Los estampados coloridos con flores o lunares y el lino están varados en algún lugar del planeta. Los elementos clásicos de la temporada de primavera-verano, que ya se de por perdida entre las principales empresas del sector, no llenarán ni escaparates ni armarios este 2020. El retail de moda asume su nueva condición durante la pandemia, el glamour es relegado por el home lifestyle.
En España las tiendas echaron la persiana con el material de la nueva temporada prácticamente sin sacar de las cajas. El sector de la moda genera el 2,8% del PIB, y acapara hasta un 9% de las exportaciones, pero este parón, en pleno salto cíclico de temporada, puede descarrilar a una industria y red comercial que emplea a más de 300.000 personas.
"Si el Gobierno obliga a cerrar nuestros negocios es imprescindible que implemente medidas que garanticen nuestra supervivencia", explica Eduardo Zamácola, presidente de ACOTEX. Medidas como las moratorias a los alquileres son insuficientes, también exigen al ejecutivo de Sánchez ampliación de los ERTES y ayudas directas.
"Necesitamos condonación de los pagos mientras no podamos vender". El escenario es muy oscuro para la patronal, que prevé cierres y despidos que afectarían a 65.000 personas.
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— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) April 28, 2020
Desde la base de Scalpers en Sevilla, Alfonso Vivancos, uno de los fundadores de la marca, también prevé un futuro agitado en los próximos meses, pero no un escenario tan disruptivo a largo plazo. "Asia no será un problema, las fábricas funcionan al 100%, el virus es más una cuestión social, pero las cadenas de producción pueden adaptarse rápidamente".
Scalpers creció un 31% en ventas en 2019, asentando este desarrollo en la venta online, lo que ha llevado incluso a la marca a prescindir de puntos de venta internacionales, algo que de nuevo es escenario probable en la situación actual. Scalpers está en espera a la vuelta a la normalidad con los gastos controlados por las medidas de apoyo al tejido empresarial.
"Tenemos dinero por los avales, pero sin embargo, no estamos ganando dinero... los alquileres siguen estando ahí una vez concluya el estado de alarma, sobre todo los de centros comerciales. La cuestión es qué pasará cuando regrese la normalidad, porque no podemos seguir manteniendo los mismos costes y alquileres de antes con una previsión de caída de demanda".
El modelo online como única certeza
Todo el sector se pregunta ahora cómo cambiará el consumo de moda. El análisis de Deloitte revela que hasta marzo de 2021 no se recuperará el nivel pre-pandemia. Pero… ¿compraremos igual? ¿Valoraremos y pagaremos por las mismas cosas?
El retail de moda era sin duda uno de los sectores más globalizados hasta el momento, con un 98% de la producción subcontratado normalmente en países asiáticos. Este escenario se ha visto alterado durante la pandemia. Eduardo Zamácola, en declaraciones a El Confidencial, valoraba la relocalización de fábricas y proveedores en puntos más cercanos como Marruecos, Portugal o Turquía en detrimento de las fábricas asiáticas.
Respecto a cómo reaccionará el consumidor, la previsión es que haya un efecto de cautela inicial, debido a la recesión económica. Expertos en marketing y desarrollo empresarial valoran un cambio de modelo de consumo y producción más sostenible. No obstante, estas previsiones son consideradas más a largo plazo para empresarios como Vivancos.
"Esos cambios de conducta son generacionales, son cambios sicológicos que no creo que se produzcan en esta pandemia". Al contrario, Vivancos espera un efecto rebote de compras cuando la gente salga a la calle. No obstante, hay sectores para los que eso no será posible.
Sin turismo de moda ni bodas
El frenazo sufrido por el sector en España es más pronunciado si cabe por la vinculación del retail de moda local al turismo que ha dejado de fluir. ¡Visita España y vístete, renueva tu armario! Zara, Mango, Adolfo Domínguez, Desigual o Scalpers, son responsables de que la moda española sea el principal factor de atracción para el 13% de los viajeros internacionales.
Pedro González y Raquel Revuelta recalcan que las empresas de la moda flamenca, más pequeñas, "podemos usar este momento como revulsivo para resetear y replantearnos el rumbo", reflexiona Pedro. Para Raque Revuelta, promotora del principal evento del sector, la feria SIMOF, estamos ante la constatación de que todo taller debe tener una plataforma "para operar telemáticamente, es indispensable en el escenario actual y futuro".
La moda flamenca es un sector muy asentado en ateliers casi unipersonales. Pero el segmento de bodas ofrece dimensiones mayores, con actores nacionales como Pronovias con tiendas en todo el mundo, Rosa Clará o marcas emergentes como Victoria. Este sector no solo padece el cese de la actividad actual, sino que afronta un horizonte sin eventos y sin grandes celebraciones.
"El alarmismo no es total, al menos para nosotras. No vendemos solo un traje, vendemos la ilusión de celebrar una boda, una fiesta. Vendemos vestidos hechos a mano para una persona, no es una mera cadena de producción", explica Cristina Díaz-Jargüin, Directora de Producto.
Sobre el cierre de fronteras y el cambio en las reglas del juego, Diaz-Jargüin valora la localización cercana: "Creo que muchas marcas tendrán que cambiar al ámbito nacional. Para Victoria eso es ya una ventaja porque ese camino lo tenemos más que andado con una producción made in Spain". El caso de esta empresa, con un tejido de talleres de costura diseminado por todo el país es un ejemplo del futuro viable a corto plazo.
Sea con una producción nacional o globalizada, la caída del sector tendría un efecto arrastre dramático para la economía nacional. La OCDE alarma de la vulnerabilidad española por el peso del retail. El papel del consumidor es la variable que despeja las incógnitas futuras.