Varias imágenes se han hecho virales de la noche de los Óscar. Una de ellas es la de Bong Joon-ho, el director surcoreano de Parásitos, mirando atónito uno de los cuatro premios que ganó el pasado día 10 de febrero. Su película, estrenada en 2019, superó con estos galardones a grandes figuras de Hollywood como Martin Scorsese o Quentin Tarantino.
"Nació en 1932 de la mano de Salvador Bonilla", cuenta por teléfono desde la fábrica Diego Armando García, responsable del departamento de márquetin. A media tarde, este heredero del negocio acaba de atender a una televisión española y a distintas entrevistas de prensa. El éxito de Parásitos también ha sido el de su empresa.








"Llevamos unos días sin parar", se excusa, "desde la película no nos han dejado de llamar y de mandar mensajes. Es una alegría". En realidad, la sorpresa fue relativa: patatas Bonilla a la vista tenía un contrato desde 2016 con una distribuidora surcoreana (que también lleva reparte por otros países de la zona como China o Japón) para exportar ocho toneladas al mes del producto. Y su acogida allí, según Diego Armando García, es "magnífica".
"Solo hay que ver la campaña publicitaria que hubo y cómo hacen cola en tiendas para comprarlas", exclama el portavoz.

No todo empezó tan a lo grande. Al revés: los inicios no tuvieron nada de megalómano. Salvador Bonilla, desde Ferrol, tenía toda la zona de Galicia controlada con su puesto de patatas fritas y churros. Y en 1932 abre su primer local fijo en esta localidad gallega de unos 66.000 habitantes. El negocio prospera y llegan más: un hotel, alguna cafetería y otra tienda en A Coruña, la capital. Uno de los símbolos es la moto Guzzi con la que ya César —el hijo de Salvador y apodado El Capitán, que sigue al frente con 87 años— reparte patatas y churros. Hasta que en 1988 se establecen en Arteixo y amplían la producción.
"La primera vez que vendimos más allá de Galicia fue en 2012, que salimos a Barcelona", recuerda ahora Diego Armando García.
En 2013 se abrió al mercado anglosajón, hasta Estados Unidos. Y en 2016 les contacta Farm Factory, la distribuidora surcoreana. "Vino a España a visitar muchas fábricas de producción y eligió la nuestra", comenta el portavoz. Le convenció su calidad. "Es todo artesano, cortado a mano", incide Diego Armando García. Artesano y con tres ingredientes nada más: patata, aceite de oliva y sal marina.
Con el estreno en españa de Parásitos, el teléfono se desbordó.
"Cada día había alguien nos mandaba la captura de los momentos en que aparecen", ríe.
Y también los medios de comunicación, llegando a ser noticia en The Guardian u otras publicaciones extranjeras. "En estos días se ha notado una barbaridad. Por ejemplo, los pedidos por la web a particulares han crecido más de un 100%. A lo mejor antes eran 20 al día y ahora son 250", apunta. Sin embargo, no pretenden alterar su modo de funcionar: "Queremos seguir igual, dando el mismo producto, y si piden algo que no podemos soportar, no lo hacemos", matiza.