Los demócratas apuestan por una estrategia "cínica y razonable" ante la polémica por ICE, dice experto
00:00 GMT, 2 de febrero 2026
Rodrigo Duarte
Corresponsal en México
La excandidata presidencial demócrata Kamala Harris respaldó "desfinanciar a la policía" en medio de las protestas "Black Lives Matter", pero luego dio marcha atrás, generando desconfianza entre propios y ajenos. "Los demócratas saben que deben ser cuidadosos al hablar de política migratoria, porque es un tema sensible", dijo un experto a Sputnik.
Lea en SputnikEl Partido Demócrata enfrenta uno de sus mayores dilemas de cara a los comicios del 2026 y 2028, en medio de las protestas que se han desatado a lo largo del país por las dos muertes, en menos de tres semanas, de dos ciudadanos estadounidenses en Minnesota de parte de agentes de migración.
Los demócratas deben responder al creciente rechazo a las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE, por sus siglas en inglés), especialmente de parte del electorado joven y de la comunidad hispana, que históricamente ha votado a su favor (aunque Donald Trump registró grandes avances en el 2024, en buena parte debido al apoyo irrestricto del Gobierno de Joe Biden a Israel y por el rechazo de los hispanos de segunda o tercera generación al aumento de la migración ilegal).
Pero, por otro lado, deben tener en cuenta que, según una amplia gama de sondeos, actualmente una mayoría de los estadounidenses, pese a las recientes controversias sobre el presunto uso de fuerza excesiva de ICE, todavía apoya la política migratoria del Gobierno republicano, especialmente con respecto a mantener un control estricto de la frontera con México, así como la expulsión del país de criminales y personas con antecedentes violentos.
Estudios realizados a lo largo del mes de enero reflejan que esta es la opinión mayoritaria en la opinión pública estadounidense. Según una encuesta de Harvard y la firma Echelon Insights, aproximadamente el 78% de los estadounidenses apoya la deportación de inmigrantes indocumentados con antecedentes penales, mientras que un 53% respalda la gestión específica de "sellar" la frontera sur para detener el flujo migratorio, una de las promesas centrales de Trump durante su campaña del 2020 y también del 2024.
Este apoyo se desmorona cuando se evalúa el accionar de ICE en las ciudades del país, que en varios casos ha resultados en la viralización de estas operaciones violentas o capturando el arresto de menores de edad.
Un trabajo reciente de la firma YouGov arrojó que el 63% de los ciudadanos desaprueba el desempeño de ICE y una ligera mayoría siente que las tácticas de la agencia —calificadas como "demasiado agresivas" por el 57% de los encuestados— están haciendo que las comunidades se sientan menos seguras, un número que llega hasta casi el 70% al tratarse de ciudadanos de origen hispano.
El antecedente Kamala
Uno de los principales factores que han pesado en el tono ambiguo que han adoptado muchos dirigentes demócratas de primera línea con respecto a este tema puede rastrearse a la fallida campaña de Kamala Harris en el 2024.
La entonces senadora, durante el comienzo de las protestas de Black Lives Matter en 2020, apoyó algunos de los reclamos de este movimiento, como "Defund the Police" (desfinanciar a la policía).
Si bien esta actitud no fue un problema para ser elegida como la compañera de fórmula de Joe Biden, cuando las aguas se calmaron, en el verano del 2024, y con una campaña con poco tiempo para intentar reparar la imagen de la candidata, el antecedente resultó letal.
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"Harris, al querer mostrarse dura en temas de migración y seguridad en su campaña presidencial frente a Trump, quien le llevaba ventaja en esos temas, rescindió ese llamado a desfinanciar la policía, generando desconfianza entre los progresistas, que la vieron como una traidora, y también entre independientes y conservadores, que la percibían como una advenediza, capaz de cambiar de postura según la conveniencia del momento", explicó Matías Flaco, internacionalista egresado de la Universidad de Palermo, en diálogo con Sputnik.
Este precedente "le explotó en la cara luego a Harris, quien necesitaba de los votos de los independientes y los conservadores para ganar, porque los progresistas ya no confiaban en ella por sus posturas belicistas, y finalmente no obtuvo el apoyo de nadie, perdiendo en todos los swing-states", añadió.
¿Un centrismo que ya no funciona?
Para José Luis Romano, internacionalista egresado de la Universidad República del Uruguay (UDELAR), esta combinación entre el catastrófico desdibujamiento de Harris en el 2024 y lo que reflejan actualmente las encuestas explica la actual postura estratégica de los demócratas, de buscar caminar una línea muy delgada entre criticar a ICE, pero sin renegar de la necesidad de una política migratoria firme.
Eso, señala, es lo que han hecho figuras de peso en el partido como Chuck Schumer —líder demócrata en el Senado— y el gobernador de California, Gavin Newsom, quien se encamina a ser uno de los principales aspirantes a disputar la interna demócrata para candidato a presidente en las elecciones generales del 2028.
Ambos, según Romano, han adoptado una estrategia de equidistancia calculada para navegar la crisis de Minneapolis y el rechazo a ICE, sin regalarle a los republicanos el monopolio del discurso de la seguridad y la migración.
Los dos líderes demócratas apoyan una frontera sellada y la deportación de criminales y migrantes indocumentados, pero rechazan lo que han calificado de "anarquía institucional" (Schumer) y "caos deliberado" (Newson) en las tácticas de la agencia dependiente del Departamento de Seguridad Nacional.
Este equilibrio se hizo evidente durante la reciente votación que evitó un cierre del Gobierno federal el pasado 30 de enero. Schumer lideró una maniobra parlamentaria para separar el financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional —que supervisa a ICE— del resto del presupuesto, otorgándole nada más que dos semanas de vida operativa.
Esta decisión les permite a los demócratas decir que no han "desfinanciado" al Gobierno ni a la Policía —manteniendo así su credibilidad ante quienes exigen control fronterizo—, mientras utilizan ese tiempo para negociar reformas que limiten el poder de los agentes de ICE, como reclamar por el uso de cámaras corporales o la necesidad de autorizaciones judiciales para entrar en un hogar.
"Es una manera de querer posicionarse ante el electorado como defensores de las instituciones y la ley y el orden, pero buscando limitar la militarización en las ciudades y prevenir el abuso", dice Romano, quien advierte que se trata de una jugada "cínica y razonable", pero no carente de riesgos.
"Al volver a ubicarse en una posición centrista, porque no llaman a
abolir ICE como el ala izquierdista reclama, puede sucederles lo mismo que a Harris, que no se comprometió con ningún bando y terminó huérfana de todos los electorados, tanto por derecha como izquierda. Y
el reciente éxito de [Zohran] Mamdani en Nueva York prueba que, a veces,
arriesgarse puede dar resultado, aunque esto vaya en contra de lo que dicen las encuestas", advierte.
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