"No parece prometedor": Milei firma un nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos
"No parece prometedor": Milei firma un nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos
Sputnik Mundo
El Gobierno argentino rubricó un nuevo entendimiento con Washington, centrado en la eliminación de aranceles recíprocos y la concesión mutua de beneficios en... 07.02.2026, Sputnik Mundo
El mandatario de Argentina, Javier Milei, cerró una semana marcada por el profundo acercamiento hacia Estados Unidos. Tras suscribir el ingreso a la coalición global de tierras raras impulsada por Donald Trump y de confirmar la realización de un ejercicio militar conjunto calificado por Buenos Aires como "histórico", ambos Gobiernos firmaron un nuevo acuerdo comercial que cristaliza el acceso preferencial de bienes norteamericanos al mercado argentino.En un comunicado, la Oficina del Presidente argentino remarcó que "este entendimiento reafirma la decisión del Gobierno Nacional de integrar a la Argentina al mundo, dejar atrás décadas de aislamiento y avanzar hacia una economía abierta, competitiva y previsible, que premie la inversión, el trabajo y la innovación".El pacto rubricado en Washington adopta la forma de un instrumento de comercio e inversión recíprocos y constituye la versión operativa de un "acuerdo-marco" anunciado hacia finales de 2025. A diferencia de aquel entendimiento preliminar, el nuevo texto establece concesiones específicas en materia arancelaria, regulatoria y sanitaria. No obstante, su entrada en vigor dependerá de la aprobación del Congreso.Por el lado argentino, el compromiso central es la eliminación de barreras no arancelarias al intercambio bilateral. La Casa Rosada se obliga a suprimir licencias de importación y a desmantelar regulaciones consideradas obstáculos al comercio, facilitando el ingreso de bienes que cumplan normas regulatorias y de evaluación de la conformidad vigentes en Estados Unidos, sin exigir controles adicionales. Esto implica aceptar certificaciones, procedimientos técnicos y criterios regulatorios de Washington como válidos para el ingreso de productos al mercado local.El tratado también incorpora compromisos en comercio digital, como la prohibición de imponer impuestos o gravámenes a los flujos transfronterizos de datos y la facilitación del comercio electrónico, junto con capítulos de propiedad intelectual que refuerzan la protección de derechos comerciales y limitan el uso de regulaciones locales vinculadas a denominaciones geográficas.El texto incluye, además, cláusulas de cooperación en minerales críticos, como litio y cobre, y disposiciones sobre controles de exportación vinculados a bienes sensibles y de doble uso, así como referencias a la protección de infraestructura estratégica, entre la que destaca el capítulo sobre las telecomunicaciones. En términos prácticos, el acuerdo abre el mercado argentino a más de doscientas categorías de bienes estadounidenses bajo el nuevo esquema de facilitación comercial.A cambio, la Casa Blanca concede reducciones arancelarias sobre unos 1.675 productos desde Buenos Aires. No obstante, la mayoría de los ítems especificados constituyen derivados de recursos naturales y bienes primarios, aunque se mantienen restricciones y gravámenes elevados en sectores sensibles como acero y aluminio, claves para la industria argentina. Según la Cancillería, la eliminación de aranceles recíprocos permitirá a Buenos Aires recuperar exportaciones por 1.013 millones de dólares.El anuncio del pacto estuvo acompañado por la confirmación de un ejercicio militar conjunto entre ambos países, denominado Daga Atlántica, que se realizará en abril. La iniciativa prevé el despliegue coordinado de fuerzas argentinas y estadounidenses en un ejercicio orientado a "mejorar la interoperabilidad y la cooperación en materia de Defensa". Si bien no se difundieron detalles operativos completos, el ejercicio fue presentado como un hecho "histórico" por la Casa Rosada.El acuerdo comercial se inscribe en una secuencia de entendimientos recientes entre Buenos Aires y Washington. En 2025, ambos gobiernos habían anunciado un marco general de cooperación sin compromisos cuantificados ni cláusulas operativas definidas. El acuerdo firmado ahora avanza sobre ese esquema inicial al establecer obligaciones regulatorias precisas, aceptar estándares estadounidenses de manera directa y formalizar concesiones arancelarias concretas.