Brigadista internacional venezolana: "Yo vi en Gaza lo peor y lo mejor de la humanidad"
Brigadista internacional venezolana: "Yo vi en Gaza lo peor y lo mejor de la humanidad"
Sputnik Mundo
Valeria Cortés, brigadista internacional y activista por los derechos humanos, habló con Sputnik sobre los horrores que presenció en la Franja de Gaza, uno de... 08.10.2024, Sputnik Mundo
Cortés ha pasado años junto al pueblo gazatí, documentando violaciones a los derechos humanos y acompañando a los campesinos y pescadores palestinos en medio de los ataques israelíes.Su relato cobra mayor relevancia en un contexto en el que el mundo observa atónito la escalada de violencia en Oriente Medio. Según cifras recientes de las autoridades locales, más de 41.000 personas han sido asesinadas por los bombardeos israelíes, muchos de ellos niños y mujeres. La devastación es tan profunda que, para Cortés, lo que ha vivido el pueblo palestino trasciende el término "conflicto" y se ubica en el terreno de un genocidio capitalista, respaldado por Estados Unidos y otras potencias occidentales.Un pueblo que resisteCortés llegó a Gaza por primera vez antes de 2014, tras superar numerosas barreras, en especial porque la entrada a la Franja ha sido "controlada y limitada por las autoridades israelíes" desde hace décadas. La activista venezolana admitió que sus expectativas del pueblo palestino eran diferentes a la realidad que encontró. Para ella, una de las cosas más notables es el tejido social que ha construido la población gazatí, a pesar de la represión y los bombardeos. "Es un pueblo muy culto, que ama aprender. La educación es una forma de resistencia para ellos", asegura, describiendo un pueblo que, en medio de la destrucción, encuentra formas de cultivarse, de aprender y de seguir adelante.Testigos del genocidioEl relato más crudo y devastador de Valeria Cortés corresponde a su testimonio sobre los días del genocidio en Gaza en 2014. La brigadista narra una de las experiencias más desgarradoras que le tocó vivir mientras asistía a las víctimas de los bombardeos israelíes. Ese tipo de experiencias, repetidas una y otra vez, dejaron una marca indeleble en Cortés. La activista explica que, aunque el genocidio de 2014 fue uno de los capítulos más oscuros, el proceso de exterminio y colonización ha sido sistemático y se ha prolongado durante décadas. Cortés resalta que las bombas que caen sobre Gaza tienen un sello claro: Made in USA. Según ella, el respaldo militar y económico de Estados Unidos a Israel ha sido uno de los factores determinantes para la perpetuación del genocidio.La resistencia como única salidaPara Valeria Cortés, la única vía para la liberación del pueblo palestino es la resistencia. A lo largo de la entrevista, insiste en que el sionismo, al igual que el nazismo, no entiende otro lenguaje que no sea el de las armas. En su rol como brigadista internacional, Cortés vivió de cerca la lucha diaria de los palestinos por sobrevivir. Narra las historias de campesinos que cultivan la tierra cerca de la valla que separa Gaza de Israel, arriesgando sus vidas a diario bajo el fuego de drones y tanques. También cuenta el testimonio de pescadores que, pese a las restricciones y ataques, continúan saliendo al mar para alimentar a sus familias. "Un pescador me contó cómo protegió el motor de su barco con su cuerpo cuando las naves israelíes empezaron a bombardearlo. Lo hirieron gravemente en el abdomen, quedó paralítico, pero prefirió eso antes de perder el sustento de su familia".La brutalidad israelí y la indiferencia internacionalUno de los aspectos más impactantes del relato de Cortés es la impunidad con la que Israel ha actuado durante años. "Han asesinado a más del 10% de la población de Gaza. Miles de familias enteras han sido sepultadas bajo los escombros porque no permiten el ingreso de equipos de rescate", denuncia. La brigadista subraya que la impunidad con la que actúa el Ejército israelí ha hecho que la barbarie se multiplique, permitiendo atrocidades inimaginables.Cortés critica la hipocresía de la comunidad internacional que, aunque denuncia la violencia en Gaza, no toma acciones concretas para detenerla. Para ella, su papel debe ser claro: apoyar incondicionalmente la resistencia palestina. "No podemos estar con los palestinos cuando los matan, pero no cuando se defienden", afirma. Este apoyo, según la activista, debe ir más allá de las palabras; debe traducirse en acciones como el rompimiento de relaciones con Israel y la presión popular para detener el genocidio.Un grito que no se callaráA pesar de la brutalidad y el dolor, Cortés ve esperanza en la resistencia del pueblo palestino y en la posibilidad de una descolonización en la región."Creo que mucha gente ha abierto los ojos a una situación que la propaganda millonaria, poderosísima de Estados Unidos y del sionismo, del capitalismo en general, porque este es un genocidio capitalista, ha abierto los ojos a pesar de esa enorme propaganda que había en la que se creía que era un ejército moral, que el sionismo era un pueblo, ya estamos viendo que no", destaca.Para Cortés, el futuro de Palestina es un futuro de libertad. Aunque el camino sea largo y doloroso, está convencida de que el colonialismo israelí caerá, al igual que el imperialismo estadounidense que lo sostiene. "El imperio decadente está cayendo, va a morir, pero va a morir matando. Lo triste de todo esto son las vidas valiosas que está costando", concluye.
Valeria Cortés, brigadista internacional y activista por los derechos humanos, habló con Sputnik sobre los horrores que presenció en la Franja de Gaza, uno de los lugares más violentamente impactados por el conflicto entre Israel y Palestina.
Cortés ha pasado años junto al pueblo gazatí, documentando violaciones a los derechos humanos y acompañando a los campesinos y pescadores palestinos en medio de los ataques israelíes.
