Cuatro años sin saber quién mandó matar a la concejala brasileña Marielle Franco
Cuatro años sin saber quién mandó matar a la concejala brasileña Marielle Franco
Sputnik Mundo
RÍO DE JANEIRO (Sputnik) — La noche del 14 de marzo de 2018, una ráfaga de tiros cruzó el centro de Río de Janeiro y en pocos segundos acabó con la vida de la... 14.03.2022, Sputnik Mundo
El crimen conmocionó al país, pero cuatro años después aún hay muchas preguntas en el aire. Las principales: ¿quién la mandó matar y por qué?Este 14 de marzo, un acto en el centro de Río pedía justicia: "Estamos aquí tres gobernadores después, once promotores, cinco comisarios, diversos secretarios de seguridad pública, de la Policía Militar, de la Policía Civil, jueces… estamos aquí otra vez porque tenemos un llamamiento muy importante, queremos el acceso a los autos, la familia necesita respuestas", decía a la Agencia Sputnik la directora de Amnistía Internacional Brasil, Jurema Werneck.La organización colocó una pancarta con la pregunta "¿Quién mandó matar a Marielle?" en la fachada de la Cámara Municipal de Río, donde Franco trabajó como concejala tras recibir más de 46.000 votos. Su primer mandato, dedicado a luchar contra la violencia policial y en favor de los derechos de las mujeres, la población negra y de las favelas y el colectivo LGTBIQIA+, entre otras agendas, se vio truncado antes de tiempo.Justo un año después del asesinato, los autores materiales del crimen fueron detenidos: Élcio Queiroz y Ronnie Lessa están ahora en una cárcel de máxima seguridad en Campo Grande (suroeste) a la espera de un juicio que no llega. Hay muchos cabos sueltos. Lessa es un expolicía integrante de la milicia de Río de Janeiro, organización mafiosa con diversos vínculos con la familia Bolsonaro.HipótesisLa hipótesis de una posible vinculación entre el crimen y el entorno del actual presidente siempre sobrevoló como una sombra y Bolsonaro llegó a quejarse públicamente de eso; lo cierto es que no hay pruebas firmes al respecto —al margen de algunas extrañas coincidencias—, y la familia siempre pide que se eviten especulaciones triviales que sólo acaban por traer más dolor.Lo que ahora quieren es acceso a las carpetas de la investigación, se cansaron de esperar. La madre de la concejala, Marinete de Silva, y la hermana, Anielle Franco, junto con la viuda de Anderson, Agatha Arnaus, protestaron este lunes 14 frente al Tribunal de Justicia de Río pidiendo acceso a las informaciones recabadas hasta ahora.También se espera que se reúnan con el gobernador del estado de Río, Cláudio Castro, un aliado de Bolsonaro que hasta el momento se había negado a recibirles. Según Anielle Franco, solo accedió al ver la mala repercusión que la negativa estaba teniendo en la prensa.El problema es que la investigación se convirtió en una maraña que nadie es capaz de deshacer, y el problema se agrava cada vez que cambian las personas que tratan del asunto. Los familiares tienen la sensación de que todo empieza de cero cada cierto tiempo. El Ministerio Público, por ejemplo, ya cambió de equipo tres veces.El coordInador del Grupo de Actuación Especial de Combate al Crimen Organizado (GAECO), un grupo del Ministerio Público de Río de Janeiro, Bruno Gangoni, aseguró al diario O Globo que lo que dificulta descubrir al mandante es que los ejecutores son profesionales y que el crimen fue ejecutado con total profesionalidad.Para los familiares y activistas por los derechos humanos, precisamente por eso es aún más importante descubrir quién ordenó la muerte de la concejala, porque no hacerlo es dar alas a la impunidad y fortalecer éste y otro tipo de grupos que amenazan la democracia brasileña.
RÍO DE JANEIRO (Sputnik) — La noche del 14 de marzo de 2018, una ráfaga de tiros cruzó el centro de Río de Janeiro y en pocos segundos acabó con la vida de la activista y concejala Marielle Franco. También perdió la vida el conductor del vehículo en el que viajaba, Anderson Gomes.
El crimen conmocionó al país, pero cuatro años después aún hay muchas preguntas en el aire. Las principales: ¿quién la mandó matar y por qué?
Este 14 de marzo, un acto en el centro de Río pedía justicia: "Estamos aquí tres gobernadores después, once promotores, cinco comisarios, diversos secretarios de seguridad pública, de la Policía Militar, de la Policía Civil, jueces… estamos aquí otra vez porque tenemos un llamamiento muy importante, queremos el acceso a los autos, la familia necesita respuestas", decía a la Agencia Sputnik la directora de Amnistía Internacional Brasil, Jurema Werneck.
La organización colocó una pancarta con la pregunta "¿Quién mandó matar a Marielle?" en la fachada de la Cámara Municipal de Río, donde Franco trabajó como concejala tras recibir más de 46.000 votos. Su primer mandato, dedicado a luchar contra la violencia policial y en favor de los derechos de las mujeres, la población negra y de las favelas y el colectivo LGTBIQIA+, entre otras agendas, se vio truncado antes de tiempo.
Justo un año después del asesinato, los autores materiales del crimen fueron detenidos: Élcio Queiroz y Ronnie Lessa están ahora en una cárcel de máxima seguridad en Campo Grande (suroeste) a la espera de un juicio que no llega. Hay muchos cabos sueltos. Lessa es un expolicía integrante de la milicia de Río de Janeiro, organización mafiosa con diversos vínculos con la familia Bolsonaro.
La hipótesis de una posible vinculación entre el crimen y el entorno del actual presidente siempre sobrevoló como una sombra y Bolsonaro llegó a quejarse públicamente de eso; lo cierto es que no hay pruebas firmes al respecto —al margen de algunas extrañas coincidencias—, y la familia siempre pide que se eviten especulaciones triviales que sólo acaban por traer más dolor.
Lo que ahora quieren es acceso a las carpetas de la investigación, se cansaron de esperar. La madre de la concejala, Marinete de Silva, y la hermana, Anielle Franco, junto con la viuda de Anderson, Agatha Arnaus, protestaron este lunes 14 frente al Tribunal de Justicia de Río pidiendo acceso a las informaciones recabadas hasta ahora.
También se espera que se reúnan con el gobernador del estado de Río, Cláudio Castro, un aliado de Bolsonaro que hasta el momento se había negado a recibirles. Según Anielle Franco, solo accedió al ver la mala repercusión que la negativa estaba teniendo en la prensa.
El problema es que la investigación se convirtió en una maraña que nadie es capaz de deshacer, y el problema se agrava cada vez que cambian las personas que tratan del asunto. Los familiares tienen la sensación de que todo empieza de cero cada cierto tiempo. El Ministerio Público, por ejemplo, ya cambió de equipo tres veces.
El coordInador del Grupo de Actuación Especial de Combate al Crimen Organizado (GAECO), un grupo del Ministerio Público de Río de Janeiro, Bruno Gangoni, aseguró al diario O Globo que lo que dificulta descubrir al mandante es que los ejecutores son profesionales y que el crimen fue ejecutado con total profesionalidad.
Para los familiares y activistas por los derechos humanos, precisamente por eso es aún más importante descubrir quién ordenó la muerte de la concejala, porque no hacerlo es dar alas a la impunidad y fortalecer éste y otro tipo de grupos que amenazan la democracia brasileña.
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