¿Qué implica el acercamiento del Reino Unido a Sudamérica para Argentina en torno a las islas Malvinas?
¿Qué implica el acercamiento del Reino Unido a Sudamérica para Argentina en torno a las islas Malvinas?
Sputnik Mundo
El Gobierno británico busca aprovechar la permisividad de la Administración de Javier Milei para "rodear a Argentina" con nuevos acuerdos con Brasil, Uruguay y... 01.04.2026, Sputnik Mundo
Un extenso acuerdo de "asociación estratégica" firmado en marzo entre Brasil y el Reino Unido da cuenta de un renovado interés de Londres por estrechar sus lazos con Sudamérica y eludir la presión de Argentina para hacer más difícil la presencia británica en las islas Malvinas.La Asociación Estratégica Brasil-Reino Unido 2026-2030 fue suscrita por el canciller brasileño, Mauro Vieira, y su par británica, Yvette Cooper, tras el encuentro entre ambos en la ciudad francesa de Cernay-la-Ville, donde ambos países participaron en la última cumbre del G7. El documento, de 26 puntos, apunta a consolidar "una asociación más ambiciosa a largo plazo" y se estructura sobre cinco pilares. Entre los puntos más destacables del acuerdo aparece el compromiso británico de "continuar apoyando la aspiración de Brasil de convertirse en un miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas", validando además las pretensiones de la nación sudamericana de reformar el organismo.Así, el texto adelanta que se fortalecerá "la cooperación en tecnología de defensa" y se promoverán "ejercicios conjuntos de las Fuerzas Armadas", al tiempo que se buscará "identificar oportunidades para avanzar en un acuerdo de intercambio de datos de código abierto para transporte mercantil marítimo".El acuerdo coincide, además, con un acercamiento del Reino Unido para vender a Uruguay tres patrullas oceánicas y así ayudar a resolver una de las mayores urgencias actuales de su Armada. La operación, según informaron medios locales, insumiría unos 60 millones de dólares en total y se concretaría en 2028, apenas la Marina Real Británica dé de baja las embarcaciones.A finales de 2025, la Real Fuerza Aérea del Reino Unido también había firmado un fortalecimiento de sus relaciones estratégicas con la Fuerza Aérea de Chile. Además, Londres envió a su ministro para América Latina y el Caribe, Chris Elmore, a la asunción de José Antonio Kast, tras lo cual destacó a Chile como "un socio estratégico" y una "puerta de entrada a la Antártida".Legitimar la presencia en el Atlántico surEn diálogo con Sputnik, el analista internacional argentino Gonzalo Fiore señaló que este tipo de iniciativas muestran la intención británica de "poner un pie más en una región en la que han demostrado que tienen un interés claro y concreto" y que está marcada por "una historia larga de colonialismo no solo en las islas Malvinas, sino en el resto de las islas del Atlántico sur y sus pretensiones sobre los hielos continentales".Por su parte, Ezequiel Magnani, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de San Martín, comentó a Sputnik que, aunque no aparezcan explícitamente en los acuerdos que firma, el Reino Unido mantiene "una política activa" hacia el Atlántico sur que busca "rodear a Argentina y garantizar su posición a partir de acuerdos logísticos que le den estabilidad operacional en el territorio".Para Fiore, los acercamientos británicos a la región pueden interpretarse como una consecuencia de la actual política exterior argentina, que históricamente buscaba evitar cualquier tipo de avance del Reino Unido en la región, tanto en materia de defensa como para facilitar las operaciones británicas en Malvinas. Uno de los últimos ejemplos fue las gestiones argentinas para impedir un vuelo directo entre Sao Paulo y las islas Malvinas.Aprovechar la "retirada" argentinaSin embargo, el analista subrayó que el Gobierno de Javier Milei modificó su postura y, si bien mantiene la reivindicación de soberanía sobre las islas, ha intentado establecer una relación menos escabrosa con Londres.Para el experto, el escenario actual permite "un