¿Un acuerdo desigual?"El acuerdo comercial es debatible, ya que si bien el Estado argentino acepta determinadas condiciones comerciales para con los bienes provenientes de Estados Unidos, no se identifica ninguna cláusula de reciprocidad para la industria argentina que buscase ingresar al mercado norteamericano", dijo el analista internacional Rodrigo Ventura de Marco a Sputnik.El experto se mostró escéptico al deslizar que "el tiempo dirá si el acuerdo fue beneficioso, pero a priori no parece prometedor". En ese marco, calificó de "controversiales" una serie de cláusulas en materia de recursos estratégicos, entre los que mencionó a la industria nuclear, uno de los ejes que —junto a minerales como las "tierras raras"— más interés suscitan para la Casa Blanca.La mirada fue compartida por el analista internacional Walter Formento. Consultado por Sputnik, el investigador apuntó que "es el primer instrumento de estas características que se firma entre un país sudamericano y Estados Unidos". Para el consultor, la Casa Blanca "busca reasegurar el acceso exclusivo de materias primas, reforzando la primarización de la economía argentina, que pierde una oportunidad de industrializarse".La guerra comercial en el surSegún Formento, el acuerdo suscrito entre Buenos Aires y Washington resulta inescindible de la tensión entre Estados Unidos y China. Ventura de Marco matizó la presunta ventaja de Pekín al marcar que el desarrollo de China "es una consecuencia de la deslocalización productiva iniciada en la década de 1970 por parte del complejo industrial estadounidense. Sin embargo, Washington no cuenta con una ventaja significativa respecto a la República Popular China, como es el manejo de patentes y el know-how industrial".No obstante, Formento fue contundente en cuanto a las diferencias entre los acuerdos bilaterales con cada una de las potencias. "Para un país sudamericano, hay una clara ventaja en poder desarrollar su industria e infraestructura más que en limitarse a ser un mero exportador de recursos naturales, en sintonía con la historia del vínculo con Estados Unidos o Europa", destacó.
El Gobierno argentino rubricó un nuevo entendimiento con Washington, centrado en la eliminación de aranceles recíprocos y la concesión mutua de beneficios en el intercambio. "Es un acuerdo desigual porque hay una clara asimetría, que refuerza cierta subordinación", dijo a Sputnik un experto.
El mandatario de Argentina, Javier Milei, cerró una semana marcada por el profundo acercamiento hacia Estados Unidos. Tras suscribir el ingreso a la coalición global de tierras raras impulsada por Donald Trump y de confirmar la realización de un ejercicio militar conjunto calificado por Buenos Aires como "histórico", ambos Gobiernos firmaron un nuevo acuerdo comercial que cristaliza el acceso preferencial de bienes norteamericanos al mercado argentino.
En un comunicado, la Oficina del Presidente argentino remarcó que "este entendimiento reafirma la decisión del Gobierno Nacional de integrar a la Argentina al mundo, dejar atrás décadas de aislamiento y avanzar hacia una economía abierta, competitiva y previsible, que premie la inversión, el trabajo y la innovación".
El pacto rubricado en Washington adopta la forma de un instrumento de comercio e inversión recíprocos y constituye la versión operativa de un "acuerdo-marco" anunciado hacia finales de 2025. A diferencia de aquel entendimiento preliminar, el nuevo texto establece concesiones específicas en materia arancelaria, regulatoria y sanitaria. No obstante, su entrada en vigor dependerá de la aprobación del Congreso.
Por el lado argentino, el compromiso central es la eliminación de barreras no arancelarias al intercambio bilateral.
La Casa Rosada se obliga a suprimir licencias de importación y a desmantelar regulaciones consideradas obstáculos al comercio, facilitando el ingreso de bienes que cumplan normas regulatorias y de evaluación de la conformidad vigentes en Estados Unidos, sin exigir controles adicionales. Esto implica aceptar certificaciones, procedimientos técnicos y criterios regulatorios de Washington como válidos para el ingreso de productos al mercado local.
El tratado también incorpora compromisos en comercio digital, como la prohibición de imponer impuestos o gravámenes a los flujos transfronterizos de datos y la facilitación del comercio electrónico, junto con capítulos de propiedad intelectual que refuerzan la protección de derechos comerciales y limitan el uso de regulaciones locales vinculadas a denominaciones geográficas.
