El próximo 22 de marzo se realizarán en Bolivia las elecciones subnacionales, en las cuales se elegirán gobernadores para los nueve departamentos, así como alcaldes y concejales para los 340 municipios, entre otros cargos a cubrir. En el enjambre predominante de partidos locales, son una minoría los representantes del bloque popular, sin representación luego de la caída del Movimiento Al Socialismo (MAS) en las elecciones de 2025, que concluyeron sus dos décadas en el poder.
Para la politóloga Susana Bejarano, las organizaciones disgregadas del bloque popular serán simples espectadores del avance de los partidos que tradicionalmente fueron su oposición. En las ciudades se prevé un combate voto a voto entre agrupaciones cercanas al Gobierno de Rodrigo Paz, o del excandidato a la presidencia Jorge "Tuto" Quiroga (2001-2002), quien también posee la segunda fuerza política más numerosa en la Asamblea Legislativa Plurinacional, la Alianza Libre, que se presentará el 22 de marzo con candidatos propios.
El Partido Demócrata Cristiano (PDC) con el que llegó Paz a la presidencia, se presentará dividido por la partida del vicepresidente, Edmand Lara, quien competirá con su propia sigla: Nuevas Ideas con Libertad. El actual presidente, por su parte, irá con su agrupación Alianza Patria, que incluye también a la Alianza Unidad, del excandidato a la presidencia Samuel Doria Medina (quien obtuvo el 20% de votación en las elecciones de 2025 y cuenta con esa proporción de legisladores en la Asamblea).
A finales de 2025, el presidente Paz firmó el decreto 5503, que establecía la eliminación de la subvención a los combustibles, la cual en 2025 costó al Estado 3.500 millones de dólares. Entre sus 120 artículos, también establecía facilidades para la aprobación de contratos con empresas que vinieran a explotar recursos naturales del país, prescindiendo del visto bueno de la Asamblea, como define la Constitución.
Los primeros días de 2026 fueron de protestas de sectores sociales aglutinados en una alicaída Central Obrera Boliviana (COB), cuestionada por presuntos casos de corrupción que llevaron a la cárcel a su anterior secretario ejecutivo, Juan Carlos Huarachi. El bloque popular pudo rearticularse como un acto reflejo para rechazar al 5503. Y con 70 bloqueos de carreteras en todo el país lograron que Paz lo abrogara, aunque en otro decreto mantuvo el retiro de la subvención.
En este contexto, parecía que las fuerzas del casi extinto MAS iban a recuperar su fuerza e incidencia en la política nacional. Pero ninguno de los líderes del bloque popular tiene presencia en estas elecciones subnacionales. El expresidente Evo Morales (2006-2019) no se muestra en público desde hace más de un mes. El exmandatario Luis Arce (2020-2025) está en la cárcel de San Pedro desde diciembre pasado, acusado de un presunto caso de corrupción en el Fondo de Desarrollo Indígena (FONDIOC).
Otras figuras emergentes, como el exsenador Andrónico Rodríguez, también candidato a la presidencia en 2025, determinó que en las subnacionales no se presentará su agrupación, la Alianza Popular. El exministro de Gobierno Eduardo del Castillo, postulante por el MAS en las últimas elecciones generales, está aparentemente retirado de la vida política.
Para Bejarano, en este contexto, las fuerzas del bloque popular pueden apostar a ganar decenas de alcaldías en zonas rurales del país. Pero el juego en las ciudades, adonde llega la mayor cantidad de recursos monetarios, estará en manos de Paz, Quiroga o Doria Medina, entre otros líderes que luego de 20 años volvieron al poder.
Cambio de ciclo
Las elecciones subnacionales "confirman el cambio de ciclo. Hay una disputa sobre quién va a hacer la nueva hegemonía, cómo se va a conformar, o si va a poder conformarse o no una nueva hegemonía", consideró la analista.
"El bloque popular no está encontrando el norte, además está despojado de organización política. Ahora le toca pensarse a través de organizaciones ciudadanas, le toca organizarse de otra manera, lo cual es técnicamente más difícil que en otros procesos electorales", evaluó.
Pero el disgregado bloque popular mantendrá su fuerza territorial en gran parte de las zonas rurales y selváticas del país: "En el mundo campesino rural va a haber una organización natural, creo que van a ganar en muchos municipios. Pero la capacidad económica de estos alcaldes, es decir la capacidad de incidencia de estos alcaldes, va a ser menor frente a los alcaldes de las ciudades capitales".
Comentó que un alcalde de una ciudad capital, ya sea La Paz, Santa Cruz de la Sierra o Cochabamba, "probablemente va a manejar un presupuesto mayor que el de 200 alcaldes rurales juntos".
Bejarano destacó el rol del bloque popular nucleado en la COB para poner un freno al decreto 5503. Pero pasada la tempestad, "cuando tenían que sentarse para definir un proyecto político hacia adelante, primaron temores y desconfianzas entre las organizaciones. Ellas están dispuestas a generar un proyecto común dirigido a ganar una alcaldía o una gobernación. Pero el bloque popular todavía está muy herido como para conformar un proyecto colectivo común".
Además, "falta una pieza: no hay un líder, un partido político donde este bloque pueda rearticularse. El MAS no puede volver a ser ese articulador, porque tampoco nadie lo lidera", opinó.
Para la analista, luego del 22 de marzo "vamos a tener un mapa político muy complicado, tremendamente atomizado. Y creo que no va a ser favorable para Rodrigo Paz, porque en algunos lugares, como Santa Cruz, perciben que él está muy al centro. En Santa Cruz (el departamento más grande del país) varias fuerzas de derecha se van a disputar el poder".
25.000 candidatos
Pasados los 19 años de Gobiernos del MAS, la política boliviana pasa por un momento de movimiento y transformación. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) señaló que hasta el próximo 14 de febrero procesará los legajos de 25.000 candidaturas para diversos puestos departamentales y municipales en todo el país.
Le tomará un mes imprimir 500 tipos de papeletas, con un costo de 350 millones de pesos bolivianos (medio millón de dólares, según la cotización oficial). Gran parte de los inscriptos recién se inicia en la vida política.
Es el caso de Ramón Daza, candidato a la Alcaldía de la ciudad de Cochabamba por la Alianza Patria, patrocinada por el Gobierno de Paz. Tiene enfrente una tarea que puede ser complicada: destronar al actual alcalde Manfred Reyes Villa, quien desde la década de los 90 echó raíces en el Gobierno municipal.
El candidato de Paz recordó que en las elecciones de 2025 se postuló Reyes Villa a la presidencia con su agrupación Súmate, que cosechó el 6,75%.
"No le ha ido bien en las nacionales. ¿Por qué Cochabamba tiene que ser plato de segunda mano? Debe existir un sentido moral en estas decisiones. Cochabamba no es una ciudad de segunda. Los cochabambinos merecemos respeto y un futuro", dijo a Sputnik.
Explicó lo que pueden aportar los neófitos a la vida política boliviana: "Tenemos la moral para proponer un país distinto. Tenemos urgencia por tomar estos espacios con una visión de futuro para todos. Es momento de que los mejores hombres y mujeres construyamos una nueva historia para el país", aseguró.
Daza, quien fue presidente de la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Cochabamba, sostuvo: "No venimos para administrar un sistema decadente, sino para iniciar una etapa más productiva para el país".
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