aprovechamiento del Reino Unido", pero también una oportunidad para Brasil, que "en otro contexto hubiera tenido más reparos a la hora de firmar un acuerdo de asociación estratégica con el adversario histórico de uno de sus vecinos y principales socios comerciales".Magnani, en tanto, aclaró que el estrechamiento de relaciones entre Brasilia y Londres no debe verse como "una animadversión hacia Argentina" por parte de la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva, sino como el resultado de que Buenos Aires "ya no es un aliado confiable para cooperar", no solo producto de la mala relación que Milei cultivó con el mandatario brasileño, sino por los efectos que el alineamiento geopolítico de su Gobierno tiene en relación a la denominada cuestión Malvinas.En ese sentido, Magnani apuntó que, en su alineamiento con EEUU, Israel y los países de la OTAN, el Gobierno argentino ha dejado de manifestar "su disconformidad" con la ocupación británica de las islas. El académico consideró además un error que Milei haya apostado a que la relación con EEUU podría ayudarlo en ese camino, algo que no sucedió.Para Fiore, Argentina había tenido cierto éxito cuando su política en torno a Malvinas fue asegurarse el apoyo de sus vecinos sudamericanos y demás países del sur global, logrando votaciones favorables a sus intereses en la Asamblea General de Naciones Unidas. Sin embargo, este camino "comienza a verse menos claro porque el Reino Unido está estrechando relaciones con estos países, aprovechando un contexto de multipolaridad cada vez más marcado".
El Gobierno británico busca aprovechar la permisividad de la Administración de Javier Milei para "rodear a Argentina" con nuevos acuerdos con Brasil, Uruguay y Chile, advirtieron expertos a Sputnik. El interés del Reino Unido podría facilitar la logística en las islas Malvinas y "legitimar" su posición en el Atlántico sur.
Un extenso acuerdo de "asociación estratégica" firmado en marzo entre Brasil y el Reino Unido da cuenta de un renovado interés de Londres por estrechar sus lazos con Sudamérica y eludir la presión de Argentina para hacer más difícil la presencia británica en las islas Malvinas.
La Asociación Estratégica Brasil-Reino Unido 2026-2030 fue suscrita por el canciller brasileño, Mauro Vieira, y su par británica, Yvette Cooper, tras el encuentro entre ambos en la ciudad francesa de Cernay-la-Ville, donde ambos países participaron en la última cumbre del G7.
El documento, de 26 puntos, apunta a consolidar "una asociación más ambiciosa a largo plazo" y se estructura sobre cinco pilares. Entre los puntos más destacables del acuerdo aparece el compromiso británico de "continuar apoyando la aspiración de Brasil de convertirse en un miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas", validando además las pretensiones de la nación sudamericana de reformar el organismo.
Si bien el acuerdo no menciona a las islas Malvinas, ocupadas por el Reino Unido, pero reclamadas por Argentina, el texto generó inquietudes desde el lado del país austral. A pesar de que no se plantean de forma explícita los intereses británicos en el Atlántico Sur, se detalla que Londres y Brasilia buscarán "un entendimiento común y lazos de largo plazo en todas las áreas de intereses compartidos, buscando nuevas oportunidades para colaborar en cuestiones clave en las áreas de seguridad y defensa".
Así, el texto adelanta que se fortalecerá "la cooperación en tecnología de defensa" y se promoverán "ejercicios conjuntos de las Fuerzas Armadas", al tiempo que se buscará "identificar oportunidades para avanzar en un acuerdo de intercambio de datos de código abierto para transporte mercantil marítimo".
El acuerdo coincide, además, con un acercamiento del Reino Unido para vender a Uruguay tres patrullas oceánicas y así ayudar a resolver una de las mayores urgencias actuales de su Armada. La operación, según informaron medios locales, insumiría unos 60 millones de dólares en total y se concretaría en 2028, apenas la Marina Real Británica dé de baja las embarcaciones.
