El Escudo de las Américas es "una alianza para desarrollar la agenda de EEUU" en la región, dice experto
El Escudo de las Américas es "una alianza para desarrollar la agenda de EEUU" en la región, dice experto
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El encuentro de la Administración de Donald Trump con líderes latinoamericanos afines a Washington busca minar a los Gobiernos progresistas de la región... 07.03.2026, Sputnik Mundo
El presidente estadounidense, Donald Trump, se reunirá el 7 de marzo en la ciudad de Doral, en el condado de Miami-Dade, Florida, con una docena de mandatarios latinoamericanos afines a Washington en un encuentro denominado "Escudo de las Américas".De acuerdo con la Casa Blanca, el objetivo de la cumbre es "promover la libertad, la seguridad y la prosperidad" en la región.El encuentro se produce después de la invasión estadounidense de Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro y mientras Donald Trump alega que Cuba "va a caer muy pronto".Los presidentes que han confirmado su participación son Javier Milei, de Argentina; Rodrigo Paz, de Bolivia; Rodrigo Chaves, de Costa Rica; Luis Abinader, de República Dominicana; Daniel Noboa, de Ecuador; Nayib Bukele, de El Salvador; Nasry Asfura, de Honduras; José Raúl Mulino, de Panamá; Santiago Peña, de Paraguay, así como Kamla Persad-Bissessar, primera ministra de Trinidad y Tobago.Además, se espera la presencia del presidente electo de Chile, José Antonio Kast —quien asumirá el cargo el 11 de marzo— y de un par de líderes más, cuyo nombre no ha sido dado a conocer."Esta histórica coalición de naciones trabajará conjuntamente para impulsar estrategias que pongan fin a la injerencia extranjera en nuestro hemisferio, a las pandillas y cárteles criminales y narcoterroristas, y a la inmigración ilegal y masiva", señaló en un comunicado la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.Una alianza útil a EEUUÓscar Vidarte Arévalo, académico adscrito a la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), observó que se trata de "una alianza en función de los intereses que tiene Estados Unidos en Latinoamérica", por lo que la reunión va a poner el acento en "la preocupación que genera China", el supuesto narcoterrorismo —que le da pie a Washington para invadir países— y la migración irregular en el continente.El experto señaló que todos los invitados comparten, con sus respectivas diferencias ideológicas, ser gobiernos de derechas que, de alguna manera, "sienten o ven en Estados Unidos a un líder natural".Además, a la luz de las acciones recientes del país norteamericano en el continente, estos Gobiernos están "tratando de aprovechar un poco las circunstancias de la alianza con Estados Unidos"."En tiempos tan disruptivos, tan inestables, la alianza con Estados Unidos puede ser de gran importancia para países como los nuestros", ponderó el experto en diálogo con Sputnik, aunque expresó "serias dudas" al respecto.Por otro lado, el internacionalista refirió que la cumbre se llevará a cabo en un momento en el que la región experimenta una división cada vez más difícil de superar."Pero hoy la fractura es de tal medida, de tal magnitud profundizada, más por esto que hace Estados Unidos, que hoy en día se hace muy pero muy difícil construir una agenda regional, ya sea latinoamericana, ya sea sudamericana", ahondó.Al mismo tiempo, el internacionalista destacó que, actualmente, los organismos multilaterales de la región están muy debilitados, lo que profundiza más estas deficiencias, toda vez que "una región fracturada es una región que no tiene capacidad de diálogo, que no tiene capacidad de resolver problemas comunes, de hacer frente a ese medio de negociación para satisfacer intereses comunes".Minar a los Gobiernos progresistas Sobre este aspecto, el historiador Javier Gámez Chávez, catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, señaló que la cumbre es la culminación de la estrategia que Donald Trump implementó desde que regresó a la Casa Blanca: minar a los gobiernos progresistas de América Latina.Lo anterior, dijo, se vincula con la nueva estrategia de seguridad nacional del país norteamericano y su implementación en la región para contrarrestar a China y garantizar el acceso a los recursos estratégicos que abundan en el continente.Por consiguiente, aseguró que "el encuentro va a ser la aceptación de esa