¿Qué significa envejecer en Ecuador ante la crisis de salud y las desigualdades?
¿Qué significa envejecer en Ecuador ante la crisis de salud y las desigualdades?
Sputnik Mundo
El país sudamericano atraviesa una transición demográfica irreversible, pero las ciudades y la red de protección social avanzan a un ritmo desigual. 19.10.2026, Sputnik Mundo
En el Distrito Metropolitano de Quito, la cifra alcanza los 262.030 adultos mayores, un grupo de atención prioritaria cuya calidad de vida cotidiana enfrenta profundas brechas territoriales, falencias en el sistema de seguridad social y un entorno urbano que, históricamente, les ha dado la espalda.Para analizar la situación actual de los adultos mayores en la capital, los servicios de atención municipal y los retos para garantizar un envejecimiento digno, Sputnik sostiene una entrevista con Valeria Salazar, jefa de servicios de atención para adultos mayores de la Unidad Patronato Municipal San José, ubicada en la capital ecuatoriana.La geografía de la desigualdad urbanaGarantizar una vejez digna en la capital de la nación sudamericana no depende únicamente de las condiciones biológicas o de salud de la persona, sino del entorno físico e institucional en el que transcurre su vida cotidiana. Salazar explica que, dentro del Distrito Metropolitano de Quito, conviven realidades sociales y territoriales sumamente heterogéneas."Tendríamos que hablar sobre los diferentes tipos de envejecimiento, porque no es lo mismo envejecer en la ciudad, e incluso dentro de la ciudad, no es lo mismo hacerlo en el norte que en el sur, por ejemplo, o en el centro de la ciudad, o en las zonas rurales o más periféricas. Sí existen diferencias y diferentes necesidades", analiza Salazar.Según Salazar, mucho tiene que ver el envejecimiento tanto con las condiciones del entorno, los servicios que tienen a la mano y la accesibilidad, entre otros rubros.En 2024, Quito se sumó a una red que reúne a 955 ciudades alrededor del mundo que promueven entornos inclusivos para adultos mayores, pero aún hay mucho que trabajar. La funcionaria subraya que la falta de planificación urbana inclusiva constituye un primer obstáculo estructural para la autonomía de las personas de la tercera edad."En Ecuador, se observa que las ciudades no son planificadas, no son organizadas, ni son pensadas para este tipo de grupos de atención prioritaria. No son [diseñadas] para los adultos mayores, para los niños o para las mujeres", detalla Salazar.Frente a este escenario, la municipalidad se encuentra trabajando en la estructuración de un marco normativo integral a escala local."Estamos estableciendo o construyendo una política metropolitana para adultos mayores que vea las diferentes aristas: el tema de movilidad, del transporte, el acceso a servicios, a salud, a la preferencia que deben tener los adultos mayores para estos [aspectos] que ellos tanto requieren y necesitan", detalla la jefa de atención.De acuerdo con los datos institucionales del Patronato San José, los programas municipales alcanzan a cerca de 25.000 personas mayores en la capital. Adicionalmente, más de 1.000 personas en situación de vulnerabilidad o con movilidad reducida reciben acompañamiento domiciliario con equipos multidisciplinarios.El deterioro de la saludUno de los factores que más vulnera la dignidad en la tercera edad radica en las deficiencias del sistema público de salud y de la seguridad social."Los adultos mayores están muy preocupados por lo que está sucediendo con el sistema de salud o con las jubilaciones, porque ellos vinieron aportando tantos años, tienen su jubilación, pero cuando llegan no les dan la cita a tiempo. Tampoco tienen medicinas", comenta la experta.Según cifras oficiales, 30,2% de los adultos mayores presenta alguna dificultad funcional —principalmente en movilidad con 20,6% y visión con 12,8%—. En hospitales públicos como, por ejemplo, el Eugenio Espejo en Quito, el abastecimiento del Cuadro Nacional Básico ronda apenas el 30%, muy lejos del 80% mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).Para Salazar, el desamparo institucional hacia las personas mayores refleja un problema de carácter sistémico, que afecta directamente la estructura de la población local.En esta misma línea, defiende la participación activa de los usuarios en el diseño de los programas que los benefician, pero hay muchas brechas a cerrar. El reconocimiento significa entender que los adultos mayores son la memoria viva de la nación.Corresponsabilidad y urgencia de planificarFrente al reto del envejecimiento poblacional, la funcionaria recalca que la atención a la vejez no puede ser vista como una tarea exclusiva del ámbito municipal o gubernamental en suelo ecuatoriano, sino como una responsabilidad compartida entre el Estado, las familias y el entorno comunitario."¿Qué les corresponde a las familias? El deber es retribuir lo que nos han entregado los adultos mayores en casa y establecer cuidado y protección. No podemos ser indiferentes a la realidad, es un deber de todos", recalca.Respecto a las competencias gubernamentales, Salazar distingue el rol de las instituciones nacionales y territoriales. Finalmente, ante la caída de las tasas de natalidad y el aumento proyectado en la esperanza de vida en Ecuador, la funcionaria concluye que lo que el país sudamericano realice en esta materia en la actualidad, como políticas y servicios en la ciudad, es también el sostén para las futuras generaciones.
El país sudamericano atraviesa una transición demográfica irreversible, pero las ciudades y la red de protección social avanzan a un ritmo desigual.
