Milei profundiza la apertura comercial en Argentina mientras cae la industria
Milei profundiza la apertura comercial en Argentina mientras cae la industria
Sputnik Mundo
El Gobierno argentino anunció la reducción de aranceles para la importación de tecnología, en sintonía con la apertura comercial propuesta. En paralelo, la... 16.01.2026, Sputnik Mundo
La apertura comercial impulsada por el presidente Javier Milei empieza a resonar tanto en los precios como en la producción nacional. La flexibilización para las importaciones profundizada por el Gobierno argentino, que incidió considerablemente en la moderación de la inflación para bienes de consumo, empieza a sembrar tensiones en la industria local, reavivando la presión sobre el nivel de empleo formalSegún datos oficiales, el uso de la capacidad instalada en la industria cayó al 57,7% en noviembre de 2025, el nivel más bajo en ocho meses. El retroceso, que confirma un enfriamiento de la actividad fabril en el tramo final del año, resuena con más intensidad en el rubro textil, donde la caída del consumo llevó a que se use solamente una de cada tres máquinas (29,2%), registrando la peor marca de la última década. En paralelo, la producción de tejidos y el hilado de algodón se desplomaron más del 40% interanual.En paralelo, las importaciones de bienes de consumo alcanzaron un récord histórico. Entre enero y septiembre de 2025 superaron los 8.300 millones de dólares, con un crecimiento del 26% frente a 2023. Electrodomésticos, prendas de vestir, alimentos y artículos de transporte explicaron casi la mitad del total, transformando a muchas empresas locales en simples importadoras.Uno de los anuncios más relevantes fue la reducción y eliminación de aranceles para productos tecnológicos, incluidos celulares y computadoras. El Gobierno argumenta que la medida busca bajar precios y ampliar la oferta para los consumidores, históricamente condenados a afrontar valores extravagantemente altos en comparación con el resto de la región.La apertura también impacta en la industria electrónica —radicada en la provincia Tierra del Fuego (sur)—, acostumbrada a regímenes de protección que hasta la fecha impedían una competencia genuina ante productos importados.Si bien la apertura comercial fue una de las políticas centrales del Ejecutivo para bajar la inflación hasta su menor valor anual en ocho años (31,5%) —política complementada con el ajuste fiscal y el férreo control sobre el tipo de cambio—, la alarma ya comienza a posarse sobre el nivel de empleo registrado. Datos oficiales indican que entre 2024 y 2025 se perdieron 270.852 puestos de trabajo formales, que en su mayoría fueron absorbidos por la precaria informalidad. La tendencia se refleja en la sucesión de despidos y suspensiones anunciadas por emblemáticas firmas fabriles en el último bimestre.El impacto en primera persona"Las ventas en mi local cayeron más o menos un 15% en el último año, y eso que veníamos de un 2024 bastante complicado". Con esa frase, el empresario textil Raúl Hutin describió ante Sputnik el deterioro de su rubro, afectado por la caída del consumo y un escenario económico adverso. Según explicó, la baja de la inflación no se tradujo en mayor demanda.Hutin cuestionó con dureza la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno. Si bien reconoció que "nuestro sector siempre estuvo protegido", advirtió que "esta apertura es injusta porque los industriales locales enfrentamos una carga impositiva y regulatoria muy superior a la de los productos importados, y eso nos hace menos competitivos".El empresario alertó que muchas empresas están absorbiendo pérdidas para evitar despidos, una estrategia que considera insostenible. "Hoy, si queremos evitar echar a nuestros empleados, tenemos que absorber las pérdidas, y eso no es sostenible", afirma. Según advierte, si el escenario no cambia, el sector "va a empezar a registrar cierres de locales y eso va a llevar a menos empleo".La foto y la película"Estamos en un momento muy difícil desde lo productivo, porque el saneamiento de la macroeconomía que está implementando el Gobierno no favorece a la producción local, sino que la golpea", dijo a este medio el economista Martín