitz durante ejercicios navales conjuntos frente a la costa nacional, en una señal de alto contenido político y diplomático.La expresión "bienes comunes globales" concentra buena parte de la controversia. Para Washington, se trata de una fórmula de cooperación en seguridad regional. Para sus críticos en el país sudamericano, el mar Argentino no debe ser presentado como un ámbito abierto de seguridad internacional, sino como una zona bajo responsabilidad soberana del Estado nacional.Un vínculo asimétrico"El dato no es menor: es anunciado por la Embajada estadounidense y después retomado por el Comando Sur", dijo a Sputnik el analista internacional Ezequiel Magnani. Para el experto, esa secuencia "muestra claramente el perfil o la direccionalidad estratégica de un programa que apunta a profundizar la cooperación militar entre Washington y Buenos Aires bajo una relación asimétrica".El especialista advirtió que el concepto de los "bienes comunes globales" supone una aproximación discursiva compleja, porque "emparenta al mar Argentino como un bien común". Para Magnani, esa fórmula resulta problemática, ya que estos son espacios ubicados fuera de la jurisdicción de los Estados.El consultor recordó que "no es exactamente un bien común lo que se va a vigilar, sino un espacio que, en distinto grado, depende de la jurisdicción argentina y de derechos reconocidos por la Convención del Mar" de Naciones Unidas.Magnani señaló, además, que el vínculo militar con Estados Unidos "omite un gran elefante blanco" en el Atlántico Sur: el Reino Unido, el adversario con el que Argentina mantiene la disputa por la soberanía sobre las islas Malvinas.Los costos invisiblesConsultado por Sputnik, el analista internacional argentino Juan Venturino sostuvo que el acuerdo implica "el ocaso de la posibilidad de la Argentina de fantasear con volver a tener una flota propia capaz de administrar su soberanía marítima, su industria naval y una doctrina de defensa". "Concretamente, esto significa tener a EEUU patrullando casi como si fuera el lugarteniente", afirmó el investigador. Según el especialista, Buenos Aires pasaría de tener poca capacidad operativa a "declararse dependiente sobre su propio espacio marítimo". En su mirada, el programa "equivale a aceptar que otra potencia venga a cuidarnos" en nombre de bienes comunes globales.Venturino advirtió que el acuerdo puede generar costos de largo plazo. "Va a ser complicado desandar ese camino porque cada cesión de capacidad a una potencia condiciona decisiones futuras, sobre todo pensando en el vínculo con otros países de peso", sostuvo.
La embajada norteamericana anunció un acuerdo de cooperación con la Armada argentina para reforzar la vigilancia marítima en el Atlántico Sur, incluyendo aguas del país sudamericano. "Es una renuncia a contar con capacidades estratégicas propias sobre el territorio", dijo a Sputnik un experto.
La representación diplomática estadounidense en Buenos Aires anunció un acuerdo de cooperación con Argentina para reforzar durante cinco años la vigilancia marítima en el Atlántico Sur, antes de que el Gobierno de Javier Milei difundiera detalles del convenio. La iniciativa profundiza el alineamiento militar con Washington en una zona sensible para la soberanía argentina.
El entendimiento fue formalizado mediante una carta de intención entre el jefe de la Armada argentina, Juan Carlos Romay, y el contraalmirante Carlos Sardiello, de la Cuarta Flota del Comando Sur norteamericano. El programa incluye tecnología, entrenamiento y apoyo operativo para detectar, interceptar y neutralizar amenazas marítimas en el mar Argentino.
Washington presentó la iniciativa bajo el Programa de Protección de Bienes Comunes Globales, una denominación que generó cuestionamientos en la oposición argentina. El Ministerio de Defensa, en cambio, sostuvo que el acuerdo permitirá fortalecer la soberanía marítima con más presencia, equipamiento y capacidades propias para vigilar el Atlántico Sur.
La cooperación ya comenzó con la provisión de sensores multiespectrales, sistemas de comando y control, comunicaciones y enlaces de datos para una aeronave B-200M Cormorán de la Armada. El esquema también prevé incorporar dos aviones Textron B-360 ER MPA, drones de despegue vertical y un simulador para P-3C Orión.