En el Distrito Metropolitano de Quito, la cifra alcanza los 262.030 adultos mayores, un grupo de atención prioritaria cuya calidad de vida cotidiana enfrenta profundas brechas territoriales, falencias en el sistema de seguridad social y un entorno urbano que, históricamente, les ha dado la espalda.
Para analizar la situación actual de los adultos mayores en la capital, los servicios de atención municipal y los retos para garantizar un envejecimiento digno, Sputnik sostiene una entrevista con Valeria Salazar, jefa de servicios de atención para adultos mayores de la Unidad Patronato Municipal San José, ubicada en la capital ecuatoriana.
La geografía de la desigualdad urbana
Según las cifras oficiales del último Censo de Población y Vivienda reportados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en Ecuador viven más de 1,5 millones de personas de 65 años o más, lo que representa cerca del 9% de la población total de la nación sudamericana. El 54% son mujeres (815.136) y 46% son hombres (705.454). Hay más de 18.000 personas con 95 años o más, incluyendo 2.738 centenarios
Garantizar una vejez digna en la capital de la nación sudamericana no depende únicamente de las condiciones biológicas o de salud de la persona, sino del entorno físico e institucional en el que transcurre su vida cotidiana. Salazar explica que, dentro del Distrito Metropolitano de Quito, conviven realidades sociales y territoriales sumamente heterogéneas.
"Tendríamos que hablar sobre los diferentes tipos de envejecimiento, porque no es lo mismo envejecer en la ciudad, e incluso dentro de la ciudad, no es lo mismo hacerlo en el norte que en el sur, por ejemplo, o en el centro de la ciudad, o en las zonas rurales o más periféricas. Sí existen diferencias y diferentes necesidades", analiza Salazar.
Según Salazar, mucho tiene que ver el envejecimiento tanto con las condiciones del entorno, los servicios que tienen a la mano y la accesibilidad, entre otros rubros.
En 2024, Quito se sumó a una red que reúne a 955 ciudades alrededor del mundo que promueven entornos inclusivos para adultos mayores, pero aún hay mucho que trabajar. La funcionaria subraya que la falta de planificación urbana inclusiva constituye un primer obstáculo estructural para la autonomía de las personas de la tercera edad.
"En Ecuador, se observa que las ciudades no son planificadas, no son organizadas, ni son pensadas para este tipo de grupos de atención prioritaria. No son [diseñadas] para los adultos mayores, para los niños o para las mujeres", detalla Salazar.
Frente a este escenario, la municipalidad se encuentra trabajando en la estructuración de un marco normativo integral a escala local.
"Estamos estableciendo o construyendo una política metropolitana para adultos mayores que vea las diferentes aristas: el tema de movilidad, del transporte, el acceso a servicios, a salud, a la preferencia que deben tener los adultos mayores para estos [aspectos] que ellos tanto requieren y necesitan", detalla la jefa de atención.
De acuerdo con los datos institucionales del Patronato San José, los programas municipales alcanzan a cerca de 25.000 personas mayores en la capital. Adicionalmente, más de 1.000 personas en situación de vulnerabilidad o con movilidad reducida reciben acompañamiento domiciliario con equipos multidisciplinarios.
Según cifras oficiales, 30,2% de los adultos mayores presenta alguna dificultad funcional —principalmente en movilidad con 20,6% y visión con 12,8%—. En hospitales públicos como, por ejemplo, el Eugenio Espejo en Quito, el abastecimiento del Cuadro Nacional Básico ronda apenas el 30%, muy lejos del 80% mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Para Salazar, el desamparo institucional hacia las personas mayores refleja un problema de carácter sistémico, que afecta directamente la estructura de la población local.
"El abandono a los adultos mayores es un indicio de que realmente la sociedad está rota. Este modelo económico y social que tenemos ha hecho que las personas que ya no están en una edad productiva, entre comillas, ya no tengan esta consideración y que ya no sean las personas que puedan decidir los caminos del desarrollo. Tener una vejez digna es eso, es devolver este valor", argumenta la funcionaria.
En esta misma línea, defiende la participación activa de los usuarios en el diseño de los programas que los benefician, pero hay muchas brechas a cerrar. El reconocimiento significa entender que los adultos mayores son la memoria viva de la nación.
Frente al reto del envejecimiento poblacional, la funcionaria recalca que la atención a la vejez no puede ser vista como una tarea exclusiva del ámbito municipal o gubernamental en suelo ecuatoriano, sino como una responsabilidad compartida entre el Estado, las familias y el entorno comunitario.
"¿Qué les corresponde a las familias? El deber es retribuir lo que nos han entregado los adultos mayores en casa y establecer cuidado y protección. No podemos ser indiferentes a la realidad, es un deber de todos", recalca.
Respecto a las competencias gubernamentales, Salazar distingue el rol de las instituciones nacionales y territoriales.
"El Gobierno central tiene que ejercer políticas nacionales, dar seguridad social y vivienda. Es el responsable de generar protección social y prestaciones, según sus competencias. En los municipios o gobiernos locales, tenemos que implementar sistemas de protección local y políticas de atención directa", expresa.
Finalmente, ante la caída de las tasas de natalidad y el aumento proyectado en la esperanza de vida en Ecuador, la funcionaria concluye que lo que el país sudamericano realice en esta materia en la actualidad, como políticas y servicios en la ciudad, es también el sostén para las futuras generaciones.
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