Amagos de anexar Venezuela a EEUU evidencian "una crisis de hegemonía", dice experta
Amagos de anexar Venezuela a EEUU evidencian "una crisis de hegemonía", dice experta
Sputnik Mundo
Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, se pronunció sobre los reportes de un periodista de 'Fox News' quien afirmó, tras hablar con el mandatario... 16.05.2026, Sputnik Mundo
"Eso no está previsto, jamás estaría previsto, porque si algo tenemos los venezolanos es que amamos nuestro proceso de independencia", dijo la presidenta en funciones. Washington y Caracas han avanzado en la recomposición de sus lazos, rotos desde 2019. Sin embargo, la declaración reabre viejas heridas y ha desatado una discusión que ha recorrido calles, redes sociales, programas políticos y tribunas tanto oficialistas como opositoras.El trasfondo geopolítico"Creo que sí hay una relación con la derrota estratégica en Irán, pero no solamente con eso. Lo que estamos viendo es algo más profundo: una crisis de hegemonía", dijo en diálogo con Sputnik Michelle Ellner, coordinadora para América Latina de la organización CODEPINK.La activista explica que una potencia segura de su dominio prefiere mecanismos de control indirectos, no anexiones explícitas. Sin embargo, detalla que la campaña militar emprendida tanto por EEUU como por Israel contra Irán trajo consigo un parteaguas.Por su parte, Sergio Rodríguez Gelfenstein, internacionalista venezolano, hace énfasis en diálogo con este medio en la naturaleza performática y negociadora del presidente de EEUU. "Hay que entender el uso de la retórica por parte de Trump como instrumento de presión y como instrumento de fuerza", sostiene. Para el experto, no es un síntoma de debilidad, sino una táctica ya ensayada con, por ejemplo, Canadá y Groenlandia.Entre el derecho y el sentido comúnAmbos analistas coinciden en que las intenciones de anexión esbozadas con la declaración del presidente estadounidense son imposibles. Ellner apela al derecho internacional para exponer su punto de vista: "Jurídicamente, no existe una figura seria dentro del derecho estadounidense o internacional que permita anexar unilateralmente a Venezuela como 'estado 51'".Recuerda que la Constitución de EEUU contempla el surgimiento de nuevos estados, pero sobre territorios ya controlados o mediante procesos internos, nunca por coerción sobre un país soberano. Gelfenstein complementa esta visión desde la historia y la política interna de la nación norteamericana."Nunca en la historia de Estados Unidos, que este año cumple 250 años, salvo en el caso de Texas —que fue una república por siete u ocho años—, un Estado ha sido incorporado a Estados Unidos por la fuerza", explica. El especialista añade que la élite estadounidense nunca ha querido incorporar territorios con otra lengua, cultura y religión: "No lo han hecho con Puerto Rico, mucho menos lo van a hacer con Venezuela".Desde la perspectiva de Gelfenstein, las propias aspiraciones del mandatario colisionan con fibras identitarias que aún mantienen la cohesión del pueblo venezolano: "Yo no tengo ninguna duda de que, frente a una eventualidad como esta, sectores políticos diversos del país, que hoy están incluso en diferentes ubicaciones políticas e ideológicas, se unirían para rechazar, refutar y luchar contra esta imposición".La hora de la CELAC y la ONUAmbos analistas sentencian que, ante las declaraciones de Trump, se requiere una respuesta firme de los organismos multilaterales. "La ONU, CELAC y otros espacios regionales deberían reaccionar con claridad y firmeza en defensa del principio de soberanía", dijo Ellner, quien añade que América Latina, con su memoria de golpes e intervenciones, debería responder en defensa de la autodeterminación, no de un Gobierno específico.Finalmente, ambos expertos coinciden en que el pueblo estadounidense no respalda estas aventuras expansionistas, aunque por razones distintas."La sociedad estadounidense está profundamente dividida. Sectores nacionalistas ven esto con entusiasmo, pero hay mucha preocupación incluso en sectores moderados", dijo la activista. "Mientras millones de estadounidenses luchan por sobrevivir con inflación, deudas y crisis de vivienda, su clase política pide un presupuesto militar de 1,5 billones de dólares".Si bien Gelfenstein secunda esta postura, añade que dicha desconexión es precisamente lo que permite usar la retórica imperial como cortina de humo. El estadounidense promedio, concluye Ellner, "está más preocupado por la salud que por anexar Groenlandia o Venezuela".
Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, se pronunció sobre los reportes de un periodista de 'Fox News' quien afirmó, tras hablar con el mandatario Donald Trump, que EEUU está "considerando seriamente" la posibilidad de que la nación caribeña se una al país norteamericano como el estado número 51.