estrategia por parte de estos Gobiernos latinoamericanos".Entre los posibles acuerdos de cooperación que se van a suscribir en la cumbre, el historiador prevé programas de defensa militar continental como los que se dieron en la Guerra Fría, los cuales se habían dejado de lado a partir del ascenso, en los años 90, de los Gobiernos progresistas. "Los acuerdos a los que se había llegado a partir de los Gobiernos progresistas se daban a través de otros instrumentos regionales, con cierta soberanía", recordó Gámez Chávez.En contraste, dijo el doctor en Historia, lo que se puede esperar del "Escudo de las Américas" es un proyecto de defensa militarista sustentado en el discurso de la lucha contra el narcotráfico."Ya está sucediendo, en países como, por ejemplo, Ecuador. En la propia Venezuela se planteaba que hubo el secuestro del presidente [Nicolás] Maduro por una cuestión de [supuesto] narcotráfico", observó el analista.En ese sentido, Gámez Chávez sostiene que la cumbre en Florida es la legitimación de ese "proyecto de defensa continental militarista" que, además, busca apropiarse de los recursos que se valorizan en las últimas décadas para las nuevas economías y los nuevos mercados que se están construyendo.México, Brasil y Colombia, las grandes ausenciasLa ausencia de los mandatarios de Brasil, México y Colombia destacó en los titulares de prensa respecto a la cumbre. Al respecto, ambos expertos coinciden en que esta situación no es una sorpresa en absoluto.Por su parte, Gámez Chávez recordó que tanto el Gobierno mexicano, como el colombiano y el brasileño "se han opuesto a la política intervencionista que trae consigo la nueva doctrina de seguridad" de Estados Unidos."No los van a invitar porque conocen su posición y tampoco quieren que haya un disenso en la reunión", dijo el historiador.
El encuentro de la Administración de Donald Trump con líderes latinoamericanos afines a Washington busca minar a los Gobiernos progresistas de la región, contrarrestar la influencia de China y construir una alianza en función de los intereses de EEUU en América Latina, dijeron expertos a Sputnik.
El presidente estadounidense, Donald Trump, se reunirá el 7 de marzo en la ciudad de Doral, en el condado de Miami-Dade, Florida, con una docena de mandatarios latinoamericanos afines a Washington en un encuentro denominado "Escudo de las Américas".
De acuerdo con la Casa Blanca, el objetivo de la cumbre es "promover la libertad, la seguridad y la prosperidad" en la región.
El encuentro se produce después de la invasión estadounidense de Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro y mientras Donald Trump alega que Cuba "va a caer muy pronto".
Los presidentes que han confirmado su participación son Javier Milei, de Argentina; Rodrigo Paz, de Bolivia; Rodrigo Chaves, de Costa Rica; Luis Abinader, de República Dominicana; Daniel Noboa, de Ecuador; Nayib Bukele, de El Salvador; Nasry Asfura, de Honduras; José Raúl Mulino, de Panamá; Santiago Peña, de Paraguay, así como Kamla Persad-Bissessar, primera ministra de Trinidad y Tobago.
Además, se espera la presencia del presidente electo de Chile, José Antonio Kast —quien asumirá el cargo el 11 de marzo— y de un par de líderes más, cuyo nombre no ha sido dado a conocer.
"Esta histórica coalición de naciones trabajará conjuntamente para impulsar estrategias que pongan fin a la injerencia extranjera en nuestro hemisferio, a las pandillas y cárteles criminales y narcoterroristas, y a la inmigración ilegal y masiva", señaló en un comunicado la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.
Óscar Vidarte Arévalo, académico adscrito a la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), observó que se trata de "una alianza en función de los intereses que tiene Estados Unidos en Latinoamérica", por lo que la reunión va a poner el acento en "la preocupación que genera China", el supuesto narcoterrorismo —que le da pie a Washington para invadir países— y la migración irregular en el continente.
El experto señaló que todos los invitados comparten, con sus respectivas diferencias ideológicas, ser gobiernos de derechas que, de alguna manera, "sienten o ven en Estados Unidos a un líder natural".
Además, a la luz de las acciones recientes del país norteamericano en el continente, estos Gobiernos están "tratando de aprovechar un poco las circunstancias de la alianza con Estados Unidos".
