La publicación señala que, actualmente, la Unión Europea busca consolidar su peso internacional mediante tres pilares: expansión territorial, incremento del gasto militar y autonomía económica y tecnológica. Sin embargo, advierten que coordinar a 27 naciones con intereses diversos para actuar como una sola entidad bajo un marco de soberanía común es una tarea de una gran complejidad técnica y política que presenta además varios desafíos económicos.
En ese sentido, la publicación afirma que, con proyecciones de crecimiento del PIB para la eurozona de apenas un 1,3% para 2026, la UE se encuentra en una posición de menor dinamismo frente a otros bloques globales.
La estrategia de Bruselas para revertir esto incluye la armonización de mercados de capitales y la reducción de la burocracia para fomentar la inversión privada, intentando que el ahorro interno se convierta en el motor de una nueva competitividad industrial, aunque no está claro si el plan funcionará.
La ampliación es otro componente demográfico del proyecto de fortalecimiento del bloque. Actualmente, hay diez países en diversas etapas del proceso de adhesión, incluyendo naciones de los Balcanes Occidentales, Ucrania y Moldavia. Si se completan estas incorporaciones, la población de la Unión podría crecer en unos 57 millones de personas, sumando casi 400.000 millas cuadradas a su territorio.
Este incremento de tamaño es como un factor crítico para alcanzar la escala necesaria en el actual orden de potencias, pero los analistas han señalado que el proceso de adhesión es prolongado, por lo cual el proyecto de seguir sumando países para fortalecer la posición del bloque sigue siendo de largo plazo.
Este incremento de tamaño es como un factor crítico para alcanzar la escala necesaria en el actual orden de potencias, pero los analistas han señalado que el proceso de adhesión es prolongado, por lo cual el proyecto de seguir sumando países para fortalecer la posición del bloque sigue siendo de largo plazo.
En el ámbito de la defensa, el desafío es la autonomía tecnológica. Aunque los aliados europeos de la OTAN han acordado elevar el gasto militar al 5% del PIB para 2035, la realidad operativa muestra aún una fuerte dependencia de los sistemas desarrollados en Washington. El presupuesto de la UE para 2026 ha asignado aproximadamente 2.800 millones de euros específicamente a seguridad y defensa, una cifra que busca incentivar la producción interna, pero que aún palidece ante los presupuestos de defensa globales de las grandes potencias.
La integración militar enfrenta fallos históricos en la colaboración industrial, alerta además el diario británico. Proyectos conjuntos previos entre Francia y Alemania para fabricar tanques y aviones de combate se han visto obstaculizados por requisitos operativos incompatibles y competencia entre sus industrias nacionales.
Para 2030, la UE aspira a tener una capacidad de respuesta independiente, pero la interoperabilidad de sus equipos sigue estando fragmentada entre múltiples modelos de armamento que encarecen la logística, asegura la nota.
Para 2030, la UE aspira a tener una capacidad de respuesta independiente, pero la interoperabilidad de sus equipos sigue estando fragmentada entre múltiples modelos de armamento que encarecen la logística, asegura la nota.
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