El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó un plan para utilizar la "fuerza letal militar" contra narcotraficantes y "redes terroristas" en coordinación con una docena de líderes latinoamericanos bajo el denominado Escudo de las Américas.
Sin embargo, las principales economías de la región: México y Brasil quedaron fuera de la alianza, lo mismo que Colombia, país clave en la lucha contra este flagelo.
La jefa de Estado mexicana, Claudia Sheinbaum, argumentó que su país no fue invitado "porque nosotros tenemos ya un acuerdo con Estados Unidos".
Mientras que el presidente colombiano, Gustavo Petro, cuestionó la decisión estadounidense y resaltó que, "en el caso de la cocaína, Colombia es esencial por su experiencia para erradicar" el cultivo y distribución de esta droga.
"Me parece que, con 17 países pequeños, débiles y sin experiencia, no se puede hacer un escudo", remarcó.
Al respecto, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que el país sudamericano no fue convocado porque no perciben "el nivel de cooperación que nos gustaría".
"Sin embargo, esperamos que esta nueva organización siga expandiéndose y que podamos continuar invitando a países adicionales", declaró la vocera en una rueda de prensa.
Expandir la doctrina Donroe
En entrevista con Sputnik, el analista internacional y director de Caribe Global, Héctor José Galeano David, consideró un error de la Administración estadounidense excluir a estas naciones de la estrategia por varias razones.
La primera, dijo el también profesor investigador de Relaciones Internacionales, es que Colombia y México "son los países de la región que más experiencia tienen" en la materia.
"De hecho, Colombia, en el Gobierno de Juan Manuel Santos, se volvió un exportador, llamémoslo así, del tema no solamente de seguridad, sino también de la lucha contra el narcotráfico", relató Galeano.
Por otro lado, resaltó que Brasil es una potencia regional, por lo que dejarla fuera es desconocer su capacidad de tejer y hacer converger los intereses de los distintos países de América Latina y el Caribe.
"Es un rol importantísimo que no se le puede desconocer a Brasil", remarcó Galeano David.
Además, señaló que Washington pretende expandir la Doctrina Monroe "sin ninguna excepción" en el continente, para lo cual es esencial contar con socios que, "por pequeños que sean, estén dispuestos a extender o expandir su brazo ideológico [estadounidense] y su accionar imperial en la región".
El factor ideológico
A la luz de lo anterior, el experto sostuvo que el "Escudo de las Américas" es una institución excluyente que, similar al Consejo de Paz para resolver el conflicto en Gaza y en otras partes del mundo, se sostiene en la convergencia ideológica "y la clarísima subordinación que tienen" los líderes invitados frente a los intereses de Washington.
"Partimos de una premisa absolutamente equivocada: ideologizar un proceso que para nada debe ser ideologizado y que sí debería buscar un diálogo en el cual los distintos países, especialmente Colombia y México, puedan exponer cuál ha sido su larga, compleja y diría que sangrienta experiencia en la lucha contra el narcotráfico", ponderó el analista internacional.
"Colombia y México han puesto una cuota de sacrificio muy grande, tanto en generales de orden público, funcionarios de alto rango, jueces en esta lucha contra el narcotráfico", así como y civiles desplazados, desaparecidos o asesinados, añadió.
Por consiguiente, Galeano aseguró que la experiencia de los países latinoamericanos ha demostrado que, "cuando prima el factor ideológico, estos procesos están destinados a fallar".
"Lo vivimos con la Unasur, lo vivimos después con ese invento extraño que promovieron [los expresidentes de Colombia, Brasil y Chile], Duque, Bolsonaro y Piñera, el Prosur [Foro para el Progreso de América del Sur], que tampoco llegó a nada", recordó el académico.
EEUU busca presionar a México
Con él coincide Leopoldo Rodríguez Aranda, administrador público con más de 15 años de experiencia en distintas áreas de seguridad del Gobierno federal de México, quien comentó a este medio que el "Escudo de las Américas" es "la última vuelta de tuerca" de la estrategia estadounidense para convertir a los países que integran la región en "áreas de dominación" en donde predominen los intereses de Washington.
Adicionalmente, el experto precisó que la Casa Blanca "no iba a invitar a la presidenta Sheinbaum a una reunión en la que una de sus prioridades es utilizar el combate al narcotráfico como una estrategia de presión y una estrategia de dominación o pisoteo de los intereses de los demás países".
"Lo que está buscando Trump es justamente someter a México a sus intereses (...) y, además, esa es una estrategia que va a utilizar ante su electorado: [decirles que] está combatiendo a los terroristas que trafican drogas y que asesinan a sus ciudadanos", refirió Rodríguez Aranda.
"Lo cual, evidentemente, es una narrativa totalmente amañada y falsa, porque el problema no es [únicamente] el que produce la droga; el problema es [también] el que se la inhala y se la toma", agregó.
En ese sentido, el experto ponderó que el asunto del narcotráfico es, primordialmente, un tema de consumo y, por ende, de salud pública que, a su modo de ver, a Estados Unidos "no le interesa resolver".
"Washington no tiene interés en atender el problema de fondo y el problema de fondo es su sociedad narcótica", destacó.
Una estrategia convencional
Por todo lo anterior, ambos expertos coinciden en que el "Escudo de las Américas" es la estrategia convencional que Washington ha aplicado en la región desde hace décadas.
"Lo que vamos a ver es esta tradicional postura del gobierno norteamericano, que eso sí no es nuevo, de todo el siglo XIX, XX y lo que va del XXI, que es la política de la fuerza bruta, porque para Estados Unidos los problemas de esta índole se resuelven con garrote", razonó Rodríguez Aranda.
Sin embargo, argumentó que el combate del narcotráfico "no es un tema de guerra", sino de "estrategia civil".
"La mirada de Trump es una mirada de la lucha tradicional fallida contra el narcotráfico (...), de la autoridad policial, militar, pero creo que es muy claro que sí es fundamental hablar del tema de la inversión social", ponderó Galeano David.
Ante ello, mencionó que Estados Unidos podría destinar apoyo a inversión social y a sustitución de cultivos, "de lo cual se viene hablando [en Colombia] desde el 91, cuando se firmó el ATPA [Ley de Preferencias Arancelarias Andinas]".
"Creo que el paso que debería seguir es básicamente apoyar inversión social, programas sociales, que evidentemente Trump no lo tiene en su escenario", sostuvo Galeano David.
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