"La solidaridad tiene que ser un principio fundamental para los miembros de la Asociación de Estados del Caribe", enfatizó el mandatario cubano, en su discurso ante los jefes de Estado y Gobiernos de este organismo regional el 29 de marzo.
"Ni los esfuerzos desplegados ni los compromisos internacionales en materia medioambiental resultan suficientes para detener el alarmante aumento de la temperatura global y estabilizarla en el entorno de 1,5 grados Celsius como es el reclamo de los países en desarrollo", señaló el mandatario de la isla.
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Acusó a los países más desarrollados como principales responsables de la situación insostenible que vive hoy el planeta, y a quienes exigió aportar 100.000 millones de dólares anuales como mínimo en apoyo a las acciones de las naciones en vías de desarrollo.
A su vez, reclamó la modificación de los patrones de producción y consumo que "nos han sido impuestos" y la promoción de un orden económico internacional justo, democrático y equitativo para enfrentar el cambio climático y alcanzar el desarrollo sostenible.
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Se refirió además a los riesgos de ciclones y huracanes, entre otros fenómenos del clima en la región, y enfatizó que solo la unidad y cooperación mancomunada de las naciones miembros de la AEC, "nos permitirán enfrentar los peligros de los eventos meteorológicos y asumir la recuperación posterior".

Saludó la elección de Barbados como presidente de la mesa directiva del Consejo de Ministros de la AEC, y reiteró la voluntad de Cuba de contribuir durante su mandato.
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En otro momento de su discurso Díaz-Canel criticó las intenciones del actual gobierno de EEUU de reactivar la Doctrina Monroe, y emplear políticas basadas en agresiones militares e imposiciones contra países de la región, entre ellos Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Además, denunció el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero que EEUU impone a Cuba desde 1962, y lo calificó de "irracional y perverso", y agradeció la posición de los países de la región, frente a esta política —enfatizó— "ilegal y cruel" contra el pueblo cubano.
El mandatario cubano instó a todos los países caribeños a defender la paz y oponerse a una acción militar y la escalada de medidas coercitivas contra Venezuela, que —añadió— "ponen en riesgo la paz en toda la región", y reiteró el apoyo de Cuba al gobierno de Nicaragua, ante los intentos desestabilizadores emprendidos por Washington.