Su relato cobra mayor relevancia en un contexto en el que el mundo observa atónito la escalada de violencia en Oriente Medio. Según cifras recientes de las autoridades locales, más de 41.000 personas han sido asesinadas por los bombardeos israelíes, muchos de ellos niños y mujeres. La devastación es tan profunda que, para Cortés, lo que ha vivido el pueblo palestino trasciende el término "conflicto" y se ubica en el terreno de un genocidio capitalista, respaldado por Estados Unidos y otras potencias occidentales.
Cortés llegó a Gaza por primera vez antes de 2014, tras superar numerosas barreras, en especial porque la entrada a la Franja ha sido "controlada y limitada por las autoridades israelíes" desde hace décadas. La activista venezolana admitió que sus expectativas del pueblo palestino eran diferentes a la realidad que encontró.
"Iba con una idea preconcebida del pueblo de Gaza como un pueblo endurecido, desconfiado (...) pero me llevé una gratísima sorpresa, porque es exactamente todo lo contrario. El dolor no ha endurecido su corazón; al contrario, ha hecho brotar en toda la comunidad una noción de solidaridad", afirmó.
Para ella, una de las cosas más notables es el tejido social que ha construido la población gazatí, a pesar de la represión y los bombardeos. "Es un pueblo muy culto, que ama aprender. La educación es una forma de resistencia para ellos", asegura, describiendo un pueblo que, en medio de la destrucción, encuentra formas de cultivarse, de aprender y de seguir adelante.
El relato más crudo y devastador de Valeria Cortés corresponde a su testimonio sobre los días del genocidio en Gaza en 2014. La brigadista narra una de las experiencias más desgarradoras que le tocó vivir mientras asistía a las víctimas de los bombardeos israelíes.
"Vi lo mejor y lo peor de la humanidad. Vi a la gente arriesgar su vida para rescatar al prójimo y también vi lo más horrible: aviones norteamericanos lanzando misiles contra escuelas, hospitales, hogares y niños jugando en la calle. Lo peor que me tocó vivir fue ver a un niño pequeño agonizando en mis brazos dentro de una ambulancia, con los intestinos fuera, mientras su familia lloraba y gritaba a su alrededor", dijo.
Ese tipo de experiencias, repetidas una y otra vez, dejaron una marca indeleble en Cortés. La activista explica que, aunque el genocidio de 2014 fue uno de los capítulos más oscuros, el proceso de exterminio y colonización ha sido sistemático y se ha prolongado durante décadas.
"No lo puedo llamar un conflicto palestino-israelí, porque en realidad es un genocidio. Un genocidio no es un acontecimiento puntual, sino un proceso", explica con claridad.
Cortés resalta que las bombas que caen sobre Gaza tienen un sello claro: Made in USA. Según ella, el respaldo militar y económico de Estados Unidos a Israel ha sido uno de los factores determinantes para la perpetuación del genocidio.
Para Valeria Cortés, la única vía para la liberación del pueblo palestino es la resistencia. A lo largo de la entrevista, insiste en que el sionismo, al igual que el nazismo, no entiende otro lenguaje que no sea el de las armas.
"Al sionismo se le va a detener como se detuvo a los nazis, combatiéndolos. No entienden la razón; el pueblo palestino tiene la razón, pero solo podrá defenderla con la fuerza", sentencia.
En su rol como brigadista internacional, Cortés vivió de cerca la lucha diaria de los palestinos por sobrevivir. Narra las historias de campesinos que cultivan la tierra cerca de la valla que separa Gaza de Israel, arriesgando sus vidas a diario bajo el fuego de drones y tanques.
También cuenta el testimonio de pescadores que, pese a las restricciones y ataques, continúan saliendo al mar para alimentar a sus familias. "Un pescador me contó cómo protegió el motor de su barco con su cuerpo cuando las naves israelíes empezaron a bombardearlo. Lo hirieron gravemente en el abdomen, quedó paralítico, pero prefirió eso antes de perder el sustento de su familia".
La brutalidad israelí y la indiferencia internacional
Uno de los aspectos más impactantes del relato de Cortés es la impunidad con la que Israel ha actuado durante años. "Han asesinado a más del 10% de la población de Gaza. Miles de familias enteras han sido sepultadas bajo los escombros porque no permiten el ingreso de equipos de rescate", denuncia. La brigadista subraya que la impunidad con la que actúa el Ejército israelí ha hecho que la barbarie se multiplique, permitiendo atrocidades inimaginables.
Cortés critica la hipocresía de la comunidad internacional que, aunque denuncia la violencia en Gaza, no toma acciones concretas para detenerla. Para ella, su papel debe ser claro: apoyar incondicionalmente la resistencia palestina. "No podemos estar con los palestinos cuando los matan, pero no cuando se defienden", afirma. Este apoyo, según la activista, debe ir más allá de las palabras; debe traducirse en acciones como el rompimiento de relaciones con Israel y la presión popular para detener el genocidio.
A pesar de la brutalidad y el dolor, Cortés ve esperanza en la resistencia del pueblo palestino y en la posibilidad de una descolonización en la región.
"Creo que mucha gente ha abierto los ojos a una situación que la propaganda millonaria, poderosísima de Estados Unidos y del sionismo, del capitalismo en general, porque este es un genocidio capitalista, ha abierto los ojos a pesar de esa enorme propaganda que había en la que se creía que era un ejército moral, que el sionismo era un pueblo, ya estamos viendo que no", destaca.
Para Cortés, el futuro de Palestina es un futuro de libertad. Aunque el camino sea largo y doloroso, está convencida de que el colonialismo israelí caerá, al igual que el imperialismo estadounidense que lo sostiene. "El imperio decadente está cayendo, va a morir, pero va a morir matando. Lo triste de todo esto son las vidas valiosas que está costando", concluye.
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