En una entrevista con Sputnik, comentaron la situación actual en la península y advirtieron sobre las dificultades que aguardan a los europeos.

"No sabía qué esperar. Quería encontrar sorpresas y romper estereotipos. Porque es verdad que oímos que todavía 'podía haber guerra'", dijo Florian.
Sus amigos y familiares sabían muy poco acerca de la península rusa. Al conocer que los hermanos iban a hacer este viaje, les preguntaron si no estaba prohibida para los europeos, incluso querían saber su ubicación.
"Crimea parece estar en plena renovación. Se están construyendo nuevos caminos y hay mucho trabajo en marcha, especialmente en Simferópol (la capital de la república rusa de Crimea) y sus alrededores. Es una región que, si la comparamos con otras regiones visitadas en Rusia, actualmente parece más pobre", agregó Aurelien.
También hubo aspectos que sorprendieron a los franceses, como "no ver ninguna marca, tienda o restaurante internacional". Todo es 100% ruso, ucraniano o local.
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Aurelien aconsejó a quienes deciden ir a Crimea "ser pacientes con el visado para Rusia" y no intentar comprar vuelos directos desde Europa, sino ir a través de Moscú o San Petersburgo.
Una vez superados todos los trámites, los hermanos se quedaron contentos con su viaje y acordaron que, tan pronto como surja la oportunidad, seguramente van a volver a viajar a Crimea.
"En resumen, un pequeño pedazo de paraíso todavía salvaje", concluyó Florian.