"Eso no está previsto, jamás estaría previsto, porque si algo tenemos los venezolanos es que amamos nuestro proceso de independencia", dijo la presidenta en funciones.
Washington y Caracas han avanzado en la recomposición de sus lazos, rotos desde 2019. Sin embargo, la declaración reabre viejas heridas y ha desatado una discusión que ha recorrido calles, redes sociales, programas políticos y tribunas tanto oficialistas como opositoras.
El trasfondo geopolítico
"Creo que sí hay una relación con la derrota estratégica en Irán, pero no solamente con eso. Lo que estamos viendo es algo más profundo: una crisis de hegemonía", dijo en diálogo con Sputnik Michelle Ellner, coordinadora para América Latina de la organización CODEPINK.
La activista explica que una potencia segura de su dominio prefiere mecanismos de control indirectos, no anexiones explícitas. Sin embargo, detalla que la campaña militar emprendida tanto por EEUU como por Israel contra Irán trajo consigo un parteaguas.
"Estados Unidos e Israel tienen una superioridad militar aplastante, pero aun así no lograron imponer una rendición política total. En momentos de declive relativo, los imperios se vuelven más agresivos y explícitos en su lenguaje". Así, destaca que la nación caribeña se convierte en una pieza de valor clave, ya que "combina petróleo, ubicación estratégica y un enorme valor simbólico dentro de la historia de resistencia latinoamericana".
Por su parte, Sergio Rodríguez Gelfenstein, internacionalista venezolano, hace énfasis en diálogo con este medio en la naturaleza performática y negociadora del presidente de EEUU. "Hay que entender el uso de la retórica por parte de Trump como instrumento de presión y como instrumento de fuerza", sostiene. Para el experto, no es un síntoma de debilidad, sino una táctica ya ensayada con, por ejemplo, Canadá y Groenlandia.
Entre el derecho y el sentido común
Ambos analistas coinciden en que las intenciones de anexión esbozadas con la declaración del presidente estadounidense son imposibles. Ellner apela al derecho internacional para exponer su punto de vista: "Jurídicamente, no existe una figura seria dentro del derecho estadounidense o internacional que permita anexar unilateralmente a Venezuela como 'estado 51'".
Recuerda que la Constitución de EEUU contempla el surgimiento de nuevos estados, pero sobre territorios ya controlados o mediante procesos internos, nunca por coerción sobre un país soberano. Gelfenstein complementa esta visión desde la historia y la política interna de la nación norteamericana.
"Nunca en la historia de Estados Unidos, que este año cumple 250 años, salvo en el caso de Texas —que fue una república por siete u ocho años—, un Estado ha sido incorporado a Estados Unidos por la fuerza", explica. El especialista añade que la élite estadounidense nunca ha querido incorporar territorios con otra lengua, cultura y religión: "No lo han hecho con Puerto Rico, mucho menos lo van a hacer con Venezuela".
Desde la perspectiva de Gelfenstein, las propias aspiraciones del mandatario colisionan con fibras identitarias que aún mantienen la cohesión del pueblo venezolano: "Yo no tengo ninguna duda de que, frente a una eventualidad como esta, sectores políticos diversos del país, que hoy están incluso en diferentes ubicaciones políticas e ideológicas, se unirían para rechazar, refutar y luchar contra esta imposición".
La hora de la CELAC y la ONU
Ambos analistas sentencian que, ante las declaraciones de Trump, se requiere una respuesta firme de los organismos multilaterales. "La ONU, CELAC y otros espacios regionales deberían reaccionar con claridad y firmeza en defensa del principio de soberanía", dijo Ellner, quien añade que América Latina, con su memoria de golpes e intervenciones, debería responder en defensa de la autodeterminación, no de un Gobierno específico.
Finalmente, ambos expertos coinciden en que el pueblo estadounidense no respalda estas aventuras expansionistas, aunque por razones distintas.
"La sociedad estadounidense está profundamente dividida. Sectores nacionalistas ven esto con entusiasmo, pero hay mucha preocupación incluso en sectores moderados", dijo la activista. "Mientras millones de estadounidenses luchan por sobrevivir con inflación, deudas y crisis de vivienda, su clase política pide un presupuesto militar de 1,5 billones de dólares".
Si bien Gelfenstein secunda esta postura, añade que dicha desconexión es precisamente lo que permite usar la retórica imperial como cortina de humo. El estadounidense promedio, concluye Ellner, "está más preocupado por la salud que por anexar Groenlandia o Venezuela".
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