Ese mantenimiento está asignado de momento a Turquía, pero Israel está aprovechando la aguda crisis entre ese país y Estados Unidos para atrapar el mantenimiento de los motores.
La idea habría partido del político Yair Lapid, un halcón de la oposición que vio una posibilidad de trasladar el mantenimiento de los motores a Israel.
Lapid argumenta que si los motores del F-35 se mantienen en Turquía, este país tendrá acceso a secretos militares del ejército israelí.
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Yair Lapid habría entrado en contacto con el fabricante del F-35 para tratar de persuadirlo en esa dirección. Sin embargo, el fabricante todavía no habría adoptado ninguna decisión


