"Instamos a los líderes de los dos países a cesar de inmediato las provocaciones y centrarse en completar el proceso de normalización de las relaciones sin ninguna condición adicional", dijo Kocijancic.
Agregó que las acusaciones mutuas socavan el progreso logrado durante las negociaciones con la mediación de la UE.
En respuesta, el presidente serbio, Aleksandar Vucic, se reunió con los embajadores de Rusia, China, EEUU, el Reino Unido, Alemania, Francia y Italia, así como con representantes de la UE para informarles que las medidas de Pristina conducen a una desestabilización total de la región y podrían provocar una mayor exacerbación del conflicto.
El 6 de noviembre el Gobierno kosovar impuso aranceles del 10% a todos los productos importados de Serbia y Bosnia y Herzegovina.
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A su vez, la UE instó a Kosovo a anular los aranceles a productos serbios y bosnios, al subrayar que son una violación clara de los compromisos de Kosovo asumidos en el marco del Acuerdo Centroeuropeo de Libre Cambio (CEFTA) que socava la cooperación regional.
Sin embargo, bajo la presión de Bruselas, Belgrado se vio obligado a iniciar negociaciones con la mediación de la UE para normalizar las relaciones con Pristina.
Por el momento, la independencia de Kosovo ha sido reconocida por EEUU, Canadá y la mayoría de los miembros de la UE, pero no goza del reconocimiento de Rusia, China, España e Israel, entre otros países.
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