"Pedro Sánchez le robó la cartera a Albert Rivera"
No fue un cabeza a cabeza. Fue un descabezamiento del PP en toda regla. De esos de campeonato. Y es que casi como una necesidad vital, como una cuestión de vida o muerte, como si concurrir a las urnas evitaría que el suelo se les abriera bajo sus pies por el terremoto anunciado por Vox, el electorado de izquierdas –foto de Plaza Colón en mano como ayuda memoria– fue y se revolvió entre las urnas, como gato entre la leña.
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Tanto se revolvió, que estas elecciones arrojaron unos números históricos: una participación de casi el 76% del electorado –9% por encima de las de 2016–, la más alta desde 2004 cuando José Luis Rodríguez Zapatero derrotó a José María Aznar días después de los atentados terroristas en Madrid.
La foto de Colón, 'el VAR' del electorado
Ni Pablo Casado, líder del PP, ni Albert Rivera, de Ciudadanos, querían aparecer en aquella instantánea de Plaza Colón que compartieron con el líder de Vox, Santiago Abascal. Pero tampoco pudieron evitarla. Ocurrió cuando fueron a denunciar a Pedro Sánchez como un presidente de Gobierno que no respetaba la Constitución, debido a un posible acercamiento con los independentistas catalanes. Le exigieron ¡elecciones ya!
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En opinión de Coll, en ese momento "PP y Ciudadanos exageraron la nota de tal modo que además haciéndose la foto con la ultraderecha caían en la contradicción absoluta de rechazar a partidos anti constitucionalistas –como los soberanistas o independentistas–, y a la vez no tener pudor para aceptar los votos de la ultraderecha, que también se sitúa fuera de la Constitución en algunos de los puntos. Entonces esta contradicción les ha llevado a este desastre electoral", observa el historiador.
Como si fuera una matryoshka, aparentemente Sánchez vio una cosa dentro de otra: un filón dentro de una foto. Y accedió al pedido de lo que denominó 'las tres derechas': convocó a elecciones anticipadas.
¿Quién es Pedro Sánchez?
Joaquim Coll traza un perfil del líder socialista. "Pedro Sánchez, un personaje que todo el mundo daba por 'amortizado' políticamente en varias ocasiones, ha vuelto a resucitar. Sánchez tal vez no es un gran político, ni como orador, ni como comunicador. Lo vimos en los debates que hizo un pobre papel, pero es verdad que siempre cae de pie. Lo desahuciaron de la Secretaría General del PSOE y volvió a recuperar el poder. Estaba fuera del Congreso de los Diputados y supo aprovechar el momento para presentar una moción de censura, que ha sido la primera vez en democracia que ha salido adelante".
En ese sentido, explica el escritor, "'le robó la cartera' a Albert Rivera que ya se veía en La Moncloa, y eso explica esta actitud tan rabiosa de Ciudadanos contra el PSOE, un poco inexplicable también, programáticamente. Porque es un poco difícil decir que el Partido Socialista no es un partido constitucionalista. Es falso. O [decir] que ha vendido a España. Creo que ahí el nivel de exageración también lo ha percibido la ciudadanía", indica Coll.
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Pero parece que en el electorado esa foto caló de otra forma: como una sensación de angustia que había que desterrar mediante las urnas. Y tal vez otra gente empezó a pensar que no sería una buena idea votar al PP, y tampoco darle mucho hilo a Ciudadanos, si permitían el acceso de Vox al poder, tal como se constata en Andalucía. Más allá de los casos de corrupción que desalojaron a Mariano Rajoy de La Moncloa, así como las conocidas como 'cloacas del Estado'.
¿Y ahora qué?
Entretanto, ya han comenzado las especulaciones sobre los posibles pactos para formar Gobierno. La 'sociedad' que más enteros va ganando en varios ámbitos sería una entre el PSOE y Unidas Podemos. Al respecto, Coll tiene una opinión que coincide con lo que ha manifestado públicamente la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, y que también es el deseo de Sánchez.
"Yo creo que vamos a un Gobierno monocolor, aunque es verdad que Podemos intentará forzar un Gobierno bipartidista porque es su última oportunidad. Y maquilla de esta manera también el fracaso electoral de Podemos, que en el 2015 y en el 2016 aspiraba al sorpasso al Partido Socialista y ha sufrido una caída importante, y a partir de ahí condicionar las políticas del Gobierno. Mi apuesta es por un Gobierno monocolor, aunque básicamente con un acuerdo con los partidos de izquierda", manifiesta el historiador.
¿Fin del bipartidismo?
Consultado sobre si cree que el bipartidismo tocó a su fin, o si estamos ante su reconfiguración, Coll incide en una reestructuración del mismo.
Explica que "en la izquierda hay un partido que articula, que es el PSOE, mientras que en la derecha todo está mucho más fragmentado, con un PP muy débil, Ciudadanos que sube, pero de manera insuficiente para relevarlo, y una ultraderecha que ha obtenido un buen resultado, pero que se queda por debajo de algunos de los pronósticos. Por tanto, yo creo que vamos a un nuevo bipartidismo en el que en la derecha se está por ver quién liderará ese bloque", concluye Joaquim Coll.