Burgos. Según el experto, la llegada masiva de importaciones, especialmente desde Asia, ocurre en el peor momento en años para la industria argentina. "La fuerte productividad y escala de China hace que los productos lleguen a precios irrisorios", explicó.El economista enfatizó en que, a diferencia de lo que ocurre en otras economías, el Gobierno argentino no parece dispuesto a aplicar políticas sectoriales para amortiguar ese impacto. "Todos los países defienden su industria, incluso los Estados Unidos de [Donald] Trump, en los que busca referenciarse Milei, y también Europa. Es una rareza que un Gobierno apueste activamente a no respaldar a ningún sector"Según Burgos, el modelo económico priorizó la estabilización de precios mediante un tipo de cambio controlado y un fuerte ajuste fiscal que llevó a una caída del consumo. Si bien reconoce que ese esquema "favoreció a sectores exportadores como el agroexportador, la minería o la energía", advirtió que "se trata de universos que no generan empleo masivo". De acuerdo al consultor, "incluso los sectores ganadores del modelo han perdido puestos de trabajo".Consultado acerca de la efectividad de la apuesta de la Casa Rosada para amortiguar la inflación —principal mal de la economía argentina de la última década—, el especialista afirmó que "trajo resultados rápidos, pero a un costo muy considerable". El investigador agregó que "no es gratuito que caiga el mercado interno, porque esa estabilidad termina siendo a costa de miles de puestos de trabajo y de una caída fuerte en mercados que, incluso con una inflación exacerbada, todavía seguían a flote".
El Gobierno argentino anunció la reducción de aranceles para la importación de tecnología, en sintonía con la apertura comercial propuesta. En paralelo, la producción local ya siente el impacto de la llegada masiva de bienes del exterior. "Es una rareza que un Gobierno apueste activamente a no respaldar a ningún sector", dijo a Sputnik un experto.
La apertura comercial impulsada por el presidente Javier Milei empieza a resonar tanto en los precios como en la producción nacional. La flexibilización para las importaciones profundizada por el Gobierno argentino, que incidió considerablemente en la moderación de la inflación para bienes de consumo, empieza a sembrar tensiones en la industria local, reavivando la presión sobre el nivel de empleo formal
Según datos oficiales, el uso de la capacidad instalada en la industria cayó al 57,7% en noviembre de 2025, el nivel más bajo en ocho meses. El retroceso, que confirma un enfriamiento de la actividad fabril en el tramo final del año, resuena con más intensidad en el rubro textil, donde la caída del consumo llevó a que se use solamente una de cada tres máquinas (29,2%), registrando la peor marca de la última década. En paralelo, la producción de tejidos y el hilado de algodón se desplomaron más del 40% interanual.
La contracción no se limita a dicho rubro. La metalmecánica, excluida la automotriz, utilizó menos del 40% de su capacidad, mientras que caucho y plástico, tabaco y automotores también quedaron por debajo del 50%. Solo algunos sectores ligados a sectores primarios, como refinación de petróleo y metales básicos, mostraron niveles elevados de actividad.
En paralelo, las importaciones de bienes de consumo alcanzaron un récord histórico. Entre enero y septiembre de 2025 superaron los 8.300 millones de dólares, con un crecimiento del 26% frente a 2023. Electrodomésticos, prendas de vestir, alimentos y artículos de transporte explicaron casi la mitad del total, transformando a muchas empresas locales en simples importadoras.
Uno de los anuncios más relevantes fue la reducción y eliminación de aranceles para productos tecnológicos, incluidos celulares y computadoras. El Gobierno argumenta que la medida busca bajar precios y ampliar la oferta para los consumidores, históricamente condenados a afrontar valores extravagantemente altos en comparación con el resto de la región.
La apertura también impacta en la industria electrónica —radicada en la provincia Tierra del Fuego (sur)—, acostumbrada a regímenes de protección que hasta la fecha impedían una competencia genuina ante productos importados.
