El brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, que partió de Ushuaia (sur) el 1 de abril, encendió una alerta sanitaria internacional y reabrió la discusión política entre Argentina y la Organización Mundial de la Salud (OMS). El organismo confirmó cinco casos entre ocho sospechosos, tres muertes y advirtió que es posible que haya nuevos contagios.
El buque, con bandera neerlandesa, permaneció varios días frente a Cabo Verde para evacuar pasajeros enfermos y se dirige ahora hacia Tenerife, en las Islas Canarias. Las autoridades españolas preparan un operativo de desembarco controlado para más de 140 pasajeros y tripulantes, en una zona aislada, acordonada y bajo estricta vigilancia sanitaria.
La investigación intenta reconstruir cómo llegó al barco la variante Andes Sur del hantavirus, considerada la más peligrosa por ser la única capaz de transmitirse entre humanos. La principal hipótesis apunta a una pareja neerlandesa que recorrió Argentina, Chile y Uruguay antes de embarcarse y presentó los primeros síntomas ya en alta mar, durante la travesía.
Argentina rastrea posibles puntos de exposición en el recorrido previo al viaje, entre ellos zonas de la Patagonia y alrededores de Ushuaia, la capital de la provincia austral de Tierra del Fuego. Las autoridades locales también investigan un basurero frecuentado por observadores de aves, aunque la zona nunca registró casos de hantavirus desde que comenzó la notificación obligatoria en el país.
El antecedente más relevante ocurrió en 2018 en Epuyén, en la provincia argentina de Chubut (sur), donde un brote de la misma cepa dejó 34 casos confirmados y 11 muertes. Estudios posteriores probaron que el aislamiento de pacientes sintomáticos y la cuarentena de contactos fueron decisivos para limitar una propagación mucho mayor en la zona patagónica.
La OMS pidió al Gobierno de Javier Milei reconsiderar su decisión de abandonar el organismo, al señalar que la cooperación internacional resulta clave frente a episodios sanitarios transfronterizos. La Casa Rosada rechazó el planteo y acusó a la entidad de usar un evento extraordinario para condicionar una decisión soberana del país sudamericano.
La tensión se produce mientras Argentina atraviesa su temporada más letal de hantavirus, con 101 infectados y 32 muertos desde mediados de 2025, según el último boletín epidemiológico nacional. Infectólogos pidieron extremar la vigilancia, aunque especialistas subrayan que este virus no se propaga con facilidad como otros patógenos respiratorios de mayor circulación.
Al mismo tiempo, Buenos Aires ofreció cooperación técnica a otros países mediante el envío de ARN del virus Andes, insumos de diagnóstico y protocolos de tratamiento. El Instituto Malbrán y equipos sanitarios nacionales participan en la investigación para asistir a laboratorios de España, Senegal, Sudáfrica, Países Bajos y Reino Unido, entre otros países involucrados.
El caso golpea también a Ushuaia, puerta de entrada del turismo antártico y principal punto de partida del crucero. Mientras se espera el resultado de los estudios ambientales y del rastreo internacional, la ciudad sigue con atención un brote que combina preocupación sanitaria, impacto turístico y una disputa política abierta con la OMS en plena emergencia.
Alerta global
"Este virus es muy letal, pero no tan contagioso", advirtió ante Sputnik el infectólogo argentino Hugo Pizzi. El médico advirtió que "es muy probable que crezca la cantidad de casos detectados en los próximos días", aunque aclaró que eso "no significa que se esté expandiendo exponencialmente como sí sucedía con el COVID, sino que forma parte del rastreo epidemiológico en curso internacional".
El llamado a mantener la calma fue compartido por el doctor en Bioquímica Jorge Geffner. Consultado por este medio, el científico coincidió en que "lo que preocupa no es para nada el alto nivel de contagio, sino el alto nivel de mortalidad". Según explicó, "uno de cada tres pacientes infectados puede desarrollar un cuadro severo y morir", por lo que el foco sanitario debe estar en la gravedad clínica, la detección temprana y el seguimiento de contactos estrechos.
Geffner señaló que la vía habitual de contagio es "a través de materia fecal, saliva u orina de roedores, por vía inhalatoria". Sobre la variante Andes, aclaró que "se ha descrito transmisión de persona a persona", pero que "la eficiencia es muy baja" y que, según la evidencia conocida, requiere contactos estrechos y sostenidos entre personas expuestas.
Pizzi insistió en que la posible aparición de nuevos diagnósticos debe leerse con cautela. "Es muy probable que crezca la cantidad de casos detectados en los próximos días, pero eso no significa que se esté expandiendo exponencialmente como sí sucedía con el coronavirus", remarcó, al diferenciar este riesgo sanitario de un escenario pandémico global.
Para Geffner, "hay posibilidad de que aparezcan 30, 40 u 80 casos, y con una mortalidad del 30% eso preocupa", pero descartó un escenario pandémico. "No vas a hablar de miles de casos: el virus tendría que haber variado muchísimo y no parece que sea una característica del hantavirus", afirmó sobre la situación actual del brote internacional en seguimiento.
El antecedente más recordado
No es la primera vez que el país sudamericano atraviesa una situación de este calibre. Pizzi lo explicó sin matices: "En Argentina tenemos el antecedente de 2018, que fue una experiencia muy traumática, pero esas lecciones sirven para prevenir una potencial expansión". El infectólogo aludió al brote detectado en Chubut donde el aislamiento de pacientes y contactos permitió limitar una cadena de contagios de alta letalidad en la Patagonia argentina reciente.
Geffner agregó que "lo que hay que hacer hoy es, como en aquel momento, rastrear a todas las personas que tuvieron contacto" con los casos iniciales. Según dijo, "como el período de incubación es tan largo, antes de los primeros síntomas es importantísimo hacer un rastreo de contactos estrechos para aislarlos" y evitar nuevos eslabones de transmisión posibles en otros países.
El infectólogo defendió la intervención internacional: "La campaña que está haciendo la OMS está muy bien; se trata de rastrear a todos los contactos de las personas y particularmente de esta pareja que falleció". Para Geffner, esa articulación es clave porque "el período de incubación es muy largo" y obliga a sostener la vigilancia sanitaria internacional.
Sobre la salida argentina de la OMS, Pizzi sostuvo que "sin dudas a Argentina va a costarle haber dejado la OMS". A su entender, esa decisión "significa dejar de suscribir a varios acuerdos que serían de mucha utilidad para combatir casos como este", especialmente cuando se requiere coordinación internacional y circulación rápida de información sanitaria.
Geffner fue más enfático: "Perdés un ámbito de debate donde están las mejores cabezas de todo el mundo y una información epidemiológica de incalculable valor". En este caso, agregó, "intervino la OMS y está articulando los mecanismos para llevar el aislamiento a las personas, que es la conducta correcta" frente al brote actual internacional en curso.
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