La resolución fue aprobada con 27 votos a favor, 16 países se abstuvieron y cuatro se manifestaron en contra: Burundi, China, Cuba y Venezuela.
La resolución condena el uso de armas químicas en el país árabe, pero lo hace acusando directamente a las autoridades sirias de los ataques de ese tipo, y prolonga por un año el mandato de la Comisión de Investigación que preside Paulo Sergio Piñeiro, cuyos informes fueron criticados reiteradamente por Rusia.
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El documento ignoró además los resultados del Congreso del Diálogo Nacional Sirio, celebrado este año en la ciudad rusa de Sochi, alegando que el foro abordó problemas que competen al Consejo de Seguridad de la ONU, a pesar de haber saludado en el mismo texto todos los eventos internacionales de apoyo al pueblo de Siria organizados en otros países.
La segunda propuesta de Moscú se refería al reconocimiento del Congreso realizado en Sochi, y ambas provocaron una reacción tan violenta del representante de Reino Unido ante la ONU en Ginebra, Julian Braithwaite, que el funcionario intentó interrumpir y poner fin a la intervención de la delegación rusa.