El desembarco de autos chinos refuerza esa dinámica. En los próximos días arribará al país un cargamento con más de 5.000 vehículos eléctricos e híbridos de la firma BYD —ya asentada en grandes mercados sudamericanos como el de Brasil—, habilitados a ingresar sin pagar el arancel extrazona del 35%. El plan oficial prevé un cupo anual de 50.000 unidades bajo este régimen especial.
Si bien la apertura comercial fue una de las políticas centrales del Ejecutivo para bajar la inflación hasta su menor valor anual en ocho años (31,5%) —política complementada con el ajuste fiscal y el férreo control sobre el tipo de cambio—, la alarma ya comienza a posarse sobre el nivel de empleo registrado.
Datos oficiales indican que entre 2024 y 2025 se perdieron 270.852 puestos de trabajo formales, que en su mayoría fueron absorbidos por la precaria informalidad. La tendencia se refleja en la sucesión de despidos y suspensiones anunciadas por emblemáticas firmas fabriles en el último bimestre.
El impacto en primera persona
"Las ventas en mi local cayeron más o menos un 15% en el último año, y eso que veníamos de un 2024 bastante complicado". Con esa frase, el empresario textil Raúl Hutin describió ante Sputnik el deterioro de su rubro, afectado por la caída del consumo y un escenario económico adverso. Según explicó, la baja de la inflación no se tradujo en mayor demanda.
Para el empresario con más de 40 años de trayectoria en el sector, el problema central ya no es la inestabilidad de precios, sino la falta de compradores. "La inflación dejó de ser un problema de todos los días, pero ya fue reemplazada por uno mucho más grave: cambiamos inestabilidad por recesión", advirtió.
Hutin cuestionó con dureza la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno. Si bien reconoció que "nuestro sector siempre estuvo protegido", advirtió que "esta apertura es injusta porque los industriales locales enfrentamos una carga impositiva y regulatoria muy superior a la de los productos importados, y eso nos hace menos competitivos".
El empresario alertó que muchas empresas están absorbiendo pérdidas para evitar despidos, una estrategia que considera insostenible. "Hoy, si queremos evitar echar a nuestros empleados, tenemos que absorber las pérdidas, y eso no es sostenible", afirma. Según advierte, si el escenario no cambia, el sector "va a empezar a registrar cierres de locales y eso va a llevar a menos empleo".
La foto y la película
"Estamos en un momento muy difícil desde lo productivo, porque el saneamiento de la macroeconomía que está implementando el Gobierno no favorece a la producción local, sino que la golpea", dijo a este medio el economista Martín Burgos.
Según el experto, la llegada masiva de importaciones, especialmente desde Asia, ocurre en el peor momento en años para la industria argentina. "La fuerte productividad y escala de China hace que los productos lleguen a precios irrisorios", explicó.
El economista enfatizó en que, a diferencia de lo que ocurre en otras economías, el Gobierno argentino no parece dispuesto a aplicar políticas sectoriales para amortiguar ese impacto. "Todos los países defienden su industria, incluso los Estados Unidos de [Donald] Trump, en los que busca referenciarse Milei, y también Europa. Es una rareza que un Gobierno apueste activamente a no respaldar a ningún sector"
Según Burgos, el modelo económico priorizó la estabilización de precios mediante un tipo de cambio controlado y un fuerte ajuste fiscal que llevó a una caída del consumo. Si bien reconoce que ese esquema "favoreció a sectores exportadores como el agroexportador, la minería o la energía", advirtió que "se trata de universos que no generan empleo masivo". De acuerdo al consultor, "incluso los sectores ganadores del modelo han perdido puestos de trabajo".
Consultado acerca de la efectividad de la apuesta de la Casa Rosada para amortiguar la inflación —principal mal de la economía argentina de la última década—, el especialista afirmó que "trajo resultados rápidos, pero a un costo muy considerable". El investigador agregó que "no es gratuito que caiga el mercado interno, porque esa estabilidad termina siendo a costa de miles de puestos de trabajo y de una caída fuerte en mercados que, incluso con una inflación exacerbada, todavía seguían a flote".
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