La Agencia de Energía de Dinamarca ha comprobado que el conducto Nord Stream 2 cumple con todas las condiciones necesarias para ser explotado de forma segura y ha dado el visto bueno a su puesta en funcionamiento.
El director general del Instituto de Problemas Regionales de Rusia, Dmitri Zhuravliov, tanta dilación a la hora de autorizar la explotación del conducto se debe a presiones.
"[Los daneses] han cambiado de opinión porque sufren dos presiones al mismo tiempo: la que ejerce EEUU, quien necesita realmente que el Nord Stream 2 no se construya, algo que sobre todo necesita el presidente en ejercicio de cara a las elecciones; y la presión de Alemania, la cual necesita realmente que el Nord Stream 2 se construya", explica Zhuravliov.
Por eso es que Dinamarca, que no es un país tan grande, ha vacilado dependiendo de la cantidad de presión que recibía de uno y otro lado. Ahora, dice el especialista, la presión alemana es más fuerte, pero eso podría cambiar en el futuro si Alemania decide renunciar a parte del proyecto.
"No digo que eso vaya a ocurrir con seguridad, pero es un hecho que los estadounidenses lo harán todo para que eso pase. Al igual que sus fieles amigos de Europa occidental, totalmente proestadounidenses. Solo que, para Alemania, sus propios intereses son más importantes que los (…) euroatlánticos, mientras que para Dinamarca y Noruega, no", zanja el experto.

El tendido de la tubería fue suspendido en diciembre de 2019 después de que Estados Unidos amenazara con sanciones a la empresa suiza Allseas, que realizaba las obras.
Por su parte, Moscú ha invitado en repetidas ocasiones a que el proyecto sea tratado solamente desde el punto de vista económico. Y es que, según el Kremlin, el gasoducto ruso resulta beneficioso para los países europeos, ya que ayudaría a que se consolidase su independencia energética.