El arte de la hipocresía
Cuando hablábamos de esa posibilidad en una de nuestras ediciones anteriores, semejante sanción parecía imposible, porque es totalmente desproporcional, indiscriminada e inhumana. El problema es que la medida, contra todos los principios deportivos y jurídicos, afecta también a quienes en principio no tienen nada que ver con las infracciones.
En los tiempos de los "boicots de los juegos olímpicos" Estados Unidos y sus aliados occidentales decidieron no enviar delegaciones a los JJOO de 1980 en Moscú como castigo por la presencia de las tropas soviéticas en Afganistán. En respuesta, la Unión Soviética y varios países del bloque comunista boicotearon los JJOO de Los Ángeles de 1984.
Y que inicialmente el pretexto íban a ser represalias contra los disidentes soviéticos. Lo que está claro perfectamente es que tanto en los tiempos de la URSS como ahora el tema de deporte, de éxitos internacionales del deporte nacional es muy importante, muy sensible. Es un tema en el que el Estado poco puede hacer para proteger a sus deportistas.
La verdad es que la primera reacción en los medios a la decisión de la Agencia Mundial Antidopaje fue la que decía que todavía nada está decidido, algo como que esto no puede ser. Un reportaje publicado en la página web 20minutos.es considera la sanción desde esta perspectiva.
Sin embargo, los medios enseguida se dieron cuenta de que las verdaderas consecuencias que puede tener la más reciente sanción de la Agencia Mundial Antidopaje. Para ilustrarlo, cabe recordar que la medida también excluye a Rusia de aspirar a organizar los Juegos Olímpicos de 2032.
Ya estamos hablando de más de 10 años bajo sanciones si lo contamos así. Desde este enfoque no extraña que el presidente ruso, Vladímir Putin, asegurara que Rusia recurrirá la decisión de la Agencia Mundial Antidopaje, que ha condenado al deporte ruso a cuatro años de aislamiento internacional.
Putin dijo estar convencido de que la AMA "entiende" ese razonamiento, y aunque dejó claro que especialistas rusos deben evaluar con detalle esa condena consideró que "hay razones" para recurrirla.
¿Realmente serían tan desastrosos los efectos de las sanciones si Rusia no consigue recurrirlas? Tienen la respuesta en una crónica de EFE TV.
Se puede trazar un parangón entre el boicot de los JJOO de Moscú de 1980 y las últimas sanciones contra el deporte ruso. Técnicamente esta vez Rusia fue acusada de conspirar para obstruir la investigación de nuevos casos de dopaje —al menos 145— a través de la alteración o eliminación de los datos del laboratorio, unos cambios que tuvieron lugar hasta enero pasado.
Pero la verdad pura y dura es que parece que al igual que en 1980 Rusia estaba condenada de antemano. No es casual que los medios internacionales destaquen en sus reportajes que la sanción es un grave revés para el presidente ruso, Vladímir Putin, que tradicionalmente presta mucha atención a los éxitos de los deportistas rusos en el escenario internacional.
Desde esta perspectiva no extraña que al primer ministro ruso, Dmitri Medvédev la medida parezca parte de una histeria antirrusa. Les ofrecemos un fragmento de un reportaje de RT.
Sin embargo, esos argumentos no valen para recurrir la sanción de la Agencia Mundial Antidopaje. Lo que tendría que hacer ahora Rusia es hacer todo lo posible para que la selección rusa compita en Tokio bajo la bandera rusa. Eso es precisamente que prometió esta semana el jefe del Comité Olímpico Ruso, Stanislav Pozdniakov, quien señaló a RT que "las sanciones son inadecuadas, ilógicas y excesivas".
La gran pregunta ahora es si en los pocos días que quedan para recurrir la sanción contra los deportistas rusos el Comité Olímpico Ruso conseguirá encontrar argumentos suficientes para por lo menos suavizar la medida. O bien todo ya está decidido de antemano y a esas alturas los argumentos habituales ya no importan.
A juzgar por el "ruido de fondo" que acompaña al tema del aislamiento forzoso de los deportistas rusos de competiciones internacionales, es muy probable que realmente esté todo decidido de antemano.
Es evidente que coincide con una verdadera histeria antirrusa en los medios internacionales obsesionados con la amenaza militar rusa, con las llamadas "células de espionaje ruso" y con el lema de que Rusia tiene la culpa de todo.
Así como con las llamadas ciberguerras. Esta semana el diario español El País publica otra historia que debería provocar pánico entre los europeos y que advierte de un "tsunami de cibersecuestros".
"Los expertos señalan que los autores están muy probablemente en Rusia", escribe El País. La verdad es que no es suficiente como para poner un titular como el de El País: "Rusia, Irán, China y Corea del Norte, detrás del ciberespionaje en España".
Desde esta perspectiva me sorprende mucho la reacción de las autoridades y de los medios internacionales cuando Rusia en algunas ocasiones responde, cuando Rusia toma medidas recíprocas.
Esta semana el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán criticó la decisión de Rusia de expulsar a dos funcionarios de la embajada alemana en Moscú, después de que Alemania expulsara a dos diplomáticos rusos ante presunta falta de cooperación de la parte rusa en el esclarecimiento del asesinato de un ciudadano gerogiano en Berlín.
"Berlín lamenta decisión de Rusia de expulsar a dos diplomáticos alemanes", titula la agencia EFE a una de sus crónicas sobre el tema.
La verdad es que suena como pura hipocresía cuando los diplomáticos alemanes "lamentan" la expulsión de los dos funcionarios de la embajada alemana en Moscú. La califican como un "mensaje equivocado"… Primero expulsar con un pretexto bastante polémico o discutible a dos diplomáticos rusos que no tienen ninguna relación con el asesinato de ese ciudadano georgiano y luego sorprenderse o lamentar que la contraparte haga lo que normalmente se hace en semejantes situaciones.
Desde esta perspectiva lo mejor que podemos hacer en la situación actual es recordar bien que cualquier cosa tiene su precio y su respuesta. No hay de qué sorprenderse, colegas…