La minuta
En su estreno, la nueva directora del FMI le puso 'nombre' a la criatura: el precio de la guerra comercial 'se llama' 700.000 millones de dólares, y de postre una desaceleración en el 90% de los países del mundo. Así, Kristalina Georgieva quiso hacer honor a su nombre de pila al poner las cartas boca arriba.
"Sobre todo establece que es una una 'desaceleración sincronizada', que también es generalizada, y sobre todo que las economías de EEUU, Japón, la zona euro, tienen que tomar acción, porque las fracturas son un problema común, y donde sí ya estamos viendo cómo en ámbitos del comercio internacional las rigideces comerciales entre China y EEUU están repercutiendo negativamente de manera real", observa el analista.
Esta economista búlgara, por quien el FMI rompió sus propias reglas –como en otras ocasiones– para que pudiera ocupar ese cargo, tiró de nomenclatura cuasi de disciplina olímpica para describir los avatares de los juegos financieros: "ralentización sincronizada" denominó a una de las grandes y graves consecuencias de la guerra comercial que le espera a la economía del mundo. Pero pronunció un matiz que no es desdeñable: "La economía se está desacelerando, pero no está parada".
Fernós Sagebien transcribe las palabras de la nueva directora del FMI. "Ella lo que está diciendo es que lo que va a haber es un crecimiento económico positivo pero muy moderado, asintóticamente igual a cero.
Kristalina, entre disparos y llamados
Fernós Sagebien entiende que "por un lado, China no ha estado en cumplimiento con la normativa aplicable para la cuestión de las tecnologías, y por eso EEUU le ha impuesto unas barreras arancelarias que lo que hace es empeorar la desaceleración de las economías emergentes".
"En vez de poder llegar a un acuerdo entre estos dos gigantes que son colosos de la economía mundial, están actuando como dos niños malcriados y no han tenido la sensatez de llegar a una negociación que sea por lo menos buena en términos del mundo entero, sino lo que ellos quieren es que haya una solución para cada uno de ellos, que sea extremadamente ventajosa para ellos, y sea punitiva para el otro".
Georgieva incidió en lo providencial de actuar ahora para evitar el riesgo de una posible desaceleración más masiva. "Si esperamos a la próxima crisis, será tarde. Debemos actuar ahora. Y tenemos actuar juntos", reflexionó.
"Es un poco difícil llegar a una mediación cuando ambas partes quieren, no solamente ganar, sino ganar en grande, y que la parte perdedora, pierda en grande", sostiene el economista.
Más viento de cola
Desde el Banco Central Europeo avisan que la mitad de los principales bancos de la eurozona no sobreviviría más de seis meses ante una perturbación adversa de las condiciones de liquidez en la región, mientras que una cuarta parte de las 103 entidades examinadas por esa institución financiera superaría este periodo de supervivencia incluso en el escenario más extremo.
"Una crisis de liquidez se puede convertir en una crisis de solvencia, y si entramos en una crisis mundial de solvencia, nadie sale bien", remacha el economista y Dr. en Finanzas Antonio Fernós Sagebien.