De las danzas con pieles de oso a la quema de la efigie: así celebran Máslenitsa en Rusia

La historia de Máslenitsa se remonta a la época precristiana. Los eslavos orientales celebraban esta festividad vinculándola con rituales de despedida del invierno y bienvenida de la primavera. Tradiciones similares existían entre otros pueblos indoeuropeos, simbolizando la renovación de la naturaleza y el inicio de un nuevo ciclo.
Según una versión, la fiesta estaba dedicada al dios eslavo de la tierra Veles, protector del ganado y la fertilidad. Según otra, representaba la despedida del invierno y el despertar de la tierra. Coincidía con el equinoccio de primavera, cuando el sol comenzaba a vencer al frío.
En la foto: el rostro de una joven pintado con ornamentos paganos eslavos.

Durante Máslenitsa, aún suelen persistir las heladas, pero el alma rusa ya anhela la primavera. Por eso la fiesta quedó asociada a la despedida del invierno.
El oso, símbolo de la llegada de la primavera, era un participante indispensable de las celebraciones. Se vestía a un hombre con una piel de oso y el disfrazado bailaba con los vecinos. Más tarde, en las ciudades, incluso se exhibían osos vivos en las plazas.
En la foto: un hombre con una piel de oso en la celebración de Máslenitsa.

Es tradición celebrar Máslenitsa con festejos ruidosos. Antiguamente, el invierno se despedía con canciones populares, danzas circulares y juegos, como combates cuerpo a cuerpo, paseos en trineo, concursos de comer blinis y la tradicional y exigente prueba de trepar un poste para ganar un premio.
Un poste liso de madera, de entre 8 y 15 metros, a menudo cubierto de hielo, se instala en el centro de la plaza y en su cima se colocan premios: botas, ropa, un samovar, dinero o incluso un gallo vivo. Los participantes intentan escalarlo, demostrando fuerza y destreza.
En la foto: un hombre trepa el poste para alcanzar el premio.

Otra antigua tradición es la preparación de blinis — finas tortitas hechas en sartén — que deben comerse en abundancia. Redondos, dorados y calientes, simbolizan el sol, la renovación y la fertilidad.
En la imagen: el "zar-blin" del parque de Bajchisarái, de 3,5 metros de diámetro.

Los blinis se sirven con diversos rellenos: pescado, col, miel, así como mantequilla y crema agria. Su elaboración se convirtió en un ritual para atraer prosperidad y bienestar.
En la foto: un hipopótamo del parque de Bajchisarái se suma a la celebración y ofrece blinis.

Además de preparar blinis, existían otros rituales vinculados al culto solar y a la magia del círculo.
Se enganchaban caballos a los trineos y se recorría el pueblo varias veces en círculo. También se decoraba una rueda de madera con cintas y se paseaba por las calles. Durante las fiestas, se danzaba en rondas, también asociadas a la figura del círculo.
En la foto: espectáculo de fuego durante las celebraciones en la ciudad de Súzdal.

Los "disfrazados" son una antigua tradición de Máslenitsa con raíces paganas. Usaban máscaras y se vestían como animales —oso, cabra o caballo— y también como seres mitológicos, con el fin de atraer la fertilidad, dar la bienvenida a la primavera y celebrar la victoria simbólica sobre la muerte.
Los primeros registros escritos sobre disfrazados datan del siglo XII. La máscara se utilizaba para ocultar el rostro y la cabeza, ya que el disfrazado debía permanecer irreconocible.
En la foto: celebración de Máslenitsa en el parque artístico Nikola-Lenívets.

Uno de los personajes más populares es la cabra. Simboliza la fertilidad, abundancia, vitalidad y una buena cosecha en el año venidero.
En la foto: participante con máscara de cabra en el asentamiento vikingo Kaup, en la región de Kaliningrado.

Los protagonistas principales de Máslenitsa eran los recién casados. En algunas regiones, solo se invitaba a quienes se habían casado ese mismo año, después del período festivo de la Navidad ortodoxa. En otros lugares, se consideraba recién casados a todas las parejas que hubieran celebrado su boda después de la Máslenitsa anterior.
Participaban en paseos en trineo, visitaban a sus familiares y simbólicamente hacían rodar el sol, fuente de vida y fertilidad. El ritual de enterrar a los recién casados en la nieve era muy común. A veces, se les arrojaba desde un trineo a un ventisquero. Algunos investigadores atribuyen a estos rituales un significado purificador y de prueba.
En la foto: una pareja se besa frente al fuego durante la quema de la efigie.

Las peleas durante Máslenitsa también tenían carácter ritual. Se medían las fuerzas, para que naciera una cosecha fuerte. El lugar más habitual era el hielo de los ríos.
Estaba prohibido causar lesiones graves intencionalmente o ajustar cuentas personales. Se luchaba con las manos desnudas, sin palos ni armas. Existía la regla de no golpear al caído ni a quien estuviera sangrando. Los hombres más fuertes no participaban directamente, sino que actuaban como observadores y mediadores.
En la foto: celebración en el parque Nikola-Lenívets.

El rito principal y culminante de Máslenitsa es la quema simbólica de la efigie que representa al invierno, en el último día de la fiesta. Se trata del entierro del invierno y de las dificultades asociadas a él.
En la foto: quema de la efigie en Nikola-Lenívets. Este año el muñeco fue una instalación artística en forma de enorme corazón de 25 metros, en alusión al personaje Danko, de la obra de Maxim Gorki, quien arrancó su propio corazón para iluminar el camino de su pueblo.

Antiguamente, se colgaban de la efigie cintas, telas y adornos que ardían junto con él, como símbolo de despedida del pasado y purificación.
Este antiguo ritual representa el fin del invierno y el comienzo de un nuevo ciclo primaveral.
En la foto: participantes disfrazados durante la celebración en Nikola-Lenívets.

Las grandes hogueras también eran una tradición importante. Se encendían para derretir la nieve restante y acelerar la llegada de la primavera. En ellas se arrojaban objetos viejos e innecesarios, como forma de desprenderse de lo que impedía avanzar.
En la foto: una joven con máscara observa la efigie en llamas.

En algunas regiones, la gente saltaba sobre la hoguera "de despedida". En otras, se quemaba la basura acumulada en el pueblo o se arrojaban blinis y mantequilla al fuego.
Las cenizas se enterraban en la nieve o se esparcían sobre los campos, ya que se creía que así la tierra se calentaría más rápido y sería más fértil.
En la foto: quema de la efigie de un Labubu en el parque arqueológico Argamach, en la región de Lípetsk.

Además de despedir el invierno, en el Domingo del Perdón, los cristianos ortodoxos se piden perdón mutuamente y asisten a la iglesia. Al día siguiente comienza la Gran Cuaresma.
En la foto: una mujer con traje se encuentra frente a un fondo de chispas provenientes del fuego de una efigie en llamas.
