La publicación del polémico vídeo electoral de la candidata demócrata, centrado en el tema de la "profunda relación de Donald Trump con el Kremlin" —calificada como "infame" y "traidora"—, no es la primera acusación de esa índole.
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En la última fase de las primarias por el liderato demócrata, para "deshacerse" de Bern Sanders, Clinton resaltó los "30 años de afiliación con los comunistas", refriéndose a una entrevista que hicieron al precandidato demócrata en 1985, donde el socialista estadounidense elogió a Fidel Castro y la "revolución de valores en Cuba".

La ironía consiste en que el único candidato con vínculos importantes no menos confusos con el Kremlin es la misma Clinton.
En 2015, los medios de EEUU, citados por el columnista, revelaron que Rusia había obtenido el control de la quinta parte de la producción norteamericana de uranio a cambio de "millones de dólares" para la Fundación Clinton, aunque estas cantidades quedaron sin registrar. La entonces secretaria de Estado aprobó personalmente el acuerdo, mientras que Bill Clinton 'vendió' un discurso en Moscú por 500.000 dólares.
Mientras tanto, el otro líder 'sospechoso' de tener simpatías hacia el Kremlin es… nada menos que Barack Obama.
Los conspiranoicos antirrusos no le pueden perdonar dos frases. La primera, la que pronunció al negarse a armar a los elementos radicales en Ucrania, cuando el actual mandatario argumentó que "temía que con esto se produjera una escalada en el derramamiento de sangre".
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La segunda, se produjo en 2012, cuando frente a la retórica que calificaba a Rusia como "la gran amenaza geopolítica", el presidente ironizó afirmando que "La década de los ochenta está llamando ahora mismo para pedir que se vuelva a los tiempos de su política exterior".

Históricamente, la derecha estadounidense insultaba llamando "tontos útiles" a todos los que "se oponían al militarismo estadounidense", afirma el periodista, y poco se ha cambiado en este sentido desde los tiempos de Ronald Reagan, quien en los 1980 buscó sellar el tratado de control de armamento con la URSS. En aquella ocasión, no solo mereció el despreciativo apodo, sino que, además, fue acusado de "abandonar del campo de la batalla".
En conclusión, el medio cita la impresionante lista de "tontos útiles", que van desde políticos hasta estrellas de Hollywood, presentada en el homónimo libro de Mona Charen (2004): 'Conoce a los 'tontos útiles': Al Gore, Ted Kennedy, Jimmy Carter, Jesse Jackson, Madeleine Albright, Katie Couric, Jane Fonda, Martin Sheen, y otros liberales siempre dispuestos a culpar a Estados Unidos y defender a sus enemigos'.