El texto incluye, además, cláusulas de cooperación en minerales críticos, como litio y cobre, y disposiciones sobre controles de exportación vinculados a bienes sensibles y de doble uso, así como referencias a la protección de infraestructura estratégica, entre la que destaca el capítulo sobre las telecomunicaciones. En términos prácticos, el acuerdo abre el mercado argentino a más de doscientas categorías de bienes estadounidenses bajo el nuevo esquema de facilitación comercial.
A cambio, la Casa Blanca concede reducciones arancelarias sobre unos 1.675 productos desde Buenos Aires. No obstante, la mayoría de los ítems especificados constituyen derivados de recursos naturales y bienes primarios, aunque se mantienen restricciones y gravámenes elevados en sectores sensibles como acero y aluminio, claves para la industria argentina. Según la Cancillería, la eliminación de aranceles recíprocos permitirá a Buenos Aires recuperar exportaciones por 1.013 millones de dólares.
El anuncio del pacto estuvo acompañado por la confirmación de un ejercicio militar conjunto entre ambos países, denominado Daga Atlántica, que se realizará en abril. La iniciativa prevé el despliegue coordinado de fuerzas argentinas y estadounidenses en un ejercicio orientado a "mejorar la interoperabilidad y la cooperación en materia de Defensa". Si bien no se difundieron detalles operativos completos, el ejercicio fue presentado como un hecho "histórico" por la Casa Rosada.
El acuerdo comercial se inscribe en una secuencia de entendimientos recientes entre Buenos Aires y Washington. En 2025, ambos gobiernos habían anunciado un marco general de cooperación sin compromisos cuantificados ni cláusulas operativas definidas. El acuerdo firmado ahora avanza sobre ese esquema inicial al establecer obligaciones regulatorias precisas, aceptar estándares estadounidenses de manera directa y formalizar concesiones arancelarias concretas.
¿Un acuerdo desigual?
"El acuerdo comercial es debatible, ya que si bien el Estado argentino acepta determinadas condiciones comerciales para con los bienes provenientes de Estados Unidos, no se identifica ninguna cláusula de reciprocidad para la industria argentina que buscase ingresar al mercado norteamericano", dijo el analista internacional Rodrigo Ventura de Marco a Sputnik.
El experto se mostró escéptico al deslizar que "el tiempo dirá si el acuerdo fue beneficioso, pero a priori no parece prometedor".
En ese marco, calificó de "controversiales" una serie de cláusulas en materia de recursos estratégicos, entre los que mencionó a la industria nuclear, uno de los ejes que —junto a minerales como las "tierras raras"— más interés suscitan para la Casa Blanca.
La mirada fue compartida por el analista internacional Walter Formento. Consultado por Sputnik, el investigador apuntó que "es el primer instrumento de estas características que se firma entre un país sudamericano y Estados Unidos". Para el consultor, la Casa Blanca "busca reasegurar el acceso exclusivo de materias primas, reforzando la primarización de la economía argentina, que pierde una oportunidad de industrializarse".
"A Washington no le interesa que Argentina desarrolle áreas estratégicas ligadas a la agregación de valor a sus recursos naturales. Es un acuerdo desigual porque hay una clara asimetría, que refuerza cierta subordinación hacia Estados Unidos", remarcó Formento.
"Trump está preocupado por el creciente ritmo de desarrollo de Pekín, que hoy sabe que no puede equiparar en prácticamente ningún aspecto. En materia de minerales críticos, China tiene una posición más ventajosa: está dispuesto a ceder que los países con los que acuerda desarrollen su valor agregado", apuntó.
Ventura de Marco matizó la presunta ventaja de Pekín al marcar que el desarrollo de China "es una consecuencia de la deslocalización productiva iniciada en la década de 1970 por parte del complejo industrial estadounidense. Sin embargo, Washington no cuenta con una ventaja significativa respecto a la República Popular China, como es el manejo de patentes y el know-how industrial".
No obstante, Formento fue contundente en cuanto a las diferencias entre los acuerdos bilaterales con cada una de las potencias.
"Para un país sudamericano, hay una clara ventaja en poder desarrollar su industria e infraestructura más que en limitarse a ser un mero exportador de recursos naturales, en sintonía con la historia del vínculo con Estados Unidos o Europa", destacó.
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