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El Gobierno presenta el convenio como una respuesta a las limitaciones materiales de la Armada para controlar una extensa plataforma marítima. El área concentra recursos pesqueros, proyección antártica, rutas hacia el Atlántico Sur, cercanía con las islas Malvinas y una creciente atención por proyectos energéticos offshore. El acuerdo también se inscribe en la competencia estratégica de Estados Unidos con China, cuya flota pesquera opera cerca de la zona económica exclusiva argentina.
Según la comunicación estadounidense, el esquema se ampliará durante los próximos cinco años con equipamiento avanzado, entrenamiento especializado y apoyo para enfrentar amenazas marítimas. El objetivo declarado es mejorar la detección de embarcaciones, el monitoreo del tráfico naval y la respuesta frente a actividades ilícitas en la zona marítima.
El convenio se suma a una serie de gestos recientes de acercamiento militar entre Milei y la administración de Donald Trump. En abril, el presidente argentino visitó el portaaviones nuclear USS Nimitz durante ejercicios navales conjuntos frente a la costa nacional, en una señal de alto contenido político y diplomático.
La expresión "bienes comunes globales" concentra buena parte de la controversia. Para Washington, se trata de una fórmula de cooperación en seguridad regional. Para sus críticos en el país sudamericano, el mar Argentino no debe ser presentado como un ámbito abierto de seguridad internacional, sino como una zona bajo responsabilidad soberana del Estado nacional.
Un vínculo asimétrico
"El dato no es menor: es anunciado por la Embajada estadounidense y después retomado por el Comando Sur", dijo a Sputnik el analista internacional Ezequiel Magnani. Para el experto, esa secuencia "muestra claramente el perfil o la direccionalidad estratégica de un programa que apunta a profundizar la cooperación militar entre Washington y Buenos Aires bajo una relación asimétrica".
El investigador explicó que Estados Unidos tiene "un fuerte interés respecto a cooperar con la Armada local y a entregarle medios para vigilar el mar Argentino". Según sostuvo, el eje está puesto en la pesca no regulada, aunque "sin mencionarlo, China claramente aparece como actor central".
El especialista advirtió que el concepto de los "bienes comunes globales" supone una aproximación discursiva compleja, porque "emparenta al mar Argentino como un bien común". Para Magnani, esa fórmula resulta problemática, ya que estos son espacios ubicados fuera de la jurisdicción de los Estados.
El consultor recordó que "no es exactamente un bien común lo que se va a vigilar, sino un espacio que, en distinto grado, depende de la jurisdicción argentina y de derechos reconocidos por la Convención del Mar" de Naciones Unidas.
Magnani señaló, además, que el vínculo militar con Estados Unidos "omite un gran elefante blanco" en el Atlántico Sur: el Reino Unido, el adversario con el que Argentina mantiene la disputa por la soberanía sobre las islas Malvinas.
Los costos invisibles
Consultado por Sputnik, el analista internacional argentino Juan Venturino sostuvo que el acuerdo implica "el ocaso de la posibilidad de la Argentina de fantasear con volver a tener una flota propia capaz de administrar su soberanía marítima, su industria naval y una doctrina de defensa".
A su juicio, el convenio "expresa una renuncia a contar con capacidades estratégicas propias sobre el territorio".
"Concretamente, esto significa tener a EEUU patrullando casi como si fuera el lugarteniente", afirmó el investigador. Según el especialista, Buenos Aires pasaría de tener poca capacidad operativa a "declararse dependiente sobre su propio espacio marítimo".
En su mirada, el programa "equivale a aceptar que otra potencia venga a cuidarnos" en nombre de bienes comunes globales.
Venturino advirtió que el acuerdo puede generar costos de largo plazo. "Va a ser complicado desandar ese camino porque cada cesión de capacidad a una potencia condiciona decisiones futuras, sobre todo pensando en el vínculo con otros países de peso", sostuvo.
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