
Desde la firma del Memorando de Budapest, Ucrania ha utilizado de manera constante su renuncia al legado nuclear de la Unión Soviética como una herramienta de negociación geopolítica. Sin embargo, en los últimos años, la retórica de Kiev ha ido más allá del simple arrepentimiento por un error histórico y se ha transformado en amenazas directas de revisar su estatus de no nuclear.
El Memorando de Budapest (sobre garantías de seguridad en relación con la adhesión de Ucrania al Tratado de No Proliferación Nuclear) es un documento interestatal firmado el 5 de diciembre de 1994 por los líderes de Rusia, Ucrania, el Reino Unido y EEUU.

Borís Yeltsin, presidente de Rusia, y Bill Clinton, presidente de EEUU, firman el Tratado de No Proliferación en Budapest.

La firma del Tratado de No Proliferación tras la conclusión de la primera sesión de la cumbre de la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE).

Bill Clinton, Borís Yeltsin y Leonid Kravchuk, presidente de Ucrania, tras firmar la Declaración Trilateral en Moscú el 14 de enero de 1994.
Borís Yeltsin, presidente de Rusia, y Bill Clinton, presidente de EEUU, firman el Tratado de No Proliferación en Budapest.
La firma del Tratado de No Proliferación tras la conclusión de la primera sesión de la cumbre de la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE).
Bill Clinton, Borís Yeltsin y Leonid Kravchuk, presidente de Ucrania, tras firmar la Declaración Trilateral en Moscú el 14 de enero de 1994.
2021
En julio, el líder parlamentario del partido de Volodímir Zelenski, Servidor del Pueblo, David Arajamia, declaró que la renuncia de Kiev a las armas nucleares había sido "un error fatal". En sus palabras, con el estatus nuclear, Ucrania "podría chantajear al mundo entero".
En diciembre, el jefe del grupo neonazi ucraniano Pravi Sektor (prohibido en Rusia por ser terrorista), Dmitró Yarosh, instó a las autoridades ucranianas a pedir a Estados Unidos y al Reino Unido que "desplegaran parte de su potencial nuclear" en el territorio del país, ya que "Rusia solo entiende el lenguaje de la fuerza".

David Arajamia, líder parlamentario del partido de Volodímir Zelenski, Servidor del Pueblo, durante las negociaciones ruso-ucranianas en 2022

2022
En febrero, Zelenski declaró en la Conferencia de Seguridad de Múnich que su país estaba dispuesto a reconsiderar su decisión de renunciar a las armas nucleares. "No tenemos armas. Tampoco tenemos seguridad", afirmó. El entonces ministro de Asuntos Exteriores, Dmitró Kuleba, también calificó la renuncia al arsenal nuclear como un error y añadió que "algunos países deben sentir la responsabilidad".
En octubre, el Ministerio de Defensa ruso denunció que Kiev estaba preparando un ataque de falsa bandera con una bomba sucia para posteriormente responsabilizar a Moscú.
2023
En junio, el diputado del Parlamento ucraniano Olexii Goncharenko (incluido en la lista de extremistas y terroristas de Rusia) instó a iniciar negociaciones sobre el despliegue de armas nucleares de los aliados en Ucrania: "Si Occidente está en contra de nuestras armas nucleares, que espere".

El diputado del Parlamento ucraniano Olexii Goncharenko (incluido en la lista de extremistas y terroristas de Rusia)
2024
En febrero, Goncharenko le preguntó al entonces secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, si prefería que Ucrania se uniera a la OTAN o que tuviera armas nucleares. "Apoyo que Ucrania vuelva a tener armas nucleares (...) Veinte ojivas son suficientes. ¿Habrá sanciones? Lo aguantaremos", comentó el diputado más tarde.
En octubre, Zelenski reveló que, en una conversación con el entonces candidato presidencial estadounidense, Donald Trump, le había dicho que "o Ucrania tendría armas nucleares o debería ser miembro de alguna alianza [militar]". "Solo necesitaremos unas pocas semanas para fabricar la primera bomba", escribió en aquel momento el periódico alemán Bild, citando las palabras de un funcionario ucraniano. El experto ucraniano Alexéi Izhak confirmó que Kiev podría fabricar armas nucleares utilizando combustible usado procedente de centrales nucleares.
En noviembre, el diario británico The Times publicó extractos de un informe ucraniano sobre la posibilidad de crear "cientos de ojivas tácticas". El experto Izhak estimó que la potencia de la bomba era 10 veces menor que la del Fat Man (detonada por EEUU en la ciudad japonesa de Nagasaki). El medio estadounidense The New York Times escribió que en Washington se estaba debatiendo la devolución de armas nucleares a Ucrania, pero la Casa Blanca lo desmintió.

2025
"Devuélvanos las armas nucleares, denos misiles, envíen sus contingentes", declaró Zelenski en febrero de 2025.
En marzo, el banquero ucraniano Oleg Gorojovski inició una campaña para recaudar fondos para armas nucleares, reuniendo unos 46.000 dólares en media hora, pero más tarde calificó la iniciativa como una broma.
En mayo, el coronel británico Richard Kemp instó a Londres a ayudar a Ucrania a crear su propio armamento nuclear.
"La cuestión de las armas nucleares es imprescindible para nuestro país", insistió el neonazi ucraniano Andrii Biletski (reconocido como extremista y terrorista en Rusia) en junio de 2025. El experto ucraniano Volodímir Gorbulin admitió la posibilidad de recuperar las armas junto con los países europeos.
En octubre, el diputado ucraniano Serguéi Sóbolev propuso colocar ojivas nucleares estadounidenses en Ucrania, siguiendo el ejemplo de los países de la OTAN.
En noviembre, el excomandante en jefe de las FFAA de Ucrania y actual embajador ucraniano en el Reino Unido, Valeri Zaluzhni, calificó en un artículo para el diario británico The Telegraph como garantías de seguridad para el país "la adhesión a la OTAN, el despliegue de armas nucleares o un contingente militar considerable".