El Partido Popular llegaba al debate de la moción de investidura presentada por su competidor Vox aparentemente sumido en la indefinición de su postura. El contexto en clave política que en realidad afrontaba Pablo Casado, era el de un escenario en el que la derecha se ha dividido en tres formaciones.
De resultas, una moción de censura pergeñada para dar el mayor de los protagonismos a Santiago Abascal, se saldó con su vapuleo público a cargo de un líder de los populares que, ahora sí, se postula como líder de una derecha española alejada de las tentaciones que alberga su flanco derecho.
Casado e Iglesias taponan la moción de Vox a la espera del resultado de las elecciones presidenciales norteamericanas.
— Enric Juliana Ricart (@EnricJuliana) October 22, 2020
La Transición (con todas sus contradicciones y diversas lecturas) gana la moción de censura.
El PP queda obligado ser consecuente con su discurso
de hoy
Giro estratégico
En el seno del Partido Popular se caracteriza el discurso de Casado como "punto de inflexión" en su difícil relación con Vox, en tanto que competidor y socio. Porque la pugna por el mismo electorado deviene al final en un apoyo vital para el gobierno de territorios como Andalucía, Madrid y la Comunidad de Murcia.
El protagonismo que ansiaba Abascal con su moción de censura al Gobierno finalmente lo capturó Casado, de quien se espera que dé continuación a su discurso con hechos palpables, un giro estratégico del PP más allá de la batalla por liderar la oposición a Pedro Sánchez.

Desde las filas populares hay voces que sostienen que sus votantes no comparten lo que su grupo parlamentario aplaudía a rabiar a la conclusión del discurso del líder conservador. Un discurso que miembros de su partido defendían, pero mediante la abstención y no el voto negativo, como es el caso de la exportavoz parlamentaria del grupo, Cayetana Álvarez de Toledo. Tal parecer podría ser compartido por una mayoría de votantes.
Moción de censura: Vox y Voto
— Cayetana Alvarez de Toledo (@cayetanaAT) October 22, 2020
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¿Mantendrá el rumbo?
Según datos revelados por una encuesta de Metroscopia en los días previos a la moción de Vox, hasta el 44% del electorado del PP apostaba por el voto positivo, frente a un exiguo 9% que prefería el 'no'.
"Si en los próximos meses su tono y línea de actuación vuelven a ser como los de Abascal, el efecto quedaría solo como un espejismo", asegura Aira, para quien el "golpe de autoridad" de Casado con "tono duro" es algo que su electorado más derechista valora también en el líder de Vox.
"Casado tenía que fijar una posición inequívoca, porque iban a por él", añade el politólogo Manuel Monereo. "Ahora se empleará en una posición cada vez más dura contra Pedro Sánchez; no dará cuartelillo a Vox para que lo critique por su derecha. "Mi opinión", confiesa a Sputnik, "es que el PP difícilmente cambiará de política mientras Vox esté ahí con el 15% de los votos".
"Esto es una burbuja de papel, algo típico del progresismo español y de la, digamos, prensa democrática: subestimar a Vox y sobreestimar el gesto de Casado, que no va a cambiar mucho, pero que tenía que zafarse de la posición en la que estaba. La cosa no va a dar para mucho más, lo veremos en un futuro".
¿Están en riesgo los acuerdos de Gobierno con Vox?
El Partido Popular gobierna las comunidades andaluza y madrileña en coalición con Ciudadanos, pero con el decisivo apoyo de Vox. También la región de Murcia y ciudades importantes, como la capital.

"No tengo ninguna duda de que Vox se cobrará alguna factura, pero no romperá ningún gobierno", asegura. "Únicamente venderá más caro su voto y obligará a mayores costes al PP, pero nada más. Sobre todo a nivel simbólico, en la batalla cultural, donde va a seguir con mucha fuerza".
El coste económico de iniciativas tales como retirar en Madrid los nombres de calles y placas honoríficas a destacados dirigentes de la II República española es prácticamente nulo. "Harán más gestos simbólicos, con los que también definen su propio espacio y combaten la derecha que representa Casado, pero nada más", afirma este exparlamentario de Unidas Podemos. "Son neoliberales y autoritarios, no van a cejar en su búsqueda de la hegemonía".