"Luchadora incansable": Muerte de Taty Almeida recuerda labor inclaudicable por memoria y verdad en Argentina
"Luchadora incansable": Muerte de Taty Almeida recuerda labor inclaudicable por memoria y verdad en Argentina
Sputnik Mundo
Taty Almeida, una de las principales referentes de las Madres de Plaza de Mayo, falleció en Buenos Aires a los 95 años, después de casi cinco décadas de... 16.06.2026, Sputnik Mundo
Almeida, cuyo nombre completo era Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, se convirtió en una de las voces más reconocidas del movimiento argentino por Memoria, Verdad y Justicia, surgido durante la última dictadura militar (1976-1983) para reclamar por los miles de detenidos desaparecidos por el terrorismo de Estado.La referente de derechos humanos permanecía internada en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora la despidió con un comunicado en el que destacó su "compromiso", su "militancia" y su capacidad para sostener la búsqueda de justicia sin abandonar el vínculo con nuevas generaciones.La vida pública de Almeida estuvo marcada por la desaparición de su hijo Alejandro Martín Almeida, secuestrado el 17 de junio de 1975 por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), una organización paraestatal de ultraderecha que actuó en Argentina antes del golpe militar de 1976, bajo el Gobierno de Isabel Martínez de Perón (1974-1976), tras la muerte del presidente Juan Domingo Perón (1895-1974). Alejandro tenía 20 años, estudiaba Medicina y trabajaba en la agencia estatal de noticias Télam.Las Madres de Plaza de Mayo se transformaron en uno de los símbolos internacionales de denuncia contra la dictadura argentina. Con pañuelos blancos sobre la cabeza, desafiaron al régimen militar en plena represión y mantuvieron durante décadas el reclamo por el destino de sus hijos y por el juzgamiento de los responsables.Almeida se incorporó al movimiento a fines de la década de 1970 y, tras la división interna de 1986, integró Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Con el paso de los años se convirtió en una de sus figuras más visibles y asumió la presidencia de esa organización después de la muerte de Nora Cortiñas, en 2024.Nacida en Buenos Aires en 1930, Almeida se formó como maestra, pese a provenir de una familia con fuertes vínculos militares. Su padre fue oficial de Caballería, su hermano llegó al grado de coronel y varias de sus hermanas se casaron con integrantes de las Fuerzas Armadas, un origen que ella misma evocaba para explicar la transformación que atravesó tras la desaparición de su hijo.En distintas entrevistas, Almeida contó que antes del secuestro de Alejandro había vivido alejada de la militancia política y del mundo de los organismos de derechos humanos. La desaparición de su hijo modificó esa trayectoria y la llevó a convertirse en una figura pública asociada al reclamo contra la impunidad.Su actividad se mantuvo hasta los últimos meses de vida. En marzo participó en la movilización por el 50° aniversario del golpe de Estado de 1976, una de las fechas centrales del calendario de derechos humanos en Argentina. En abril fue distinguida como doctora honoris causa por la Universidad de Buenos Aires.En ese acto, recordó que quedaban pocas integrantes históricas de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, las organizaciones que buscan a los desaparecidos y a los hijos de víctimas apropiados durante la dictadura. También volvió a reivindicar la militancia de su hijo y la continuidad del reclamo por memoria, verdad y justicia.La muerte de Almeida generó mensajes de dirigentes políticos y organismos de derechos humanos. Abuelas de Plaza de Mayo la despidió como una mujer "formidable" e "irremplazable", mientras la organización H.I.J.O.S, integrada por descendientes de desaparecidos, indicó que aún queda pendiente conocer qué ocurrió con Alejandro. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) también difundió un mensaje en sus redes sociales, en el que la definió como una "luchadora incansable".El legado hacia nuevas generacionesRamón Inama, hijo de un desaparecido en la última dictadura e integrante de H.I.J.O.S (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio), dijo a Sputnik que la muerte de Taty Almeida deja "una tristeza enorme porque se nos van yendo cada vez más", aunque también "queda la historia de lucha y de vida que nos dejan".El referente señaló que "las Madres siempre trascendieron las fronteras de Argentina" porque lograron "poner de relieve internacional la situación de los desaparecidos cuando todavía no era algo tan mediáticamente relevado internacionalmente".El integrante de H.I.J.O.S destacó que las Madres lograron "trascender su propia lucha específica" y "abrazar con el pañuelo blanco otro tipo de reclamos". En ese sentido, mencionó "la continuidad del pañuelo blanco en el pañuelo verde" del movimiento feminista argentino. "Es muy difícil pensar cómo encarar algún tipo de reclamo político o social sin tener a las Madres como ejemplo", afirmó. Para él, su fuerza surgió de "transformarse a sí mismas" desde "amas de casa" en "luchadoras".Sobre el futuro, sostuvo que la pérdida genera "la sensación que uno como militante siente, pero también obliga a preguntarse ahora cómo la seguimos". Según dijo, esa continuidad se expresa en "la inmensa convocatoria que tienen las marchas de cada 24 de marzo".Una referencia internacionalEn diálogo con Sputnik, Horacio Pietragalla, exsecretario de Derechos Humanos de la Nación (2019-2023) y nieto restituido por Abuelas de Plaza de Mayo, afirmó que Almeida representaba "95 años, una vida luchando". Según contó, la había visitado días antes y su muerte le produjo "tristeza, aunque también la sensación de que ella vio todo".El dirigente remarcó que "en Latinoamérica particularmente" los organismos de derechos humanos argentinos son una referencia. Según explicó, "Madres, Abuelas, Taty, significa mucho para toda la región" por el precedente que dejaron en materia de memoria y justicia.Pietragalla vinculó ese legado con otras luchas posteriores. "Distintas luchas que surgieron después y que surgen ahora tienen el símbolo de un pañuelo", afirmó, al señalar que esos objetos "significan algo" y "tienen que ver con la referencia que dejaron nuestras Madres y Abuelas"."Nuestras Madres y Abuelas son irremplazables", sostuvo el exsecretario. Para él, "una Madre que se nos va son 1.000 que tenemos que levantar la bandera", porque "el vacío que dejan es un legado muy pesado, muy grande, que no le cabe a ninguna persona". Sobre las tareas pendientes, afirmó que "tenemos que acelerar estas deudas de la democracia". En ese marco, mencionó "la búsqueda de los hombres y mujeres que nos faltan" y la necesidad de "poner todas las herramientas para que esto suceda".
Taty Almeida, una de las principales referentes de las Madres de Plaza de Mayo, falleció en Buenos Aires a los 95 años, después de casi cinco décadas de búsqueda de su hijo Alejandro, desaparecido en 1975. "Las Madres siempre trascendieron las fronteras de Argentina", dijo a Sputnik un hijo de desaparecidos en la última dictadura.
Almeida, cuyo nombre completo era Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, se convirtió en una de las voces más reconocidas del movimiento argentino por Memoria, Verdad y Justicia, surgido durante la última dictadura militar (1976-1983) para reclamar por los miles de detenidos desaparecidos por el terrorismo de Estado.
La referente de derechos humanos permanecía internada en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora la despidió con un comunicado en el que destacó su "compromiso", su "militancia" y su capacidad para sostener la búsqueda de justicia sin abandonar el vínculo con nuevas generaciones.
La vida pública de Almeida estuvo marcada por la desaparición de su hijo Alejandro Martín Almeida, secuestrado el 17 de junio de 1975 por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), una organización paraestatal de ultraderecha que actuó en Argentina antes del golpe militar de 1976, bajo el Gobierno de Isabel Martínez de Perón (1974-1976), tras la muerte del presidente Juan Domingo Perón (1895-1974). Alejandro tenía 20 años, estudiaba Medicina y trabajaba en la agencia estatal de noticias Télam.
Desde entonces, su madre nunca pudo conocer con certeza qué ocurrió con él ni recuperar sus restos. La búsqueda de Alejandro la llevó a acercarse a otras mujeres que reclamaban por sus hijos desaparecidos y que, desde 1977, comenzaron a marchar alrededor de la Plaza de Mayo, frente a la sede del Gobierno argentino.
Las Madres de Plaza de Mayo se transformaron en uno de los símbolos internacionales de denuncia contra la dictadura argentina. Con pañuelos blancos sobre la cabeza, desafiaron al régimen militar en plena represión y mantuvieron durante décadas el reclamo por el destino de sus hijos y por el juzgamiento de los responsables.
Almeida se incorporó al movimiento a fines de la década de 1970 y, tras la división interna de 1986, integró Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Con el paso de los años se convirtió en una de sus figuras más visibles y asumió la presidencia de esa organización después de la muerte de Nora Cortiñas, en 2024.
Nacida en Buenos Aires en 1930, Almeida se formó como maestra, pese a provenir de una familia con fuertes vínculos militares. Su padre fue oficial de Caballería, su hermano llegó al grado de coronel y varias de sus hermanas se casaron con integrantes de las Fuerzas Armadas, un origen que ella misma evocaba para explicar la transformación que atravesó tras la desaparición de su hijo.