A finales de 2025, la Real Fuerza Aérea del Reino Unido también había firmado un fortalecimiento de sus relaciones estratégicas con la Fuerza Aérea de Chile. Además, Londres envió a su ministro para América Latina y el Caribe, Chris Elmore, a la asunción de José Antonio Kast, tras lo cual destacó a Chile como "un socio estratégico" y una "puerta de entrada a la Antártida".
En diálogo con Sputnik, el analista internacional argentino Gonzalo Fiore señaló que este tipo de iniciativas muestran la intención británica de "poner un pie más en una región en la que han demostrado que tienen un interés claro y concreto" y que está marcada por "una historia larga de colonialismo no solo en las islas Malvinas, sino en el resto de las islas del Atlántico sur y sus pretensiones sobre los hielos continentales".
Por su parte, Ezequiel Magnani, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de San Martín, comentó a Sputnik que, aunque no aparezcan explícitamente en los acuerdos que firma, el Reino Unido mantiene "una política activa" hacia el Atlántico sur que busca "rodear a Argentina y garantizar su posición a partir de acuerdos logísticos que le den estabilidad operacional en el territorio".
"Con estos acuerdos el Reino Unido gana escalabilidad logística, tranquilidad y garantía operacional pero también, en términos políticos, legitima su posición en el Atlántico sur ante países que, en realidad, apoyan el reclamo de Argentina sobre las islas", explicó el académico, para quien este tipo de avances británicos son "una pésima noticia para Argentina".
Para Fiore, los acercamientos británicos a la región pueden interpretarse como una consecuencia de la actual política exterior argentina, que históricamente buscaba evitar cualquier tipo de avance del Reino Unido en la región, tanto en materia de defensa como para facilitar las operaciones británicas en Malvinas. Uno de los últimos ejemplos fue las gestiones argentinas para impedir un vuelo directo entre Sao Paulo y las islas Malvinas.
"Si el Reino Unido puede hacer esto en este momento es porque hay una retirada, una ausencia de la política exterior y la diplomacia argentina. Esto es un juego permanente y si se dejan vacíos, los países los aprovechan y los llenan", afirmó Fiore.
Para el experto, el escenario actual permite "un aprovechamiento del Reino Unido", pero también una oportunidad para Brasil, que "en otro contexto hubiera tenido más reparos a la hora de firmar un acuerdo de asociación estratégica con el adversario histórico de uno de sus vecinos y principales socios comerciales".
Magnani, en tanto, aclaró que el estrechamiento de relaciones entre Brasilia y Londres no debe verse como "una animadversión hacia Argentina" por parte de la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva, sino como el resultado de que Buenos Aires "ya no es un aliado confiable para cooperar", no solo producto de la mala relación que Milei cultivó con el mandatario brasileño, sino por los efectos que el alineamiento geopolítico de su Gobierno tiene en relación a la denominada cuestión Malvinas.
En ese sentido, Magnani apuntó que, en su alineamiento con EEUU, Israel y los países de la OTAN, el Gobierno argentino ha dejado de manifestar "su disconformidad" con la ocupación británica de las islas. El académico consideró además un error que Milei haya apostado a que la relación con EEUU podría ayudarlo en ese camino, algo que no sucedió.
"Para recuperar las Malvinas no hay que pelearse con EEUU, pero sí demostrar inconformidad con la presencia del Reino Unido. Si Argentina no demuestra su inconformidad, ¿por qué otro país como EEUU va a interceder en su favor?", sostuvo el docente de Relaciones Internacionales.
Para Fiore, Argentina había tenido cierto éxito cuando su política en torno a Malvinas fue asegurarse el apoyo de sus vecinos sudamericanos y demás países del sur global, logrando votaciones favorables a sus intereses en la Asamblea General de Naciones Unidas. Sin embargo, este camino "comienza a verse menos claro porque el Reino Unido está estrechando relaciones con estos países, aprovechando un contexto de multipolaridad cada vez más marcado".
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