Las características de los motores rusos RD-33 corresponden a las que necesita Turquía para los motores que instalará en sus cazas de nueva generación TAI TF-X, declaró Alexandr Vataguin, director ejecutivo de la empresa Klimov, que se especializa en la producción de motores turboeje. Precisamente esta compañía crea y vende los motores RD-33 usados en varios aviones de la Oficina de Diseño MiG y también en varios aviones extranjeros.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, durante su visita a Rusia y encuentro con el presidente ruso, Vladímir Putin, expresó su interés en los cazas de quinta generación rusos Su-57, pero la parte otomana no prosiguió con la iniciativa de adquirir los Su-57.
En su lugar, Turquía decidió enfocarse en el desarrollo de su propio caza de nueva generación, el TAI TF-X. El proyecto ha estado en desarrollo desde principios de los 2010. Recientemente, Ankara anunció que acelerará la creación de su propio caza. La empresa fabricante, Turkish Aerospace, confirmó a principios de agosto que creará nueva instalación con túnel de viento y un centro de pruebas que imitaría los relámpagos.
Lo que necesita ahora es encontrar un vendedor que le suministre motores para el TF-X.
El motor ruso, ¿la mejor solución posible?
La principal cuestión a la que hace frente la industria aérea otomana es la falta de motor para su caza de nueva generación. Anteriormente, estaba previsto que los cazas TF-X usarán en la fase inicial de la producción los propulsores de los cazas estadounidenses F-16 y luego serán reemplazados con los motores de producción nacional. Pero, según el director ejecutivo de la empresa rusa Klimov, los turcos ya han expresado su profundo interés en los motores RD-33 rusos.
El teniente general retirado de la Fuerza Aérea turca Erdogan Karakus declaró en un comentario a Sputnik que considera que las capacidades de los propulsores rusos son muy buenas. Gracias al hecho de que los motores disponen de toberas con empuje vectorial los pilotos no se someten a una fuerza g excesiva durante la aceleración y giros bruscos, agregó.
"En Turquía se presta más atención a esta cuestión. Es que los pilotos de los aviones con motores sin empuje vectorial se someten a una fuerza g considerable cuando hacen maniobras bruscas: la carga de fuerza g sobre su cuerpo puede aumentar hasta ocho veces en comparación con su peso —es decir, puede alcanzar 8g—", dijo el experto militar.
La estructura especial de los motores rusos permite reducir la fuerza g a la que se somete el piloto y ayuda al piloto hacer girar al avión y experimentar la fuerza g que supera su peso solo tres veces —una mejora considerable en comparación con 8g—. Esta capacidad de propulsor es muy importante durante el combate aéreo, puso de relieve Karakus.
"Por eso yo, siendo especialista en este ámbito, abogo por usar los propulsores rusos en nuestros aviones. Además, todos saben que hicimos frente a ciertos problemas en la materia de suministros de motores después de que nuestras relaciones con los estadounidenses se hicieron tensas por una serie de causas", pronunció.
Alternativas a los propulsores rusos
Pero al parecer la parte turca no solo baraja comprar los motores rusos, sino también considera la opción de adquirirlos en Ucrania y otra opción de crear su propio motor. El medio Defense News informó que Kiev y Ankara buscan profundizar sus lazos en el ámbito de la cooperación técnico-militar.
En cuanto a la posible adquisición de los RD-33 rusos por ahora no se entiende claramente si esto corresponde a los intereses rusos, porque los analistas creen que, una vez creado, el TAI TF-X puede convertirse en un competidor para el caza ruso Su-57, si bien el avión ruso usará más tecnologías de quinta generación.
Turquía también baraja crear su propio motor para el caza TF-X. Según algunas estimaciones, el primer vuelo de este caza, pero equipado con el propulsor turco, tendrá lugar no antes de 2029.
El entrevistado, por su parte, señaló que su país dispone de cinco motores de los cazas F-16 y prevé usarlos en dos aviones bimotor TF-X que serán presentados para finales de 2023. Precisamente estos aviones realizarán sus primeros vuelos para finales de 2027 —no confundir con el prototipo—. En otras palabras, el período de modernización y pruebas de aquellos motores durará cuatro años. Paralelamente, Turquía trabaja activamente en la creación de su propio motor, señaló.
"Si logramos establecer cooperación con Rusia en este ámbito, nuestras posibilidades de crear su propio propulsor aumentarán significativamente. Seguramente esta cuestión está vinculada con la situación política internacional. Actualmente Turquía y Rusia tienen relaciones estrechas y amistosas que favorecen el desarrollo de este tipo de cooperación", concluyó Karakus.
En enero de 2020, el medio Defense News informó que la empresa Turkish Aerospace invitó a Malasia a participar en el programa del desarrollo del caza nacional turco TF-X. La compañía también baraja que países como Kazajistán, Indonesia, Pakistán y Bangladesh sean los posibles socios en la creación del caza otomano de nueva generación o sus futuros compradores.