En distintas entrevistas, Almeida contó que antes del secuestro de Alejandro había vivido alejada de la militancia política y del mundo de los organismos de derechos humanos. La desaparición de su hijo modificó esa trayectoria y la llevó a convertirse en una figura pública asociada al reclamo contra la impunidad.
Su actividad se mantuvo hasta los últimos meses de vida. En marzo participó en la movilización por el 50° aniversario del golpe de Estado de 1976, una de las fechas centrales del calendario de derechos humanos en Argentina. En abril fue distinguida como doctora honoris causa por la Universidad de Buenos Aires.
En ese acto, recordó que quedaban pocas integrantes históricas de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, las organizaciones que buscan a los desaparecidos y a los hijos de víctimas apropiados durante la dictadura. También volvió a reivindicar la militancia de su hijo y la continuidad del reclamo por memoria, verdad y justicia.
La muerte de Almeida generó mensajes de dirigentes políticos y organismos de derechos humanos. Abuelas de Plaza de Mayo la despidió como una mujer "formidable" e "irremplazable", mientras la organización H.I.J.O.S, integrada por descendientes de desaparecidos, indicó que aún queda pendiente conocer qué ocurrió con Alejandro. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) también difundió un mensaje en sus redes sociales, en el que la definió como una "luchadora incansable".
Ramón Inama, hijo de un desaparecido en la última dictadura e integrante de H.I.J.O.S (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio), dijo a Sputnik que la muerte de Taty Almeida deja "una tristeza enorme porque se nos van yendo cada vez más", aunque también "queda la historia de lucha y de vida que nos dejan".
El referente señaló que "las Madres siempre trascendieron las fronteras de Argentina" porque lograron "poner de relieve internacional la situación de los desaparecidos cuando todavía no era algo tan mediáticamente relevado internacionalmente".
"Taty se lleva con ella ser de las últimas protagonistas en vida de esa lucha", sostuvo Inama. Según explicó, en los últimos años "el solo hecho de su presencia en las actividades vinculadas a la lucha por los derechos humanos bastaba y sobraba".
El integrante de H.I.J.O.S destacó que las Madres lograron "trascender su propia lucha específica" y "abrazar con el pañuelo blanco otro tipo de reclamos". En ese sentido, mencionó "la continuidad del pañuelo blanco en el pañuelo verde" del movimiento feminista argentino. "Es muy difícil pensar cómo encarar algún tipo de reclamo político o social sin tener a las Madres como ejemplo", afirmó. Para él, su fuerza surgió de "transformarse a sí mismas" desde "amas de casa" en "luchadoras".
Sobre el futuro, sostuvo que la pérdida genera "la sensación que uno como militante siente, pero también obliga a preguntarse ahora cómo la seguimos". Según dijo, esa continuidad se expresa en "la inmensa convocatoria que tienen las marchas de cada 24 de marzo".
Una referencia internacional
En diálogo con Sputnik, Horacio Pietragalla, exsecretario de Derechos Humanos de la Nación (2019-2023) y nieto restituido por Abuelas de Plaza de Mayo, afirmó que Almeida representaba "95 años, una vida luchando". Según contó, la había visitado días antes y su muerte le produjo "tristeza, aunque también la sensación de que ella vio todo".
"Taty, como todas las Madres y Abuelas, ya son un emblema mundial", sostuvo el exfuncionario. En su mirada, "no hay un país vinculado a víctimas o violaciones de derechos humanos donde no sean conocidas nuestras Madres y Abuelas".
El dirigente remarcó que "en Latinoamérica particularmente" los organismos de derechos humanos argentinos son una referencia. Según explicó, "Madres, Abuelas, Taty, significa mucho para toda la región" por el precedente que dejaron en materia de memoria y justicia.
Pietragalla vinculó ese legado con otras luchas posteriores. "Distintas luchas que surgieron después y que surgen ahora tienen el símbolo de un pañuelo", afirmó, al señalar que esos objetos "significan algo" y "tienen que ver con la referencia que dejaron nuestras Madres y Abuelas".
"Nuestras Madres y Abuelas son irremplazables", sostuvo el exsecretario. Para él, "una Madre que se nos va son 1.000 que tenemos que levantar la bandera", porque "el vacío que dejan es un legado muy pesado, muy grande, que no le cabe a ninguna persona". Sobre las tareas pendientes, afirmó que "tenemos que acelerar estas deudas de la democracia". En ese marco, mencionó "la búsqueda de los hombres y mujeres que nos faltan" y la necesidad de "poner todas las herramientas para que esto suceda".
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