"En tiempos tan disruptivos, tan inestables, la alianza con Estados Unidos puede ser de gran importancia para países como los nuestros", ponderó el experto en diálogo con Sputnik, aunque expresó "serias dudas" al respecto.
"En la región hay una fractura muy fuerte, siempre hay diferencias, es imposible que no haya Gobiernos que sean distintos, pero, en el pasado, Gobiernos distintos hemos sabido dialogar y negociar y construir plataformas comunes", dijo el también doctor en Ciencia Política y Gobierno.
"Pero hoy la fractura es de tal medida, de tal magnitud profundizada, más por esto que hace Estados Unidos, que hoy en día se hace muy pero muy difícil construir una agenda regional, ya sea latinoamericana, ya sea sudamericana", ahondó.
Al mismo tiempo, el internacionalista destacó que, actualmente, los organismos multilaterales de la región están muy debilitados, lo que profundiza más estas deficiencias, toda vez que "una región fracturada es una región que no tiene capacidad de diálogo, que no tiene capacidad de resolver problemas comunes, de hacer frente a ese medio de negociación para satisfacer intereses comunes".
Sobre este aspecto, el historiador Javier Gámez Chávez, catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, señaló que la cumbre es la culminación de la estrategia que Donald Trump implementó desde que regresó a la Casa Blanca: minar a los gobiernos progresistas de América Latina.
Lo anterior, dijo, se vincula con la nueva estrategia de seguridad nacional del país norteamericano y su implementación en la región para contrarrestar a China y garantizar el acceso a los recursos estratégicos que abundan en el continente.
"Ahora están en posibilidad de llevar a cabo la política que se ha planteado de seguridad nacional, la 2.0, que es la defensa en términos económicos, militares, ante el crecimiento de las potencias que encabezan los BRICS, particularmente China", dijo Gámez Chávez en entrevista con Sputnik.
Por consiguiente, aseguró que "el encuentro va a ser la aceptación de esa estrategia por parte de estos Gobiernos latinoamericanos".
Entre los posibles acuerdos de cooperación que se van a suscribir en la cumbre, el historiador prevé programas de defensa militar continental como los que se dieron en la Guerra Fría, los cuales se habían dejado de lado a partir del ascenso, en los años 90, de los Gobiernos progresistas.
"Los acuerdos a los que se había llegado a partir de los Gobiernos progresistas se daban a través de otros instrumentos regionales, con cierta soberanía", recordó Gámez Chávez.
Dichos acuerdos tuvieron como objetivo contrarrestar el comunismo y sirvieron para reorientar a las Fuerzas Armadas locales para reprimir movimientos políticos y sociales considerados enemigos internos.
En contraste, dijo el doctor en Historia, lo que se puede esperar del "Escudo de las Américas" es un proyecto de defensa militarista sustentado en el discurso de la lucha contra el narcotráfico.
"Ya está sucediendo, en países como, por ejemplo, Ecuador. En la propia Venezuela se planteaba que hubo el secuestro del presidente [Nicolás] Maduro por una cuestión de [supuesto] narcotráfico", observó el analista.
En ese sentido, Gámez Chávez sostiene que la cumbre en Florida es la legitimación de ese "proyecto de defensa continental militarista" que, además, busca apropiarse de los recursos que se valorizan en las últimas décadas para las nuevas economías y los nuevos mercados que se están construyendo.
México, Brasil y Colombia, las grandes ausencias
La ausencia de los mandatarios de Brasil, México y Colombia destacó en los titulares de prensa respecto a la cumbre. Al respecto, ambos expertos coinciden en que esta situación no es una sorpresa en absoluto.
"Son Gobiernos que no representan la mirada política e ideológica que tiene Estados Unidos (...). Estados Unidos tiene claro que necesita una alianza con países que son afines y que claramente se alinean a sus intereses", remarcó Vidarte Arévalo.
Por su parte, Gámez Chávez recordó que tanto el Gobierno mexicano, como el colombiano y el brasileño "se han opuesto a la política intervencionista que trae consigo la nueva doctrina de seguridad" de Estados Unidos.
"No los van a invitar porque conocen su posición y tampoco quieren que haya un disenso en la reunión", dijo el historiador.
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